miércoles, 20 de septiembre de 2017

9638. DE CÓMO SE DERRUMBÓ OSORIO CHONG.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Martín Moreno
SinEmbargo. Septiembre 20, 2017. 6:59 am.

Osorio Chong hoy sabe que la candidatura presidencial se le ha ido de las manos. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro

+ Nadó de a muertito…y se ahogó.

+ Sin trascender, hoy da bandazos.

Miguel Ángel Osorio Chong – el súper secretario que desde el inicio del sexenio quiso ser político, policía y presidenciable; el que se arremangaba la camisa para enfrentar a estudiantes; el que nadó de a muertito y se ahogó-, iba a ser destituido de Gobernación hace un año por su jefe, Enrique Peña Nieto. ¿Por qué no lo removió?

Por un error de cálculo político del binomio Peña- Luis Videgeray, quien tuvo el desatino de invitar a Donald Trump a México, y lo que ocurrió lo sabemos todos: el país enfureció cuando al entonces candidato republicano se le dispensó trato de Presidente, sin reclamarle, en público y cara a cara, ninguna de las ofensas que hacía contra los mexicanos. Peña Nieto se mostró dócil, doblándose ante el hoy mandatario de la nación más poderosa del mundo.

Entonces, tras la errática visita de Trump, Peña no tenía otra opción: sacar de Hacienda a su amigo, consejero y cómplice, enfriarlo durante unas semanas para calmar la rabia ciudadana – mediática, y posteriormente incorporarlo a Relaciones Exteriores como Canciller aprendiz.

Por eso se tuvo que aguantar a Osorio Chong en Gobernación.

Porque haber despedido a los secretarios más importantes del gabinete – Hacienda y Gobernación- en el mismo mes, habría creado un vacío de gobierno y debilitado, aún más, a Peña Nieto, generando una crisis política de alto impacto. Era impensable hacer relevos, al mismo tiempo, en Gobernación y en Hacienda.

Videgaray se tuvo que ir, con todo el dolor del corazón de su amigo Enrique.

Osorio Chong se quedó, sobreviviendo, de momento, entre la tormenta político-diplomática generada por la visita de Trump, en la cual – dicho sea de paso- ni intervino, ni operó ni opinó.

Desde entonces se había tomado la decisión de hacer un cambio en Gobernación, lo que nos da una idea de que las confianzas en Los Pinos ya no estaban con Osorio Chong.

Pero vino Trump y, paradójicamente, salvó al hidalguense.

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Hoy por hoy, Osorio Chong sigue siendo el priista mejor posicionado en las encuestas…aunque sabe que no será candidato presidencial.

Y lo supo justo durante la XXII Asamblea del PRI, cuando se liberaron los candados para permitir que José Antonio Meade pudiera competir por la candidatura presidencial priista, y toda la “cargada” se fue con el hoy secretario de Hacienda, quien en la frente lleva la marca “Videgaray”.

Cuando salió del auditorio, Osorio Chong iba adusto, el gesto endurecido y los sueños diluidos. Sabía que había perdido la batalla por la sucesión presidencial. Y justo a partir de ese momento, comenzó a cometer errores producto tanto de su desesperación como de su frustración:

De manera absurda, innecesaria, comparó al huracán Katia con la mujer, al ser “firme, dura y con mucha agua (¿?)”. ¿Qué quiso decir Osorio? Sólo él lo sabe, pero su frase fue rechazada y criticada, de manera unánime, por las mayorías.

Durante los momentos de mayor emergencia para Oaxaca y Chiapas por el temblor, cuando más se necesitaba la presencia permanente del secretario de Gobernación en el lugar de la tragedia (inclusive para reposicionarse políticamente), Osorio Chong apareció de traje, despreocupado, relajado, como padrino de boda de la senadora perredista Iris Vianey Mendoza. Nada le hubiera costado a Chong haber cancelado públicamente su asistencia a la fiesta, prefiriendo atender a los damnificados por el sismo. Nadie se lo hubiera criticado. Al contrario: se habría ganado reconocimiento. Pero no lo hizo y, de paso, envió un mensaje desafortunado: prefiero a mis amistades que a los mexicanos que se quedaron sin casa. Grave error para un secretario de Gobernación.
Repuesto ya de esa boda, Osorio Chong llegó a Oaxaca…¡para regañar a los damnificados! “Los que no han recibido ayuda es porque no quieren ir al centro de acopio, al albergue…quieren que se los lleven a su casa”, recriminó Osorio, mostrando una insensibilidad ofensiva: ignora que muchos damnificados carecen de fuerzas por días sin comer o mal comer, agotados y derrotados por sus hogares destruidos, sin posibilidades de desplazarse a los albergues por temor a perder lo poco que les queda, por la rapiña. Ellos arrastran los pies. Osorio llegó en helicóptero. Esa es la profunda y dolorosa diferencia.
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Osorio Chong hoy sabe que la candidatura presidencial se le ha ido de las manos.

Aunque durante la campaña peñista era de los operadores de mayor confianza de Peña Nieto, y como secretario de Gobernación fue investido como responsable de la política interna, policía con poderes supra institucionales y el aspirante presidencial número uno, dos factores lo arrastran a la derrota:

Primero, el fracaso del gobierno de Peña que tendrá que optar por un candidato presidencial externo, en lugar de elegir a un priista puro, como Osorio. El PRI está lejos de ganar, con candidato propio, la presidencial del 2018.

Segundo, el fracaso del propio Osorio Chong, que no pudo ni con la política interna – los gobernadores jamás lo obedecieron y hasta Javier Duarte se burló de él-, ni tampoco con la seguridad que lo apabulló y, consecuentemente, la etiqueta de candidato presidencial se le fue deslavando. Creyó que, a la vieja usanza, con nadar de a muertito durante el sexenio le iba a alcanzar. Y la perdió.

Osorio iba a ser removido del gabinete hace un año, pero Trump lo salvó.

Hoy, nada lo salvará.

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FB / Martin Moreno

Por Martín Moreno.
Columnista. Conductor radiofónico. Autor de los libros Por la mano del padre. El Caso Wallace. Paulette: lo que no se dijo. Abuso del poder en México. Necaxista.

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