viernes, 21 de julio de 2017

9395. EL NUEVO MACHO... CASI CASTRADO.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para.
Tenepal de CACCINI

MEMORIAS DE FE.

Ayer mis ojos vislumbraron los tuyos
sin enojo, mucho menos orgullo
entendí a  la distancia y el tiempo;
mis manos se desgranaron de recuerdos,
mis labios dibujaron mil besos
de esos..., que no pude darte.

No te busco por recordar, no es eso,
menos aun por ser un día en festejo,
te busco porque te quiero,
como cualquier día de cualquier año.

Amor, será tal vez que te extraño,
será tal vez, será, será por eso.

eliseo

Entre los grandes temas que se sostienen en la actualidad, se encuentra sin duda los nuevos roles que se han consolidado  en la estructura social y familiar contemporánea. 

Hasta mediado del siglo pasado no había asomo de duda de  que el modelo patriarcal era incontestable, el hombre se desempeñaba de tal manera que el control sobre el espacio público era casi absoluto; mientras que el espacio privado de la familia se manejaba de una forma dual, donde la mujer era organizadora de la misma, y el hombre tomaba el rol de juez castigador y premiador. La expresión materna aquella de... ¡sólo espera que llegue tu padre para que te castigue...! de esa forma, la madre juega el rol de organizadora vigilante del espacio privado, y el padre recibe el reporte, y de manera sentenciosa, castiga o premia. En cambio en el espacio público..., en  la calle, no hay duda, él manda: en el bar, fábrica, el billar, la oficina, el restaurante.

Hoy, la estadística y el sentir social nos dice que esta actitud se ha modificado; que las princesas ya han dejado de esperar ingenuamente en su casita a su príncipe azul... o lo que se le parezca de alguna manera. Ahora la mujer deja de ver cómo sino fatal andar besando sapos, en busca de esa cosa horrible que alguien califico a lo tarugo como su media naranja, vamos, como si la vida fuera posible vivirse a medias con una media persona, aunque eso si... siempre se puede vivir con un medio tarugo..., un medio menso, o un medio lo que sea. 

Se sabe que en estos años, la mujer ha tomado el control de buena parte de la vida pública; los billares, los bares, las fábricas y oficinas; amén de las actividades deportivas que regularmente estaban asignadas para los hombres; casi todas han sido invadidas, y en ocasiones controladas por la mujer y su irrupción por derechos en esta vida pública. Lo fantástico es que mientras se ha ido apropiando de lo que antes nos distinguía y nos inflaba de orgullo a lo menso, ahora resulta que ya lo tienen en su dominio.

Antes, el machismo se manifestaba por nuestra actitud altisonante en nuestro lenguaje corporal, éramos los que decíamos lo que se hacía y debía hacer dentro y fuera de casa; hoy ya no lo es necesariamente.

- Figura proveedora.
- Preñador.
- Poderoso.

Eran las formas de manifestar un sistema de mando que le permitía caminar seguro, mandón, ordenador de su entorno. Esto lo aprendió de niño; cuando en sus juegos cotidianos en pandilla se enfrentó a la eterna lucha entre compañeros para ver quien la tenía más grande..., quien orinaba más lejos; quien escupía más y más lejos. Al final, todas son formas de poner a prueba las pequeñas manifestaciones que supone propias de su, a veces, tonto machismo. 

Parece que hoy no hay más de eso; nos cuesta trabajo asimilar que el tamaño cada vez importa menos... aunqueeeee, existen algunas hipótesis contrarias obviamente. Pero lo que no deja dudas es el creciente rol dominante de la mujer en el trabajo, en el control de la casa, en su poder de consumo y presencia en el bar, el billar, el restaurante. Es decir le han minado el poder del espacio público al hombre, hoy las vemos de boxeadoras, futbolistas, arbitras, y en las profesiones, hoy no hay una sola que se les niegue culturalmente, son lo que deciden ser en la universidad.

Por último; desde niños aprendimos a presumir que no solo la teníamos grande, sino que éramos una parte muy importante en el proceso preñador ; hoy, salvo que se sea un verdadero estúpido, es decir un simple macho pendejo fajador; se reconoce que se ha perdido esta característica que le hacía sentir cierto poder. Hoy no hay más de esa parte; la mujer puede embarazarse para tener el hijo deseado por medio de simple inseminación mecánica...; así que el espectáculo ritual-erótico puede quedar reducido a un simple tubo seminal, un abrir las piernas para su colocación y fin del proceso.

Aunque es evidente que no nos sentimos precisamente realizados con el nuevo reacomodo de los roles, simplemente no hay condiciones para el retorno a los años en que las mujeres miraban como destino ineludible la espera por "su señor, que honrara su virginidad entregada en el altar de un nuevo hogar"; claro si este era o se parecía a un príncipe de preferencia azul (rubio en realidad) pues que mejor. Pero no; no hay más se esas historias, solamente queda el mito, la leyenda y el cuento. 

Hoy la mujer es dinámicamente dueña de su destino; podemos estar o no de acuerdo; pero el sentimiento de castración emocional que se va dando es obvio.  Cada vez es más patente su presencia en casi todos los espacios públicos; cada vez su poder se manifiesta a la par que el del hombre... digamos que cada vez son más mujeres, y eso nos invita a hacernos la pregunta elementalmente interesante... ¿y nosotros...?

Le abrazo con cariño.

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