miércoles, 26 de julio de 2017

9410. SON PADRES... SIGUEN BUSCADO A SUS HIJOS.

LAS PEQUEÑAS COSAS.

Por. Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

ANA A LA DISTANCIA.

Recojo cada una de las piezas
de esas que huelen a pasado,
nada me sabe a tu recuerdo,
menos aun saberme a olvido.

Ana, tu nombre me suena y me redime,
me sabe a presente y a nostalgia,
cada parte de ti nunca se ha ido;
nada de estas piezas te relacionan.

Amor, amada, nunca te has ido.

eliseo.

Este 26 de julio se cumple un mes más de la desaparición de los normalistas de Ayoxinapan; como si fuera algo que no es parte de este país, la presidencia de la república guarda silencio, no le importa, y si es lo contrario lo oculta muy bien. Caso contrario es el de los padres de los muchachos, ellos siguen aferrados a saber la verdad sobre el destino de sus hijos, siguen en las calles, no se callan, piden respuestas a la grosera actitud del presidente que sin el menor rubor tuvo  a bien decir en mala hora esas palabras que nunca un mandatario deben decirle a unos padres ante la desaparición forzosa de sus hijos... asimílenlo..., denle vuelta a la hoja.

Sin bien el trabajo de un analista es ser crítico de la cosas en su generalidad; de igual forma, creo que está obligado a señalar las partes que no funcionan o resultan inadecuadas; en este caso, es de mal gusto que la presidencia y sus empleados se afanen en criminalizar a estudiantes, que, en todo caso, se encontraban manifestándose abiertamente respecto a determinadas políticas públicas que les resultaban negativas a sus intereses.

Lo que sabemos hoy a la distancia de aquel 26 de octubre de 2014, es que el Estado mexicano es sospechoso de la desaparición de 43 muchachos, y de la muerte de varios en sitio; no olvidemos que rafaguearon el camión del equipo de futbol Avispones y que murieron varias personas en el mismo... ¿se da cuenta como se hace lo imposible por fingir que nada de eso pasó...? y en todo caso no tiene tanta importancia... claro si se compara con la "valiosa vida del ex-gobernador de Veracruz en proceso de juicio". 

Ya me conoce en mi forma de ver este penoso tema de los desaparecidos... ¡nunca he tragado las formas de lucha de los normalistas...! lo sabe usted amable lector; pero al protestar contra su desaparición protesto en contra de todos los impunes malditos que en cualquier momento decidirán que pueden venir por usted o por mí. Por tanto es una forma de protestar en defensa de la libertad y la vida en general.

Lo último que se me ocurre es criticar a los padres de los normalistas por buscar a sus hijos; y lo primero que me salta a la mente es la mendacidad con que el gobierno de la república trata de minimizar el problema, y el esfuerzo que hace para hacerlos pasar como meros delincuentes; personas irrespetuosas del orden, que no merecen la atención; vamos... que deben darle la vuelta a la página..., como les dijo Peña Nieto, y superar y aceptar que ellos, sus hijos no existen más y ya.

Amigo lector... ¿usted que haría...? ¿Aceptaría el consejo de presidencia de asimilarlo? ¿Quizá iría a ver a la guadalupana para decirle que si esa es su decisión la acepta...?
o ..., ¿mantendría la esperanza de al menos saber qué rayos pasó con sus hijos... y saber donde están en la forma y estado que sea?

Puedo asimilar que los gobiernos  ,en ocasiones, sean muy groseros con nuestras demandas de políticas públicas de respeto; puedo cargar con un gobierno que se equivoca cuando intenta cosas interesantes para nosotros como sociedad; pero no puedo aceptar que actúen como auténticos cínicos y cobardes abusivos de poder...; será que cada vez me dan más asco las injusticias, será que cada vez nos necesitamos más como sociedad para esperar menos de los erráticos gobiernos; pero sobre todo, de sus malas prácticas y peores intenciones. 

Como padres los respeto y entiendo su esfuerzo..., tanto como lamento la estupidez con que la presidencia de Peña Nieto trata de meterlos en el “costal de Felipe Calderón”, calificándoles como simples daños colaterales. 

No se usted amable lector que me ha leído por tantos años; pero yo si estoy hasta la madre de que quienes nos gobiernan supongan que nos hacen un favor. No lo creo.

Le abrazo con cariño.

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