lunes, 17 de julio de 2017

9374. ENCUENTRO CON GOROSITO… MURIÓ EL POETA CHINO LIU XIABO PREMIO NOBEL DE LA PAZ 2010.

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Sociólogo, docente universitario, Investigador y poeta.
Desde el Estado de Guanajuato. Para
Tenepal de CACCINI

MURIÓ EL POETA CHINO LIU XIABO PREMIO NOBEL DE LA PAZ 2010.

A los 61 años, víctima de cáncer de hígado  falleció en el hospital universitario de Shenyang (noreste de China) el extraordinario poeta e intelectual chino Liu Xiabo. Desde hacía unas semanas se encontraba en arresto domiciliario por “razones humanitarias”, como parte de la condena de 11 años que el régimen chino le sentenció por “subversión”. Liu Xiabo fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en el 2010, el que no pudo recoger por encontrarse en prisión.

“Espero que yo sea la última víctima de la inquisición literaria de China; espero que nadie sea encarcelado por sus palabras en el futuro”.

Liu estudio literatura china en la prestigiosa Universidad Normal de Pekín, una de las más importantes del país. Posteriormente se transformaría en profesor de la misma. En la década de los 80, en la etapa que se denominó la primavera intelectual de China, pasó a ser uno de los intelectuales más destacados en el gigante asiático. Su  trayectoria fue reconocida en Occidente donde fue invitado en varias ocasiones a dar conferencias y cursos en importantes universidades europeas y estadounidenses.

El poeta participó activamente de la revuelta en la Plaza de Tiananmen. Liu Xiabao ha muerto, nos quedan sus palabras. Quiero compartir el poema que escribiera en el 15º Aniversario de la masacre en la Plaza de Tiananmen:

QUINCE AÑOS DE OSCURIDAD.

Al amanecer en casa, Beijing
cuatro de junio de 2004.
Quince años de la masacre de
Tiananmen.
Hace quince años
una masacre sucedió en el amanecer
morí y nací de nuevo

han pasado quince
bayonetas pintadas de rojo al amanecer
rojo aún cuchillo entre los ojos

quince han pasado
aún tengo pesadillas por esas almas idas
las miro bañadas en sangre
escribo cada trazo cada línea
en ellos emana la tinta

han pasado quince
dentro de lo oscuro libertad perdida
espero que las manecillas del
reloj marquen el amanecer del año quince

esta noche, en esta ciudad sin templo
espero que miren mis ojos a las almas muertas,
que conviertan mi mirada observante en el fuego
de una vela y no en el dinero espiritual para los ancestros
y no en la flama sacrificial que ilumina la noche oscura
sino la desnudez de la memoria
es como un hueso que no decaerá

hace quince años
las tropas de la ley marcial tomaron la plaza
los militares dieron una y otra vez la
orden, una transmisión continua de disparos
y de sangrientas
noticias unas horas frente
a las multitudes que gritaban
y luego en un parpadeo la luz extinguida
la gente se desperdigó como las balas
dejando solo ausencia tras ellos

entre las tiendas de campaña frente al Monumento
me uní a los estudiantes y a los residentes locales
muchas balas sonaron
balas pegaron en el Monumento
chispas rebotando del mármol
en una rapidez angustiada
partí en dos un rifle automático
aunque no puedo quebrar el silencio de esta noche

mirando un destino impredecible
observo atontado a la oscuridad
incapaz de discernir si ese abismo
es infierno o paraíso

han pasado quince años
masacre inesperada sofocándome
prisiones inesperadas que me han endurecido
me he vuelto piedra
inmóvil ante los temores políticos
mi expresión endurecida, helada,
no cambia

de la sangre derramada al horror de la vigilancia
lo oscuro de esa noche
todavía se mueven muy lento
después de la redada unas esposas
después de las esposas la prisión
después de la prisión los policías vigilando mi puerta
una sombra personal
que interroga a nuestros amigos
los teléfonos intervenidos
el correo vetado
cortadas las formas de comunicación
dejen que me convierta en ciego sordomudo
que en la noche oscura
resiste el silencio
las paredes de mi celda confinarán mi cuerpo
las paredes de mi celda no atarán mi alma

quince han pasado
el régimen asesino
hace que uno desespere
una nación que tolera al régimen y olvida a sus muertos
hace que uno desespere más
un sobreviviente de la masacre incapaz de pedir justicia
hace que aún más desespere
pero en esa desesperación
recordar los espíritus que se fueron
es la única esperanza que queda.

Dejen que la oscuridad se convierta en piedra
y se hunda en la maleza de mis recuerdos.

¡Hasta el próximo encuentro…!

Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.

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