jueves, 12 de octubre de 2017

9721. LA BATALLA DE LEPANTO.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, articulista y crítico.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para                    
Tenepal de CACCINI

SEGUNDA PARTE.

Don Juan sabía bien que la suerte de la Cristiandad podía estar en sus manos. Llegó a Messina ya entrado septiembre, recabó informaciones sobre los planes de la escuadra turca que navegaba entre la isla de Chipre y las costas del Adriático, como una directa provocación a la república de Venecia, dueña hasta entonces de aquel mar entrante que separaba dos mundos.

El 16 de septiembre la flota de la Liga salió de Mesina con dirección al golfo de Lepanto, al frente iba Don Juan de Austria en su nave, luciendo el estandarte de Nave Real. La Nave Real, tenía 47 metros de eslora con 360 remeros, en 30 hileras y alrededor de 400 soldados.

El 6 de octubre salió del puerto de Patrás la flota Otomana con objeto de derrotar en combate naval a la fuerza naval cristiana. Estuvo formada de 216 galeras, 64 galeotas, 74 fustas y 47.000 soldados. Al frente de la inmensa flota iba Alí Pacha en su nave Sultana, con 300 jenízaros y 100 arqueros.

A las 7 de la mañana, la vanguardia de la flota cristiana entró en el golfo de Patrás y el comandante en jefe de la flota, Don Juan de Austria avistó ,al este ,a la flota otomana en orden de combate . Entre las dos flotas, cerca de 600 barcos, la mayor batalla naval de la historia estaba a punto de comenzar.

El ala izquierda cristiana estaba formada por las naves venecianas, las más rápidas y maniobreras. El objetivo era impedir cualquier intento enemigo de bordear y embolsar a la flota de la Liga Santa
La estrategia inicial de Alí Pachá, era evitar el potente fuego cristiano y flanquear la línea enemiga por ambos lados. En el centro, el propio comandante, fijaría las posiciones cristianas mediante las reservas que mantenía a su retaguardia.

Juan de Austria supo ver lo que se proponía Alí Pachá, y adelanto por delante de su posición central, la poderosa escuadra de galeazas. Esta naves con gran potencia de fuego, incluso estaban adaptadas para el momento de máxima exigencia y Don Juan había ordenado eliminar sus espolones de proa para adelantar lo más posible la artillería, favoreciendo la eficiencia de los cañones cristianos. Además, a diferencia de Alí Pachá, Don Juan mantuvo sus reservas a retaguardia, y dispuso que Álvaro de Bazán estuviera dispuesto a controlar las posibles brechas que se pudiera producir en la línea de combate.

 A las 11 de mañana, ambas flotas ya estaban dispuestas a iniciar el fuego. Las naves de Barbaringo y de Sirocco, fueron las primeras en entrara en combate. El escuadrón cristiano atrapó al turco e incluso su comandante fue herido mortalmente, Sirocco murió. Las acciones de las galeazas, con viento a favor, permitió un rápido desbordamiento de las naves de Sirocco y ya todo fue fácil para el escuadrón veneciano, mucho más rápido y su mayor maniobrabilidad permitió atrapar al escuadrón turco contra la costa, en la punta de Scorfa. El ala izquierdo otomana resultó completamente aniquilada. Los soldados turcos fueron abatidos en sus propias naves o incluso perseguidos por tierra. La batalla había comenzado con gran éxito para la escuadra cristiana.

A las 12 de la mañana, continuó el combate por el centro de las dos escuadras. En el centro estaban las dos naves capitanas dirigiendo a lo mejor de los dos ejércitos. Las naves turcas rompieron la línea cristiana y avanzaron por el centro en busca de la nave capitana de Don Juan de Austria. Esta arriesgada maniobra, fue neutralizada en parte por la artillería cristiana que causó muchos daños en las galeras enemigas, pero fue tal el ímpetu de las naves otomanas que después de penetrar en el interior de la vanguardia cristiana se lanzaron al abordaje.

 El desorden era total, apenas se veía, las naves apenas superaban 2 ó 3 metros sobre el nivel del mar; y el humo de los disparos e incendios dificultaba todavía más la visión; el lio de naves y mástiles que se cruzaban sin ningún orden de batalla era total y la visión nula. El combate continuaba y las naves pequeñas tuvieron en este momento crítico, una importancia vital. Actuaban de enlace y de transporte de infantería donde se precisaba para controlar las brechas o para infiltrase en la líneas enemigas.

La situación era crítica, en aquellos largos momentos se estaba decidiendo el destino de occidente, la espada contra el alfanje, la cruz contra la media luna. Don Juan estaba en su combate personal con Alí Pachá y no podía ejercer las funciones de comandante en jefe de la flota de la Santa Alianza. En este momento, Álvaro de Bazán, al frente de la escuadra de reserva, toma la iniciativa y entra con sus naves por el centro en dirección a la nave Sultana.

La Sultana se había dirigido directamente contra la Real y la embistió en la amura con su enorme espolón. Las dos naves quedaron unidas por lo garfios y se produjo el abordaje definitivo. La sultana recibía continuos refuerzos de las numerosas naves cercanas; la Real se había quedado bastante aislada de su flota y sólo contaba con el apoyo de la galera veneciana de Sebastián Venier. Aunque los arcabuceros españoles hacía de las suyas, el mayor número de tropas musulmanas hacía pensar que la nave Sultana iba finalmente a derrotar a la Real de Don Juan de Austria. Afortunadamente, las naves de reserva de Álvaro de Bazán llegaban a la línea de combate y destrozaban gran número de galeras turcas hasta llegar a la altura de las R.

Ahora iba a llegar el momento crítico que hace ganar o perder las batallas. Juan de Austria iba a lanzar su último ataque con todo lo que le quedaba, reunió las galeras próximas a la Real y se dirigió al abordaje definitivo de la Sultana. Alvaro de Bazán mandó una oleada de infantería del tercio de refresco que entraron en la galera de Alí Pachá a sangre y fuego con la furia de un huracán.

Pero un instante de suerte iba a desnivelar la balanza a favor de los cristianos; un disparo de un arcabucero dio en la cabeza de Alí Pachá y cayó fulminado al instante. Reconocido el cuerpo del comandante de la flota otomana, su cabeza degollada fue clavada en una pica a modo de estandarte lo que desconcertó a las tropas musulmanas .Los otomanos al ver la cabeza de su líder clavada en una pica se desmotivaron y cedieron rápidamente posiciones ante el empuje creciente arrollador de las tropas de la alianza.

Continuará.

LEER DA CONOCIMIENTOS, LEA LAS EFEMÉRIDES.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: