sábado, 28 de enero de 2017

8593. MEDIDAS DE AUSTERIDAD.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.
Desde Michoacán. México. Para
Tenepal de CACCINI

Llegó el aumento de la gasolina, que hay que decirlo claramente: llegó para quedarse; llegaron las justificaciones que a nadie convencen; llegaron las reacciones, que no es malo que se inconformen-- lo malo puede ser los desmanes--pero que hasta ahora, no han causado algún efecto. Ahora con lo de Trump, la atención se ha desviado, claro que ahora que en Febrero se den los aumentos a la gasolina, volverán por unos días las protestas, las marchas, tomas de casetas y más. Nada pasara porque el gobierno requiere recursos económicos y ya está visto que ya las protestas, marchas y más ya no son presiones y nada pasará.

Menciono que no han causado algún efecto, no hay marcha atrás en el aumento, ni una disminución en lo que se aumentó. No han causado efecto porque solo vemos que  las medidas que han tomado, algunos diputados, senadores  y partidos políticos, en muy poco ayudarán y son temporales.  Las medidas de fondo que sí son necesarias y que pueden significar, no que el gobierno reciba más recursos, sino que erogue menos en algunos conceptos, para nada se han tocado. Ya las mencioné en una colaboración, vuelvo a referirme a ellas y es deseable que la ciudadanía las haga suyas y las mencione, que los articulistas se refieran a ellas. Todo aquello que no se requiere, que ya no debe pagarse, todo aquello que es exceso innecesario, todo lo que es un derroche, todo aquello que deba ser corregido, que se haga, que se haga un estudio y que se aplique el resultado.

Si tomamos como cierto que el aumento a la gasolina lo efectúa el gobierno federal como una forma de hacerse de recursos económicos extraordinarios, tal vez porque lo asignado en el presupuesto de egresos es insuficiente, se puede afirmar que había otras soluciones, no para hacerse de recursos, sino para no erogar y que esas otras soluciones no llevarían a una afectación a la ciudadanía.

Es una realidad que senadores, diputados federales y locales plurinominales—de representación proporcional—han dejado de ser necesarios, tal vez un tiempo lo fueron, ahora solo son una carga económica. Son varios miles de millones de pesos que el gobierno federal dejaría de erogar y que usaría para otras necesidades importantes.

Teniendo la cancelación de los legisladores plurinominales, se tendría una considerable disminución de personal de apoyo de asesores, de materiales, y de más cosas lo que llevaría a que el gobierno federal dejara de erogar varios miles de millones de pesos que podría usar para otros conceptos.

Debe llegar a su fin las remodelaciones de oficinas que cada tres años se hacen en el recinto de San Lázaro y en sedes de Congresos Locales, de igual manera la asignación de vehículos a los legisladores, las oficinas en sedes distritales, los sueldos por asistir al pleno y las compensaciones por presidir una Comisión y la lista es larga de aquello que tienen los legisladores y que para nada afecta a la ciudadanía si se cancela. Pero también se debe terminar con una función que corresponde a las administraciones estatales y municipales, como es la gestoría de recursos para las propias administraciones municipales, tramitación de obras, apoyo con recursos no propios a personas  y más. De todo esto, el gobierno federal dejaría de erogar varios miles de millones de pesos que tendría para otros fines.

Es un hecho que a quienes han ejercido el máximo poder político, el de presidente de México, por haber estado seis años en ese cargo, no deben tener derecho a que de por vida se les siga pagando un sueldo, que se pague a asistentes, y tal vez, lo de seguridad deba seguir. De esto, el gobierno federal dejaría de erogar varios millones de pesos al año que destinaría a otros fines.

Cierto lo es, que los tres niveles de gobierno—federal, estatal y municipal—cada año erogan, algunos como el federal y los estatales, miles de millones de pesos, otros como los municipales decenas de millones en pago a medios de comunicación, muchos para decirnos que van de viaje, para arranques de obras, para inaugurar obras--- algunas que ni se terminaron— para sus informes anuales y más. Se podría tener una considerable disminución de estos gastos si cada trimestre hicieran un informe o si por semana se emitiera un solo boletín resumiendo las actividades de la semana. Muchos miles de millones de pesos dejaría de erogar el gobierno federal para ese fin, recursos que podría disponer para otros fines más importantes.

Principalmente en las colonias de la periferia de todas las poblaciones de nuestro México, encontramos baches en las calles, es como un común denominador, no es por las lluvias que se hacen como se afirma, sino por la mala calidad de los materiales que usan. No solamente es en las calles, sino en carreteras, libramientos, circuitos, autopistas y más y esto lleva a que a los pocos meses ya las calles y carreteras tengan adornos llamados baches y se tengan que realizar labores de bacheo y estos, llevados a cabo de pésima calidad, pero no es todo, a los dos o tres años ya se requiere reencarpetar las calles o carreteras. Muchos miles de millones de pesos dejaría de erogar el gobierno federal si los tres niveles de gobierno hicieran las obras de buena calidad, duraderas.

Una verdad lo es que debe llegar a su fin las prerrogativas a los partidos políticos, estos deben hacerse de recursos de las cuotas de sus afiliados o como les llamen, de rifas y más.. Además de que el gobierno federal dejaría de erogar varios miles de millones de pesos que usaría para otros fines, la medida mencionada llevaría a tener campañas a puestos de elección más austeras, de un mejor nivel, de menor duración y no estoy mal si digo que se tendrían mejores gobernantes.

Una realidad es, que en las administraciones de los tres niveles de gobierno, se tiene exceso de personal, empleados que van de un lado a otro, sin ton ni son, sin realizar una actividad,  gobernadores y presidentes municipales que tienen a su servicio personal a varias personas que no realizan trabajo alguno. A lo anterior se tiene que agregar la enorme cantidad de aviadores que se tienen. Muchos miles de millones de pesos dejaría de erogar el gobierno federal si se termina con los aviadores y se tuviera personal eficiente.

El INE llega al despilfarro por la enorme cantidad de recursos que se le asignan, si se le quitara una tercera parte con eso bastaría para su funcionamiento. Una disminución en sueldos y gastos de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y otras cosas llevarían a una erogación menor del gobierno.

No era necesario el aumento a la gasolina para que el gobierno federal tuviera recursos económicos si se aplicaran las medidas que he mencionado y otras más. No era necesario si las administraciones de los tres niveles de gobierno del país, hicieran un uso adecuado de los presupuestos con que cuentan.

Una realidad es que con la medida aplicada por el gobierno, del aumento a la gasolina que ya se hizo, más los semanales y lo de diario que se harán, tendremos un año de aumentos constantes en todo        


8592. EL TLCAN TIEMBLA, EL MURO VA. TOCAN REMESAS: TRUMP DAÑARÍA A LOS MÁS POBRES, LOS OLVIDADOS POR MÉXICO.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Daniela Barragán.
Enero 26, 2017 - 12:05 am.

===============================================


Luego del TLCAN y el muro, las remesas podrían ser el siguiente objetivo en la lista de reformas y decretos del Presidente Donald Trump. Ante un escenario en el que Estados Unidos puede decidir imponer una restricción o un impuesto al envío de remesas, una medida de este tipo dejaría al descubierto, de nueva cuenta, diversas tareas que México dejó de hacer al interior con la llegada de efectivo de los trabajadores mexicanos desde Estados Unidos, el cual muchas veces es el único sustento de miles de familias en el país.

Ciudad de México, 26 de enero (SinEmbargo).- El Presidente Enrique Peña Nieto y el Canciller Luis Videgaray Caso lo han dicho: en las negociaciones con el Presidente Donald Trump se insistirá en que se garantice el libre flujo de remesas. Y como sucedió en el momento en que el TLCAN comenzó a tambalearse, en México se observan las consecuencias de lo que se dejó de hacer por años; no se trabajó en políticas económicas integrales, que hoy pudieran tener al país en una situación diferente, de menos desventaja.

El republicano prometió, durante su campaña por la Presidencia, frenar las remesas si México no paga la construcción de un muro en la frontera entre ambos países y ha exigido también un pago único de entre 5 mil a 10 mil millones de dólares. El ahora Presidente puede imponer una restricción total o una cuota al envío de dinero de los connacionales. Se trataría de una medida que restringiría los flujos financieros con fines expropiatorios.

En México, los afectados serían, de manera directa, 4.1 por ciento de los hogares dependientes de remesas. Mientras, a nivel nacional, este ingreso representa el 2.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con BBVA Research, lo que significa una dependencia que no se observaba desde el año 2008.

Y las dudas surgen: ¿cómo defender las remesas cuando Trump parece no escuchar a México, y ante su propósito de continuar con la política migratoria histórica de deportaciones y redadas?

En 2015, 95.6 por ciento de las remesas a México provinieron de Estados Unidos. 
Foto: Cuartoscuro

México está entre los países con el mayor número de emigrantes, es el segundo a nivel mundial con 12.3 millones en 2015, superado únicamente por la India, cuya cifra es de 15.6 millones.

La migración mexicana se ha concentrado en Estados Unidos.

Nuestro país es el cuarto receptor de remesas a nivel mundial, superado por India, China y Filipinas. En 2015, 95.6 por ciento de las remesas a México provinieron del vecino del norte; el 97.5 por ciento se enviaron por transferencia electrónica y 36.3 por ciento se pagaron a través de bancos, de acuerdo con el Anuario de Migración y Remesas 2016 elaborado por BBVA.

Los mexicanos que radican en Estados Unidos envían cerca de 25 mil millones de dólares anuales por jornadas laborales de entre 35 y 44 horas semanales; gastan el 87 por ciento de su salario en la economía estadounidense y envían en promedio 317 dólares mensuales, según estimaciones del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA).

Para académicos consultados por SinEmbargo, el que Trump arremeta en el futuro contra las remesas hará evidente que tareas como educación, alimentación y vivienda, principalmente en 10 entidades del país, el Estado las dejó en manos de los migrantes que se fueron a trabajar a Estados Unidos. Y ahora, ante su posible retorno, regresarán a lo mismo por lo que se fueron: a la pobreza y a la falta de oportunidades.

El pasado 19 de enero, el último vuelo con migrantes mexicanos deportados de Estados Unidos por la gestión del ex Presidente Barack Obama llegó a la Ciudad de México. 
Foto: Cuartoscuro

Coincidieron en que la preocupación de que el discurso de Trump se haga realidad también en este tema radica en que las y los trabajadores migrantes fueron los que combatieron la pobreza en zonas, y en el riesgo latente que corre el dinero que se recibe de allá.

“Lo que pudiera hacer que las remesas caigan es justamente que empiecen a deportar a la gente que las envía; [que] comiencen las redadas; un reforzamiento de los controles fronterizos o que se cierre el mercado de trabajo para los mexicanos”, consideró el doctor Mario Pérez Monterosas, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

De acuerdo con estimaciones, el nivel máximo de deportaciones que podría alcanzar Trump sería de 700 mil por año.

ADEMÁS
Trump da banderazo al muro que “México va a pagar”; dice que nos quiere, y que es por nuestro bien.

Sin remesas, los motores económicos de México estarían en crisis. Éstas son la tercera fuente de divisas del país, en febrero de 2016 superaron los ingresos por exportaciones petroleras y las cifras de Inversión Extranjera Directa (IED).

En los últimos tres años, los índices de remesas han tenido pocas variaciones. En 2014, el Banco de México (Banxico) reportó que dichos ingresos fueron de 31 mil 329 millones 103 mil 33 pesos aproximadamente. El dinero ingresó al país bajo el concepto de money orders, en efectivo y especie y, principalmente, por transferencias electrónicas. En 2013, las cantidad de remesas entrantes a México fueron equivalentes al PIB de Querétaro, lo que puso al país en el cuarto lugar a nivel mundial como receptor de remesas.

Sin embargo, por las condiciones económicas de los receptores, el 90 por ciento de esos recursos se destinó a la compra de alimentos, vivienda y sólo el 3 por ciento a proyectos productivos.

Este flujo de efectivo es una de las principales fuentes de financiamiento de las familias de los migrantes y en algunos casos, el total de los ingresos familiares.

Las remesas que llegan a México son utilizadas por las familias principalmente para pagar alimentos y escuelas. Pero también se ocupan en la construcción de viviendas dignas. 
Foto: Cuartoscuro

LOS POBRES, LOS MÁS AFECTADOS

Para Pérez Monterosas, la principal preocupación es que la mayor cantidad de remesas que se reciben en México están destinadas a áreas rurales, que tienen altos niveles de pobreza, baja productividad y pocos programas de Gobierno para la comercialización de productos agropecuarios. Además de una organización social que está en decadencia, si se considera que la presencia del crimen organizado está justamente en estas áreas.

“Tenemos zonas devastadas y en crisis, y lo único que las hace sobrevivir son los flujos de remesases que provienen de Estados Unidos. Los dólares oxigenan la economía mexicana, no provienen de otro lado más que de ahí desde hace 15 o 20 años […]. El hecho de que haya una caída en las remesas o un freno en el flujo generará procesos locales que afectarán a mujeres, niños y ancianos que son los que están en las comunidades; se afectarán las economías de consumo cotidiano, para educación, ya que muchas se utilizan para que los jóvenes acudan a la universidad, y para la construcción de viviendas dignas”, aseguró.

El académico mencionó el caso de 2008, cuando la crisis en Estados Unidos provocó una caída en el flujo de remesas y a nivel local se reflejó en una pérdida del poder adquisitivo. Pérez Monterosas detectó que ante la caída de las remesas las mujeres abandonaron los hogares para trabajar, los jóvenes dejaron las escuelas y a cambio se les ofreció un empleo en el campo, poco prometedor, sobre todo ante la latente presencia de la delincuencia organizada.

El doctor Javier Urbano Reyes, Coordinador de la Maestría en Migración de la Universidad Iberoamericana, coincidió en que “con lo que anunció Trump, la posible crisis que se pueda desatar evidenciará lo que el Estado no hizo. Y ahí está la ausencia de una política para los migrantes de retorno y una política de combate a la pobreza y generación de empleos, dos temas que se han subsanado con las remesas que se envían desde Estados Unidos. El problema del Gobierno es que tiene una lectura muy vieja, provinciana de lo que significa la migración en sus dimensiones contemporáneas. Siguen pensando en que lo único que tienen que hacer es proteger la frontera sur y hacer protección consular en Estados Unidos, y eso es pobre”.

ADEMÁS
Canadá y Trump se coquetean y hacen planes para vivir un mejor futuro juntos… pero sin México.

Señaló que lo que se tendría que hacer es una reevaluación de los incentivos financieros fiscales. A los gobiernos locales, por ejemplo, que apliquen medidas de integración de retornados y reportados, resultaría fácil recibirlos con una iniciativa transversal en la que no sólo participe la Secretaría de Hacienda, sino todas las dependencias que trabajen en el desarrollo social. Otra acción sería tener una agenda de connacionales repatriados en México, y que contemple además a los muchos migrantes extranjeros que se van a quedar aquí con el cierre de fronteras.

Sin embargo, Javier Urbano consideró como poco probable que Trump lance una medida que frene las remesas. Desde su perspectiva, en términos técnicos resulta complejo frenar estos flujos de dinero e implicaría romper con varios supuestos del sistema financiero, no sólo de Estados Unidos, sino a nivel mundial, ya que se tendrían que intervenir recursos privados sin romper secretos bancarios, por ejemplo.

“Implementar una política sería complicado y no se podría ver a corto plazo; técnica, administrativa y jurídicamente es complicado que cumpla. Si él [Trump] pretende intervenirlas, llevará mucho tiempo. Años en definir los términos de cómo imponer una especie de impuesto compensatorio a ese traslado de remesas y entrar en un problema grave con las grandes remesadoras, que son compañías que viven de esas transferencias y entrar en una polémica legal con esas compañías internacionales seguramente le provocará dolores de cabeza. Lo que Trump dice lo puede hacer, por supuesto y lo ha demostrado de manera inmediata, pero en el tema de las remesas, política y jurídicamente se encuentra con muchos actores a los que no les convendrá”, agregó.

También te puede interesar:





VER MÁS ACERCA DE:

Por Daniela Barragán

8591. PEÑA NO SE ATREVE, PERO TRUMP SÍ: SI MÉXICO NO PAGA EL MURO, MEJOR CANCELAR EL ENCUENTRO, TUITEA.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Redacción / SinEmbargo.
Enero 26, 2017 - 8:09 am.


El Jefe de estado mexicano, Enrique Peña Nieto, decidió ayer ignorar todos los llamados que le hicieron líderes del Congreso, de los partidos y personalidades. Por la noche, dijo que esperaría antes de cancelar el encuentro con Trump en Washington. Pero el Presidente estadounidense ya se le adelantó.

Ciudad de México, 26 de enero (SinEmbargo).- El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo esta mañana que si México no está dispuesto a pagar por el muro que él anunció para la frontera común, entonces lo mejor será cancelar la próxima reunión con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto.

ADEMÁS
Luis Videgaray afirma que Trump envió mensajes “positivos” en un día de “contrastes”

En su cuenta de Twitter, Trump escribió: “Estados Unidos tiene un déficit comercial de 60 billones de dólares con México. Ha sido un acuerdo unilateral desde el inicio del TLCAN con un número masivo de empresas y puestos de trabajo [que se] perdieron. Si México no está dispuesto a pagar por el muro, sería mejor cancelar la próxima reunión”.

El día de ayer, el Presidente estadounidense anunció la construcción del muro de 3 mil kilómetros y ratificó que México deberá pagar por él. Dijo que “le conviene” el muro a los mexicanos.

Eso fue en un evento entre la mañana y el mediodía de ayer. Peña Nieto guardó un largo silencio mientras Luis Videgaray, Secretario de Relaciones Exteriores, estaba ocupado en conversaciones con los representantes del Gobierno de EU.

El encuentro de la delegación fue en la Casa Blanca. Después de más de ocho horas de espera, el Presidente mexicano anunció que mantenía su viaje a Washington para encontrarse con Donald Trump, a pesar de que los líderes en el Congreso, políticos, dirigentes sociales y otras personalidades le pidieron que lo cancelara.

Peña ignoró esos llamados. Por la noche, cuando Luis Videgaray ya había salido del encuentro con los estadounidenses y, seguramente, ya se había comunicado con él, Peña anunció que el encuentro se mantendría.

Ahora, Trump ha cancelado virtualmente el encuentro porque la posición de México es conocida: que no se pagará por el muro, cuya construcción “inmediata” fue ordenada el pasado miércoles.

La decisión del Presidente Peña Nieto de no cancelar su viaje a la Casa Blanca se entiende en el optimismo de Videgaray. En una conversación con la periodista Denise Maerker, el Secretario de Relaciones Exteriores no pareció abrumado por el anuncio del muro, por el contrario, dijo que había sido un día de “contrastes”.

Videgaray consideró un “gesto amistoso” que Trump dijera, en medio de su ofensivo discurso del muro, que a EU le convenía un México fuerte.

El amigo del Presidente Peña dijo que el ajuste a la baja del peso frente al dólar y el cierre en positivos del mercado de valores, a él le indicaban buenas noticias.

Durante todo el día de ayer, de Cuauhtémoc Cárdenas hasta Andrés Manuel López Obrador; de Margarita Zavala y Ricardo Anaya hasta dirigentes sociales, pidieron al Presidente Peña que no aceptara la humillación y cancelara el encuentro en Washington.

EL LLAMADO DE AYER

ADEMÁS
EPN mantiene su viaje a EU a pesar del muro y contra la opinión de líderes que piden que lo cancele.

Beatriz Mojica Morga, Secretaria General del PRD, señaló que el “nuevo Presidente de Estados Unidos Donald Trump, manda un mensaje de aislamiento, racismo y xenofobia, y marca una etapa de declive de una nación americana”.

Calificó como un grave error de los Secretarios de Relaciones Exteriores y de Economía acudieran a reunirse con funcionarios del nuevo gobierno y dijo que su partido “respalda al Presidente en todo lo que tenga que ver con la defensa irrestricta de las y los mexicanos en Estados Unidos y le exigimos que reconsidere su visita a ese país, ante las ofensivas declaraciones de Donald Trump”.

En la Cámara de Diputados, legisladores de distintas fracciones se sumaron a la petición. Francisco Martínez Neri, del Sol Azteca exigió diferir la visita y reprogramar la reunión hasta que el Gobierno federal tenga un plan en concreto.

El presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya, consideró que es “un insulto” el anuncio de la construcción del muro “justo antes de la visita” de Peña Nieto” y consideró que “no hay condiciones” para que se dé.

“O se cancela la reunión con Donald Trump o se asiste a decir públicamente, de frente, y con absoluta firmeza que México rechaza el muro y no pagaremos ni un centavo por él”, dijo el dirigente en un video publicado en las redes sociales.

El Presidente nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, advirtió que acudirán a tribunales internacionales, pues dicha edificación en la frontera de ambos países, agrede a los mexicanos.

Personalidades del ámbito intelectual y social también hicieron un llamado al titular del Ejecutivo.

El escritor Juan Villoro dijo: “El llamado a la inclusión en torno a una bandera común, lo ha propuesto alguien que ya ganó la Presidencia de México y que no asumió como podría haber ocurrido, es una actitud vengativa, destructiva. A partir de ese agravio ha surgido este movimiento. Se trata de trasformar esa injusticia en una acción de futuro y esperanza, una de las lecciones éticas más firmas y más congruentes del México reciente”.

“Del otro lado, hay un Presidente que construye muros; de este lado, uno que habla con la pared”, agregó.

Por su parte, el religioso y defensor de los derechos humanos, el padre Alejandro Solalinde exigió al Presidente de México que manifestara una postura sobre la confirmación de una barrera física entre nuestro país y el vecino norteamericano.

El escritor y periodista Rafael Pérez Gay dijo en su cuenta de Twitter: “La orden de construir el muro, una ofensa que el Presidente no debe permitir. Mejor no viajar y dar en México un mensaje”

En entrevista con Radio Fórmula, el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, justificó esta mañana que la cancelación de la reunión “traería incertidumbre a los mercados”.

Aseguró que el Gobierno de México no está desmoralizado, “nos apoya nuestra historia, nuestra soberanía”.

Antes de que Trump amagar con cancelar su reunión con Peña Nieto, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo en entrevista con Televisa que “el día de hoy, la reunión con Homeland Security va a dar muchos elementos adicionales para ver estas condiciones”.

Guajardo reiteró que cuando concluyan las entrevistas con Videgaray en Washington, que en su caso le llevarán a sentarse a la mesa este jueves con directivos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y empresarios, ambos secretarios darán a Peña Nieto su “punto de vista” y el mandatario “tomará la decisión” sobre el viaje.

“La gira está en agenda, no se ha comunicado ningún cambio del programa para el martes”, advirtió sobre el estatus de la visita hasta el momento.

También te puede interesar





VER MÁS ACERCA DE:

Por Redacción / SinEmbargo

8590. LORENZO MEYER: HABRÁ SACRIFICIOS, PERO TRUMP PUEDE LLEVAR A MÉXICO HACIA SU “SEGUNDA INDEPENDENCIA”


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Mónica Maristain
Enero 27, 2017 - 12:05 am.

==================================================

¿En qué momento nos agarra Washington ahora?, se le pregunta a Lorenzo Meyer. “En el peor”, contesta. Luego acota: “en toda crisis hay una buena oportunidad”.  Y “si hay un líder que recupere el nacionalismo mexicano, los sacrificios se aceptarán”.

“Dentro de algunos años, tal vez le pongamos una estatua a Trump: es el padre de nuestra segunda Independencia­”, agrega.

El historiador y politólogo cree que Donald Trump está en su derecho de poner un muro. Pero lo que no está bien es que México lo pague, afirma. “Es como si un vecino de tu casa, un millonario, no quiere ver tu casa pobre y va a poner una bardota y encima, que tú se la pagues”.

“Lo importante es que se puede hacer de la necesidad una virtud, para lo cual se requiere liderazgo. Hay que convencer a la sociedad de que toda esta etapa de conseguir mediana independencia va a contemplar sacrificios. En ese proceso de recomponer la economía, va a pasar como cuando se firmó el TLC: hubo que matar a un montón de industrias pequeñas, medianas, que no daban para la competencia. Los fuertes como Carlos Slim vivieron. Ahora también va a ocurrir así. Pero si hay un líder que recupere el nacionalismo mexicano, los sacrificios se aceptarán”, afirma.

ADEMÁS
Crisis Group: Hartazgo, Trump y el modelo económico empujan a México hacia un cambio en 2018.

Ciudad de México, 27 de enero (SinEmbargo).- Ha tenido que luchar mucho para poder escribir para el pueblo, salirse de sus aulas cerradas con alumnos tan expertos como él y hacer, sin tener que renunciar a su estatus en el Colegio de México (Colmex), unos libros explicativos de un México que cada vez más va hacia su distopía.

Lorenzo Meyer sabe que su México no es el definitivo. “Las ciencias sociales son absolutamente objetivas, no tienen un grado científico. Así que esta mirada es la mía, puede haber otras”, explica.

Que sí, que muchos se atreven a hablar de los beneficios de la crisis. Pero en realidad el muro es una posibilidad de cambiar el rumbo, de que México no siga eligiendo la geografía pero sí su historia, su sentir. Hay que volver a Latinoamérica, hay que hacer frente al cambio para que Estados Unidos no nos siga pareciendo conveniente, como le pareció a Carlos Salinas de Gortari en 1988, cuando firmó el Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Tiene que haber muchos mexicanos sacrificados, porque así fue en 1988. Pero el cambio será bueno”, dice Meyer.

Que no es Enrique Peña Nieto ni mucho menos los candidatos del PAN los que pondrán la cara y el gesto frente al muro y su hacedor, señala: “Imagínese, el Presidente, sin ningún contacto con los líderes del mundo, viniendo de la política del Estado de México, yendo con ‘la Gaviota’ a comprar con la escolta presidencial a Miami”, dice, con cierto dejo de ironía.

“Dentro de algunos años, tal vez le pongamos una estatua a Trump: es el padre de nuestra segunda Independencia­”, dice Lorenzo Meyer.

Lorenzo Meyer, en entrevista con SinEmbargo.
Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

DE UTOPÍA A DISTOPÍA

–Distopía es un libro pesimista o es una manera de decir: así estamos, y vamos a ver el futuro.

–Vamos a ver el futuro. Me gusta eso. Desde la óptica de un realismo casi brutal, no vale la pena hacernos ilusiones. Hay que poner las variables en la superficie, con ojos casi clínicos: el organismo nacional está muy enfermo, no vale la pena decir: “fue un catarrito”, como alguna vez llegara a decir el Gobernador del Banco de México (Banxico) sobre los efectos de la crisis del 2008. Hay que ver exactamente cuál es el caso de algunas de las instituciones principales. Ahora bien, yo no pretendo y nadie puede pretender, en estos asuntos, tener todas las circunstancias objetivas. En particular en esto de la política, la objetividad es imposible. No podemos tener los instrumentos poderosos que tienen la física, la química. No podemos hacer experimentos y nuestros conceptos siempre han estado mal definidos: no se puede tener conceptos tan claros como distancia, velocidad, peso. Aquí todo es más o menos. El diagnóstico que hago del México actual –el libro lo terminé de escribir y de redactar en 2016–, usando el enfoque histórico, de dónde viene ese problema, esta mala institucionalidad. Pero sí fue más factible un enfoque histórico, con una crítica social, porque creo que la ciencia social debe ser crítica y  no consentir al poder, [sino] examinarlo e incluso reclamarle. Se puede ser optimista, a pesar de un diagnóstico más o menos crudo.

Un libro sobre la actual situación mexicana.
Foto: Especial

–¿Qué es la distopía?

–La distopía empezó como utopía. Tomás Moro fue el que lo acuñó. Es ese lugar que no existe. Desde la óptica de la Inglaterra de Enrique VIII, funciona como debería funcionar. Inglaterra y el mundo son la perfección, así es una sociedad sin conflictos, sin problemas, donde la persona humana puede desarrollarse plenamente. El término de la distopía –la editorial se lo pensó un poquito en autorizarme el título–, los valores negativos llegan a su máximo; el mal funciona y funciona bien, y algunas de las tendencias de la realidad mexicana se acercan más a ella que a la utopía. Cuando en el pasado fue al revés. Hubo una utopía mexicana. Adolfo Gilly, en un estudio sobre el México de 1930, que es su tesis doctoral, la tituló: “La utopía cardenista”. Ese momento en que un sistema político real, con todos sus defectos y problemas, había una utopía: quería llegar a un México más justo, en donde los que históricamente habían perdido, sobre todo los indígenas y campesinos, tuvieran el lugar preponderante. Bueno, esto parece ser la distopía priísta. Y no es nada más el PRI: son los poderes fácticos, los que mandan aquí. Llevan a la sociedad mexicana camino no a la utopía, sino a la distopía.

–Uno de los ejemplos son los gobernadores, que se escapan y han robado para la corona.

–Muy buen ejemplo. Ahí está una distopía local. En Veracruz se llega a situaciones de perversión, que el peor gobernante se hubiera detenido. No era necesario parar las medicinas, ¿qué podía ganar? Sí, unos millones, pero ya tenía muchísimos, ya había robado al erario…

–Pero el hecho de que no lo detengan [a Javier Duarte de Ochoa], ¿no quiere decir que ha robado para la corona?

–Sí. Se puede sospechar. Los recursos que se necesitaron para llevar a cabo la elección de Enrique Peña Nieto vinieron de los estados, sobre todo de los estados de Veracruz y de México [Edomex]. En algún momento se interceptó, yo creo que por accidente, una maleta con efectivo que llegó de Veracruz al aeropuerto de Toluca y la autoridad ahí la decomisó. Era parte de ir financiando en efectivo, para que no hubiera huella de dónde vinieron esos recursos [hacia] la campaña electoral de Peña Nieto. Sí, se roba para la corona. Sobre todo en la parte inicial de los Gobiernos de Duarte y Peña Nieto.

–¿Qué nos dice la historia? ¿Cómo podemos tratar con un hombre como Trump?

–Bueno, Trump como personaje es importante porque su personalidad es importante. Para usar el concepto de [Daniel] Cosío Villegas aplicado a [Luis] Echeverría: es relevante su forma de ser, pero finalmente lo importante aquí no es Trump sino quienes lo votaron: esa parte de la sociedad norteamericana, minoritaria, es cierto, pero existente al fin; una mitad de la sociedad estadounidense se entusiasmó con un discurso, se distorsionó en exceso la realidad. Pero en el primer día de su campaña, para poder ser el candidato republicano, se lanzó contra México. Era un enemigo perfecto. Era un enemigo débil, pero muy expuesto, por la cantidad enorme de mexicanos que viven fuera de México. Una gran parte de Estados Unidos se entusiasmó con la frase “Construye la muralla y mátalos a todos”. ¿A quiénes se refería con “mátalos a todos”? Se refería a los mexicanos. ¿A los mexicanos indocumentados o a todos? Despertó entusiasmo. Despertó energía. Aquí están los mexicanos: son desagradables; no sólo están indocumentados, también están violando la Ley estadounidense. Además, roban empleos, estando aquí o estando fuera de aquí. A la hora en que nuestras industrias van a poner sus plantas allá y le dan empleos la Ford a mexicanos en lugar de dárselos a estadounidenses, todo por unos cuantos dólares, porque allí les cobran más baratos, están robando empleos. Y eso entusiasmó muchísimo a la gente que ya ha perdido los empleos o que está por perder sus empleos. Ellos fueron trabajadores privilegiados en relación con el resto del mundo; fueron como una clase en ascenso en el medio de la potencia más grande del planeta y de repente se vieron cada vez más desplazados. Entonces Trump les devolvió el orgullo, usando primero el discurso antimexicano, luego antichino y de pasadita antiislámico y esgrimiendo su crítica a las clases políticas de la sociedad estadounidense: “estos, en Washington, nos han traicionado pero ya no nos traicionarán más”. Todo ese conjunto despierta la imaginación, los temores, los rencores, los prejuicios, en una sociedad como la estadounidense que es racista. Así nacieron, ¿qué le vamos a hacer? Bueno, pueden hacer algo: combatir el racismo, pero hay muchos que no quieren combatir el racismo. Caramba, ver a un Presidente negro en la Casa Blanca, ver a su esposa mucho más negra que él, ver a sus hijas… es considerado una afrenta. Por eso Trump se lanzó contra Obama. “Ese no es estadounidense, ¿dónde está su certificado? Es extranjero. No nació aquí. Yo sospecho que nos robó la Casa Blanca”. Todo es robo para Trump.

–Con los últimos presidentes mexicanos, tan pro-yanquis. ¿De qué nos sirvió?

– ¿Por qué México se convirtió en eso? Hace un tiempo, nuestro país se mostró seguro y orgulloso de su nacionalismo. El nacionalismo que surgió con la Revolución Mexicana. Pero que ya venía de mucho antes: fue en el enfrentamiento fracasado con los estadounidenses en el 46 y 48, del siglo XIX; fue el enfrentamiento más o menos exitoso contra los franceses, también en el siglo XIX. Pero fue sobre todo en los inicios del siglo XX que surgió ese nacionalismo que generó energía política, energía cultural…

Enrique Peña Nieto no tiene los tamaños, considera Lorenzo Meyer.
Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

–Cierta identidad, ¿también?

–Sí, por supuesto. Porque la independencia, como en otras naciones latinoamericanas, no fue por una evolución propia de la sociedad, sino porque los españoles nos dejaron fuera al ser invadidos por los franceses y nos lanzaron a una aventura de la Nación. Había antes identidad con la corona, con la religión, pero México no tenía identidad y la ganó con la Revolución. Se propuso, después de la expropiación del petróleo, una estructura económica basada en el mercado interno, en una industrialización protegida, pero pensando que era posible un país medianamente independiente frente a una gran potencia. Bueno, preguntémosle a Finlandia: como vecino de Rusia, es muy difícil ser vecino débil de una gran potencia. Pero funcionó. Hasta que la mala política, la corrupción, no querer ver los problemas que tenía la economía mexicana a tiempo, seguir diciendo: el que venga después de mí que lo arregle. Cuando estalló esto, en 1982; y ya no hay posibilidades de salvar el sistema. Entonces se busca desesperadamente qué hacer, por eso la elección presidencial de 1988 se tuvo que hacer a la luz del fraude y llegar Carlos Salinas sin la legitimidad. Estados Unidos fue entonces la salvación. Vamos a pedirles a ellos que nos permitan tener un nicho de su economía, que nosotros nos amoldemos. Le vamos a dar una mano de obra barata, le damos nuestro mercado y ellos que nos permitan entrar como subordinados a su mercado.

–El Tratado de Libre Comercio…

–Así es. Un muy buen lobby hizo Salinas. Costó sus millones pero fue bueno. Las élites estadounidenses lo aceptaron, pero el pueblo no. Nos les gustó la idea de la América del Norte, porque sí somos parte de la América del Norte, pero culturalmente no. Racialmente no. El Tratado de Libre Comercio fue una salvación económica para la clase política mexicana; fue un Glasnost sin la Perestroika. No duró mucho y además no fue una solución que pidiera la sociedad mexicana, sino sus élites. El precio fue depender absolutamente de ellos. Perder nuestra mediana independencia y someter nuestra personalidad a unos estadounidenses que no lo aceptan, a unos estadounidenses que no aceptan a alguien que no mantenga su cultura y su identidad.

–Por otro lado, México sin tomar el liderazgo de Latinoamérica…

–No, de ninguna manera. Hay un embajador de Francia y también académico, Alan Rouquié, que escribió un libro que se llama México, un país de la América del Norte, donde entre otras cosas puso: “México rechazó su historia y abrazó su geografía”. Así dejamos de ser latinoamericanos. El CIDE, en sus estudios sobre la opinión pública, nos decía en cambio que los mexicanos seguían considerándose latinoamericanos, en lugar de americanos del norte. Pero las élites sí, a contrapelo de lo que sentía la mayoría. Ahora, lo que pasa es que Trump dice: “Ustedes no son de la América del Norte. Geográficamente sí, pero no lo son y si ustedes optaron por eso, pues lo siento mucho. Porque quien dicta quiénes son americanos del norte y quiénes no, soy yo, somos los estadounidenses”. A Canadá –y se lo manda a decir a Trudeau- le dice: ustedes no se preocupen, no es con ustedes que tenemos problemas. Es con los mexicanos. El problema va con el lado Sur de Estados Unidos, no con el lado Norte. El Norte no les molesta porque es blanco, porque es rico, porque son anglosajones, porque es protestante. Todo lo que México no es.

–Peleamos la guerra de ellos, compramos sus productos, desmantelamos nuestra industria, compramos su política económica, ¿y ahora tenemos un muro?

–Las naciones –en muchas situaciones, no en todas– están hechas en base a sus accidentes geográficos. Chile y Argentina, por ejemplo, tienen la cordillera de los Andes. Hay un buen número de naciones que así se formaron por los accidentes geográficos que aislaron a una comunidad de otra; México y los Estados Unidos no tienen un gran accidente geográfico. Entonces Trump lo que hizo fue hacer ese accidente geográfico y de un lado vamos a ser unos y del otro, gente muy diferente. Ahora bien, están muy en su derecho. Lo que es totalmente inaceptable es pagar por ese muro. Es como si un vecino de tu casa, un millonario, no quiere ver tu casa pobre y va a poner una bardota y encima, que tú se la pagues. Espero que los dirigentes mexicanos no se dobleguen ante eso. Va a encontrar la forma, Donald Trump, de todos modos: cargándose parte de la muralla a las visas, a las remesas…

–Al no ir a Estados Unidos, ¿es bueno para Peña Nieto?

–Bueno, tendrá que ir. Pero, ¿qué cuentas va a entregar? No quisiera estar yo en sus zapatos, porque va sin apoyo social: tiene un 8 por ciento de popularidad en México. No tiene apoyo político…

–¿En qué momento nos agarra Washington ahora?

–En el peor. Tendríamos que estar viviendo una epidemia, de que nos estuviéramos muriendo todos, para que fuera peor que este.

–Yendo a la historia, ¿este es el peor momento que le tocó vivir a México?

–No, la guerra contra Estados Unidos fue peor. Entonces no éramos Nación. En papel sí. No éramos Estado, no podíamos levantar un ejército y se nos viene encima con la independencia de los tejanos y luego nos declaran la guerra.

– ¿Qué podríamos hacer con respecto a Donald Trump, más allá de Enrique Peña Nieto?

–En toda crisis hay una buena oportunidad, dicen. Lo importante es que se puede hacer de la necesidad una virtud, para lo cual se requiere liderazgo. Hay que convencer a la sociedad de que toda esta etapa de conseguir mediana independencia va a contemplar sacrificios. En ese proceso de recomponer la economía, va a pasar como cuando se firmó el TLC: hubo que matar a un montón de industrias pequeñas, medianas, que no daban para la competencia. Los fuertes como Carlos Slim vivieron. Ahora también va a ocurrir así. Pero si hay un líder que recupere el nacionalismo mexicano, los sacrificios se aceptarán.

– ¿Ese liderazgo lo puede ocupar Enrique Peña Nieto?

–No, ni Peña Nieto ni ninguno de los que lo rodean. No tiene los tamaños.

También te puede interesar.




VER MÁS ACERCA DE:

Por Mónica Maristain
Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.