miércoles, 19 de julio de 2017

9381. PADROTES.

LA FERIA

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Padrotes.
Contaba la abuela Elena (la paterna, la de Jalisco), que siendo apenas una chamaca, allá por el primer decenio del siglo pasado, las señoras la Liga de la Decencia de Autlán, de rebozo negro y rosario al cinto (como doña Eme, la de “Los Supermachos” de Rius), fueron a ver al alcalde, un viejo matrero, atravesado y vivísimo (don Enedino, conocido por todos como “El Sapo”), para exigirle el cierre inmediato de “Casa Magnolia”, exitoso centro de esparcimiento masculino, atendido por mujeres malas (según las católicas damas de la Liga de la Decencia), buenísimas, según la clientela; lugar en el que aparte de las transacciones usuales de esos establecimientos, se servían comidas y bebidas, y se bailaba con la música de la banda municipal. Don Enedino las escuchó atento y les explicó que no procedía la clausura, pues a más de que gracias a “la señora Magnolia”, la banda no le costaba al municipio, el servicio de comidas, bebidas y baile, era legal y pagaba puntuales sus contribuciones (el rumor -chismes de pueblo-, era que “El Sapo” y su cabildo, cobraban en especie); ahora que, si el motivo de su petición eran los servicios prestados por “las señoritas” en la planta alta, se podía poner una guardia de vista al pie de la escalera, para evitar que subieran los parroquianos a faltar a la moral, cosa que no se había hecho por falta de presupuesto, pero había solución, si los esposos de las distinguidas señoras formaban un cuerpo de voluntarios que asumiera esa responsabilidad; que ellas les explicaran, que se los mandaran y él les asignaba los turnos en que debían prestar tan importante servicio a la comunidad… jamás le mandaron ni uno. Decía la abuela: -Pero igual iban- y sonreía con mirada pícara.

La nota principal del Reforma de ayer fue: “Exigen a autoridades rendición de cuentas, combatir impunidad y Fiscalía autónoma”, y en el cintillo: “Empresarios, organizaciones, académicos y activistas lanzan frente anticorrupción”. ¡Al fin! Alguien le tenía que poner un hasta aquí a la situación. Esto ya no se aguanta más.

Dice la nota de Claudia Guerrero: “Cámaras empresariales y el Consejo Mexicano de Negocios, organizaciones como Causa en Común y México Unido contra la Delincuencia, así como académicos y activistas en derechos humanos se unieron ayer para exigir más acciones contra la corrupción”. Muy bien… ¿muy bien?

¿Por qué la duda?... porque es bien sabido que así como no hay negocios de chamacas de amplio criterio sin parroquianos de amplia cartera, es imposible la corrupción sin dos partes consustanciales: el corrupto y el corruptor. La verdadera realidad de la corrupción (la hipóstasis dirían los filósofos), es que hay quien recibe, y hay quien da.

¿Por qué la duda?, porque la corrupción de altos vuelos, no el cartero que se roba el “National Geographic”, no el burócrata que surte los útiles escolares de sus hijos con material sustraído de la oficina, no, la verdadera corrupción, la que daña al erario y al país, es la de los grandes empresarios coludidos con la más alta burocracia, junto con la corrupción de contratistas y proveedores que de mil amores se prestan a arreglar licitaciones en su favor a cambio del pago de cantidades variables de dinero que a fin de cuentas, perjudican al tenochca de banqueta (obras de mala calidad o sin terminar, pedidos jamás surtidos, etc.)

No se puede creer que las Cámaras empresariales y el Consejo Mexicano de Negocios (antes Consejo Mexicano de Hombres de Negocios), supongan que el mexicano promedio es tan imbécil como para creer que la corrupción consiste en funcionarios robando las arcas públicas, sacando a escondidas paquetes de dinero, cuando es casi cotidiano el estallido de escándalos que involucran afamados empresarios nacionales y también extranjeros.

Tampoco se puede negar que también hay empresarios medianos y menores que efectivamente se ven obligados a pagar sobornos por pedidos y contratos si no quieren morirse de hambre, pero esa es la corrupción miscelánea, que hace baches al camino de la nación y daña la suspensión del patrio carruaje; pero lo grave, el socavón en que está hundida la nación boqueando, lo hacen y amplían altos funcionarios corruptos junto con grandes empresarios corruptos; recuerde nomás el Fobaproa o el “outsourcing” que según Hacienda ya representa un boquete de 500 mil millones defraudados al erario; ni se le olvide que según el Servicio de Administración Tributaria (SAT), nada más en 2013, quedaron sin pagar 450 mil millones de pesos al fisco, de los que “el 86% fueron créditos fiscales a grandes empresas y corporativos”, lo que en román paladino, en buen castilla, es evasión legalizada. Sepulcros blanqueados.

Eso del lado de los empresarios, pero también hace aire del lado de las organizaciones civiles, ONG’s hoy OSC’s (organizaciones de la sociedad civil): al 26 de octubre del año pasado estaban inscritas más de 33 mil en el Registro Federal correspondiente, de las que más de 11 mil reciben dinero del gobierno federal (el año pasado, casi 7 mil millones de pesos). O sea, la tercera parte de los activistas que nos defienden del renegrido gobierno, viven del renegrido gobierno. Si tanto interés tienen en cuidar de nosotros, sus compañeros de nacionalidad, ¿no podrían hacerlo con su dinero y no con el de todos?... porque, no nos han pedido opinión, ni sabemos en qué gastan.

Si le interesa lo de las ONG’s disfrazadas de OSC’s, pregúntele a San Google y se va a enterar de cómo muchas -no todas-, están a las órdenes de intereses inconfesables entre los que destaca el tío Sam, que a través de ellas mangonea a la opinión pública y amaga gobiernos.

Algunos empresarios y algunos activistas, no todos pero no pocos, debieran tener al menos, pudor de trotacalles, que espera la discreción de la noche para ejercer su oficio, en lugar de pregonar en la prensa su cinismo.

Le sobran defensores a La Patria (la señora de toga blanca de la portada de los libros de texto gratuito), y la verdad es que algunos son sus padrotes.

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