sábado, 15 de julio de 2017

9365. EXPERIENCIA CERCANA A LA MUERTE (ECM).

Reporte Z.

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Experiencia cercana a la muerte (ECM).

Es imposible que una cosa tan natural, tan necesaria y tan universal como la muerte pueda haber sido destinada a la humanidad, por la providencia, un mal. Jonathan Swift (1667-1745). Escritor satírico y político irlandés.

La vida es el comienzo de la muerte y viceversa, la muerte es el comienzo de la vida. La muerte es un fenómeno inexplicable, un misterio, y para algunas culturas orientales, la muerte es el momento culminante de la vida. Pero a pesar de que hay diferentes formas de morir, al final la muerte es como cuando de pronto se apaga un foco, o la pantalla del viejo televisor no se enciende más: todo termina en un instante o, ¿tal vez es el comienzo de todo una nueva historia?

Los estudiosos de las ECM (Experiencias cercanas a la muerte) afirman que la muerte es la puerta a una nueva forma de existencia, y de hecho, a una forma de existencia plena, de lo que se desprende que la vida en nuestra dimensión es como un sueño, como lo dijo alguna vez Calderón de la Barca y muchos oros que se cuestionan la realidad que experimentamos.

Lo cierto es que cada vez más mexicanos tenemos experiencias cercanas a la muerte, no solo es la experiencia de morir y retornar a esta vida luego de un paso fugaz por una dimensión maravillosa en donde todo es felicidad, sino de personas que viven experiencias en donde experimentan la presencia cercana de la muerte.

Un amigo mío me contó su experiencia cercana a la muerte, caminaba por una calle cualquiera de la ciudad cuando de pronto escuchó detonaciones de armas de grueso calibre, también escuchó el silbido de las balas que pasaban muy cerca de él, estaba en medio de dos fuegos, dos grupos de maleantes se enfrentaban a balazos.

Se dejó caer al piso y se arrastró para colocarse debajo de un vehículo y desde ahí esperó a que terminara el enfrentamiento. “No tenía miedo”, me contó, “me mantuve extrañamente sereno y cuando todo terminó me levanté y continué mi camino tranquilamente”.

Mi amigo no es un fanático religioso, más bien es muy espiritual,  practica la meditación y cree que la vida es solo una etapa más en el largo camino de la existencia. “No temo a la muerte, he vivido la vida intensamente y sé que cuando llegue mi hora nada ni nadie podrá impedirlo para mí la muerte es un despertar”.

“No te ha sucedido que tienes un sueño tan intenso que al despertar no sabes con certeza si el sueño fue real, o dicho de otras forma, te entra la duda de la vida “real” es sólo una pálida sobra de lo que viviste en el sueño?”, me dijo una vez.

Lao Tzé expresó maravillosamente esta duda existencial con la metáfora del hombre que soñó que era una mariposa y al despertar, no sabía si era un hombre que soñó que era mariposa o si era una mariposa que se creía hombre. Así que, ¿Por qué tener miedo a la muerte?

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