viernes, 14 de julio de 2017

9362. BRASIL, JUSTICIA PROSTITUIDA.

Reporte Z.

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Brasil, justicia prostituida.
                           
Si no es ahora que la justicia vale menos que el orín de los perros.
León Felipe (1884-1968). Poeta español.

Detrás del corrupto juez Sergio Moro que condenó a Luiz Inacio Da Silva, Lula, a 9 años y medio de prisión está la mano de Estados Unidos, Moro, Temer y otros corruptos, son los instrumentos para destruir cualquier posibilidad de que Brasil sea un país independiente; por si fuera poco, la sentencia incluye la inhabilitación del que fue el presidente más popular de Brasil en los últimos 50 años: con la inhabilitación por 19 años para participar en cargos públicos, lo dejan fuera de cualquier posibilidad de participar en política.

Estados Unidos tiene en Brasil intereses económicos y políticos, controla la industria, el petróleo y la riquísima Amazonia, donde se encuentran riquísimos yacimientos de petróleo (90 % de la producción total de Brasil) y otros minerales, además Brasil es un enclave fundamental en el control político militar del sur del continente.  Lula representaba una amenaza que no se podía permitir.

Brasil ha intentado independizarse realmente de Estados Unidos y de su brazo financiero, el Fondo Monetario Internacional desde los años 50 del siglo pasado, pero fue la creación del Programa Nuclear de la Marina en 1979 el que desató una ofensiva estadounidense; uno a uno, los líderes del proyecto nuclear fueron vigilados, arrestados o asesinados por la CIA. Lula se atrevió a revivir el proyecto nuclear de Brasil, el acuerdo con Francia para construir un submarino nuclear para defender la Amazonia Azul, además de fortalecer las fuerzas armadas brasileñas y realizar reformas sociales  trascendentales para reducir la enorme brecha de desigualdad que hace de la sociedad brasileña una de las más injustas, por supuesto, la reacción de Estados Unidos no se hizo esperar.

Sobra decir que la mayoría de los políticos y no pocos militares brasileños formados en la Escuela de Guerra del Sur traicionaron a su patria por unos millones de dólares, el actual presidente Michael Temer, que enfrenta acusaciones de corrupción, no es la excepción sino la regla: sometido a los intereses hegemónicos estadounidenses, Temer es sólo un alfil utilizado contra Dilma Roussef, pero el verdadero objetivo era Lula que amenazó con participar en las próximas elecciones presidenciales.

Otro aparato que está bajo el control de Estados Unidos es el aparato judicial, lo mismo que en México, los jueces obedecen a sus verdaderos amos, a cambio reciben sueldos y prestaciones principescas, además del dinero sucio que se entrega por debajo del agua. Sergio Moro es sólo un instrumento de la oligarquía brasileña y de sus cómplices estadounidenses, los dueños de los medios de difusión y de los corporativos del petróleo que ven en Lula, al principal  enemigo de su proyecto de mantener a Brasil como una colonia estadounidense y a sus riquezas naturales, principalmente el petróleo, como propiedad privada de los corporativos gringos.

No existen pruebas concretas de que Lula es propietario de un departamento de 700 mil dólares, nunca lo habitó ni hay escrituras a su nombre, tanto su esposa como Lula rechazaron el inmueble, pero en Brasil, como en México y los países sometidos a los intereses de Estados Unidos la justicia no existe, o como decía el poeta español León Felipe, “vale menos que el orín de los perros”.

Si en México se arrestara e inhabilitara a los políticos que recibieron en “donación” casas blancas y departamentos las cárceles estarían llenas de políticos de todos los partidos y los ciudadanos tendrían que administrar el país, pero no es así, al contrario es al revés, los ladrones están libres y gozan de privilegios y protección.

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