jueves, 12 de octubre de 2017

9728. LA BATALLA DE LEPANTO.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, articulista y crítico.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

TERCERA PARTE.

La batalla de Lepanto iba a continuar un poco más, ya que las escuadras del ala izquierda, comandadas por Uluj Alí Pachá, estaban intentado flanquear las galeras de Andrea Doria y este les seguían con sus naves cerrándoles el paso, e impidiendo la maniobra de embolsamiento. La maniobra desesperada acabó mal para los musulmanes cuando fueron abordadas por las 53 galeras de Andrea Doria y algunas más de la Orden de Malta. Las reservas de Álvaro de Bazán, ya libres después de aniquilar la Sultana, fue a reforzar la línea de combare de Andrea Doria lo que produjo finalmente a huida de la escuadra de Uluj Alí Pachá.

Eran las 4 de la tarde cuando las naves cristianas convergieron todas sobre el ala izquierda otomana para aniquilar los restos de la escuadra del Imperio Otomano. Aunque todavía hubiera muchas galeras cristianas ocupadas en dar caza a otras turcas que trataban de escapar solitariamente, se puede dar por concluida la batalla a las 4 de la tarde.

Habían transcurrido 4 horas de batalla y ya todo había terminado. El arrojo y determinación que demostraron las tropas cristianas fue determinante para lograr la victoria  que fue total. El mérito principal de la victoria estuvo en el mando. Don Juan de Austria demostró en todo momento ser digno de la alta responsabilidad que tenía y su táctica resultó acertadísima y los venecianos lo reconocieron.

En cuanto a heroísmo, puede decirse que fue general, tanto en las tropas veteranas como bisoñas. En las fiestas de la noche de la victoria se pudo comprobar que uno de los soldados que lucharon con más bravura se trataba de una mujer. Por ello, se le concedió plaza en el Tercio de Lope de Figueroa.

 La batalla de Lepanto ha sido la batalla naval más sangrienta de la Historia, ni siquiera comparable con las batallas navales de las 2 guerras mundiales. Miguel de Cervantes dijo:

“La más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”.

Los resultados de la batalla son increíbles, vean ustedes estimados lectores. Los musulmanes fueron los más perjudicados por las cifras siguientes: 190 galeras con su artillería hundidas o capturadas, 30.000 muertos y desaparecidos.

Ahora vean los de los Cristianos: 12 naves inicialmente capturadas y más tarde recuperadas, 7.600 bajas, 2.000 de ellos españoles, 21.000 heridos.

La victoria de Lepanto se considera como una de las batallas más decisivas de la humanidad al parar en seco el avance del Imperio Otomano por el Mediterráneo. Se inició así el declive naval de los turcos.

La galeaza que era una especie de fragata artillada dotada de remos, las que participaron en Lepanto eran venecianas, y se impulsaban mediante velas y remos. La galeaza era más pesada y robusta que la galera, con mayor número de mástiles y dotadas de potentes cañones.

Su principal debilidad fue su reducida navegabilidad y terrible lentitud; tuvieron que ser remolcadas hasta el Golfo de Lepanto para poder entrar a tiempo en combate. Por su lentitud, debían estar protegidas por naves más ágiles en sus flancos.

Don Juan de Austria decidió disponer a las 6 galeazas de la Santa Liga en la vanguardia de la flota cristiana y su presencia fue decisiva para la victoria sobre la flota musulmán.

España mi natura,  Italia mi ventura  y Flandes mi sepultura. Después de la batalla y una vez curado de sus heridas, Miguel regresaría a España como veterano de guerra. Pero una vez más el destino hizo que se pospusiera este regreso.

Cervantes obtuvo cartas de recomendación muy especiales de don Juan de Austria y del duque de Sessa, pero esas recomendaciones fueron terriblemente perjudiciales para él. Cuando en 1575  viajaba hacia España con esas cartas a reclamar un ascenso en la capital, fue  tomado prisionero por los turcos, y llevado a Argelia.

INSCRIPCIÓN DE SU TUMBA:
Nació en Granada a 12 de Diciembre de 1526.
Vencedor de los turcos en Lepanto y Albania; de los moros, en Túnez y la Goleta; de los portugueses, en Setúbal y Lisboa; de ingleses y franceses, en las Terceras; terror de los infieles; peleó como caballero, escribió como doctor, vivió como héroe y murió como santo, en Lisboa, a 9 de febrero de 1588.


RECUERDE QUE LEER ES SABER, ES CONOCER, ES APRENDER.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: