viernes, 25 de agosto de 2017

9532. 1.-BOLIVIA, GOBERNAR PARA LA GENTE. 2.- JACONA ES NOTICIA.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

1.-Bolivia, gobernar para la gente. 2.-Jacona es noticia.

Es necesario crear una economía más humana, más solidaria, capaz de contribuir a la dignidad de los pueblos. José Luis Sampedro. (1917-2013). Escritor, humanista y economista. Español.

1.-Una vez más Bolivia nos da una lección en economía, Evo Morales no estudió maestrías en Harvard o Yale pero ha logrado revertir una historia de miseria del pueblo creando riqueza y sobre todo, repartiéndola equitativamente. Este año el crecimiento de Bolivia será de 4 % por lo menos, en nuestro país ya quisiera la partidocracia crecer la mitad de lo que ha crecido Bolivia en los últimos años. Ah, pero los jerarcas de los partidos políticos se hacen millonarios recibiendo donativos o “propinas” de consorcios privados.

No hay que buscarle mucho, en Harvard y Yale, a donde han ido a estudiar priistas, panistas y hasta perredistas no enseñan lo más importante: honestidad. Así de sencillo, la clave es la honestidad de los gobiernos, la vocación de servicio de los gobernantes, la austeridad, en contraste con países como el nuestro que dará al Instituto Nacional del Fraude Electoral (INE) 20 mil millones de pesos para su presupuesto.

Los gobiernos neoliberales como el de los títeres Tamer, o el argentino Macri que también tenía su cuenta en las islas Bermudas, no han logrado crecer lo mismo que Bolivia, que ha crecido en promedio de 5 % en los últimos 10 años, pero este año apenas crecerá un 4 %. El año pasado Bolivia enfrentó un entorno adverso por la caída del precio del petróleo.

El salario mínimo ha venido recuperando poder adquisitivo desde la llegada de Evo Morales al poder. En los últimos dos años, 2016 y 2017, el aumento al mínimo fue del 6 %, sin embargo, el logro más importante del gobierno es la reducción de la pobreza a la mitad. Además se mantiene bajo control la inflación.

En México tenemos 40 años con gobiernos neoliberales que han provocado la concentración de la riqueza y los programas contra la pobreza para lo único que sirven es para comprar votos. Los partidos PRI y PAN  tendrán más de un mil millones de pesos, el PRD también recibirá una millonada en esta farsa electoral que cada vez resulta más cara.

Volviendo al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), después de Ernesto Zedillo que logró un crecimiento promedio de 3.39 en su sexenio, y que Vicente Fox y Felipe Calderón apenas rebasaron el 2% (2.03  y 2.04 %,  respectivamente), la tendencia en el sexenio de Peña Nieto no llegará ni siquiera al 2 % porque se prevee que llegue a 1.80 %.

2.-Por cierto, Jacona fue noticia por ser considerada por el Inegi como la tercera ciudad en el índice de inflación nacional con una tasa de 7.56 %, después de Aguascalientes (7.81%) y Ciudad Acuña que está en primer lugar con 8.82 %.

A pesar de registrar un alto índice de inflación, Jacona no es una ciudad tan cara como lo es la Ciudad de México que es considerada como la ciudad con la renta más alta del mundo. Vivir en el smog y las prisas es caro porque los habitantes deben desembolsar 60 % de su ingreso para pagar la renta. Ni siquiera Manhattan o París le llegan a los chilangos.

En cambio, las ciudades con las rentas más baratas son Kuala Lampur en donde el ciudadano gasta en promedio apenas el 20 % de sus ingresos en renta. Moscú, Johanesburgo, Bogotá y Río de Janeiro le siguen con rentas que significan entre el mencionado 20 % hasta el 27 % de sus ingresos. Por eso cada vez más habitantes de la CDMX salen huyendo de la urbe en busca de horizontes más económicos.

9531. TRÁILERS, EL OTRO SOCAVÓN DE RUIZ ESPARZA.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Francisco Ortiz Pinchetti.
SinEmbargo. Agosto 25, 2017. 12:00 am.

“No parece casual que ninguna de esas iniciativas prospere, mientras la inacción del gobierno sobre el tema es no sólo evidente, sino sospechosa. Éste es un socavón sin fondo”. Foto: Cuartoscuro

Gerardo Ruiz Esparza tendría que responder por una infamia mayor que la muerte de dos personas caídas con su vehículo en el socavón del Paso Exprés de Cuernavaca. El secretario de Comunicaciones y Transportes ha sido omiso, en el mejor de los casos, en la atención de un tema que provoca más de seis mil muertes al año: ha bloqueado en el Congreso diversas iniciativas para prohibir, o al menos regular estrictamente, la circulación de los llamados tracto camiones de doble remolque por las carreteras mexicanas.

Hay que decirlo: Ruiz Esparza ha protegido intereses multimillonarios de los empresarios transportistas a costa de la seguridad de miles de viajeros, todos los días. Ese tipo de unidades, cuyo uso está vedado en muchos países del mundo por su alta peligrosidad, están involucrados en seis de cada 10 choques del transporte de carga, según datos del INEGI. Hay que tener presente que en el país existen al menos 450 mil unidades de transporte de carga, de las cuales entre el siete y el ocho por ciento son camiones de doble remolque. Es decir, unos 35 mil.

Y pasan los meses y los años sin que se modifique esta situación trágica, a la que me referí en este espacio hace casi un año, en septiembre del año pasado. Una indolencia criminal. Reiterados intentos de legislar en esa materia se han visto entorpecidos desde entonces, precisamente, por las propias autoridades federales encargadas supuestamente de velar por la seguridad en las carreteras del país, como lo han denunciado diputados y senadores no sólo de los partidos de oposición, sino del propio PRI.

Hace apenas tres semanas, la senadora priista por Jalisco Verónica Martínez Espinoza reconoció que ante la falta de voluntad para legislar a fin de prohibir o al menos regular la circulación de los camiones “doble remolque” es necesario que se establezcan medidas severas, aplicables y de prevención para evitar que estos vehículos sigan convirtiéndose en “ataúdes rodantes”.

Dijo que expertos en la materia y la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos (Conatram), han destacado que la incidencia de accidentes se debe al exceso de carga, la dimensión de esas unidades y la velocidad excesiva con que circulan, así como la permisividad de la SCT para que transiten por vías poco adecuadas y el poco control en materia de pesos y medidas de esos vehículos, así como de las condiciones mecánicas. De acuerdo con estadísticas de la propia Conatram, los camiones “doble remolque” provocan cada día entre dos y tres accidentes.

“Hay más de seis mil personas fallecidas, decenas de miles de heridos y daños materiales de entre seis mil y siete mil millones de pesos al año”, gritó casi la legisladora, desesperada.

Más allá del debate sobre los costos económicos, visiones catastrofistas de desabasto de alimentos o combustibles, así como afectaciones que tendrían diversas empresas al prohibirse los doble remolques en México, es necesario y urgente, ante la ausencia de voluntad para legislar este tema, que por lo menos se establezcan medidas severas, aplicables, verificables, de la forma en que están circulando estos vehículos que se han convertido en verdaderos asesinos rodantes. Todos los días nos enteramos por los medios de accidentes fatales en los que están involucrados ese tipo de tráiler. Todos los días.

El Instituto Mexicano del Transporte reporta por su parte que de 30 mil accidentes anuales, el tracto camión doblemente articulado participa en tres por ciento de los casos, genera 2.2 por ciento de fatalidades y 1.6 por ciento del total de lesionados. Es decir, ese tipo de vehículos provoca cada año la muerte de no menos de seis mil 600 mexicanos y deja lesiones a otros cuatro mil 800. Muchos de ellos quedan incapacitados de por vida.

Las cifras del drama no parecen conmover sin embargo al titular de la SCT, severamente cuestionado en estos días por el hundimiento del recién inaugurado y costosísimo libramiento de Cuernavaca, ni a sus subordinados directamente responsables del autotransporte federal. En varias ocasiones ha sido inútilmente emplazado a dar una respuesta cabal y definitiva al problema, pero invariablemente ha escapado con el argumento de que se está haciendo un estudio detenido del tema y que la SCT acatará modificaciones legislativas… cuando las haya. Invariablemente también, ha hablado de reforzar la vigilancia de las autoridades en las carreteras nacionales para obligar a los transportistas a cumplir a cabalidad con las normas y reglamentos vigentes. Y las estadísticas de accidentes, muertes y pérdidas materiales siguen en aumento.

La Tercera Comisión de la Comisión Permanente aprobó el mes pasado solicitar a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes presentar en 45 días, que se cumplen ya, un informe sobre el desempeño, riesgos y viabilidad de funcionamiento del sistema de tracción del segundo remolque que utilizan los llamados “tracto camiones de doble remolque”. Hasta ahora no se conoce informe alguno.

En el Senado de la República existen diversas iniciativas para normar la circulación de esos vehículos. Entre ellas destaca una que propone reformar la Ley de Caminos, Puentes y Autotransporte Federal, para sentar las bases que permitan disminuir al máximo el riesgo que representan para la población. Y en la Cámara de Diputados se han presentado ¡siete iniciativas!, todas pendientes de dictaminar, que plantean modificaciones a la ley con la finalidad de regular este tipo de transportes e incluso prohibir de manera definitiva su circulación.

No parece casual que ninguna de esas iniciativas prospere, mientras la inacción del gobierno sobre el tema es no sólo evidente, sino sospechosa. Éste es un socavón sin fondo. Nada avanza, nada pasa, mientras Ruiz Esparza se hace como el que no oye. Seguramente está convencido de que no es el momento –como no lo ha sido en años— de molestar al poderoso gremio de los transportistas en vísperas de un proceso electoral tan peculiar como el que está por iniciarse. No vaya a ser que nos paren el país. Válgame.

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Por Francisco Ortiz Pinchetti.
Fue reportero de Excélsior. Fundador del semanario Proceso, donde fue reportero, editor de asuntos especiales y codirector. Es director del periódico Libre en el Sur y del sitio www.libreenelsur.mx. Autor de De pueblo en pueblo (Océano, 2000) y coautor de El Fenómeno Fox (Planeta, 2001).

9530. LOS PARTIDOS CONTRAHECHOS.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Jorge Javier Romero Vadillo
SinEmbargo. Agosto 24, 2017. 12:04 am.

El financiamiento de los partidos es mayúsculo, no cabe duda, y se ha convertido en un elemento deformador de las organizaciones políticas. Foto: Cuartoscuro

Esta semana, el Instituto Nacional Electoral informó que el próximo año los nueve partidos políticos y los candidatos independientes que lograren juntar las casi 900 mil firmas requeridas para su registro recibirán en conjunto alrededor de 13 mil millones de pesos para hacer campaña. A esto se suma la ingente cantidad de recursos también públicos hundidos en la propaganda que difundirán en tiempos oficiales de radio y televisión hasta saturar a las audiencias.

No se hizo esperar, desde luego, la andanada contra el organismo electoral, ya fuera por ignorancia o con mala fe, de comentaristas, políticos y ciudadanos de a pie; como si el INE fuera el que determinara el monto de tan ingente transferencia de recursos del erario a las organizaciones políticas, ya sean partidos registrados o grupos de apoyo a pretendidos independientes. La maña de pegarle al árbitro para deslegitimar la competencia, aunque al final todos los contendientes acaben escupiendo al cielo y acaben bañados en sus propios salivazos.

La mala baba de los críticos del INE solo contribuye a minar su autoridad con un pretexto falso, pues fueron los propios partidos políticos los que acabaron por establecer, desde 2007, en el artículo 41 constitucional la fórmula de financiamiento de gastos ordinarios y de campaña y la distribución de tiempos de radio y televisión entre los partidos y candidatos, de manera que ese es el único presupuesto que no se negocia anualmente, pues está establecido en el texto mismo de la ley fundamental. Mientras el gasto en salud, educación, seguridad e infraestructuras es objeto del regateo anual y de intercambios de favores entre partidos y entre regiones, los partidos tienen sus recursos plenamente garantizados, intocables. No hay austeridad que los afecte ni devaluación que los trastoque.

El financiamiento de los partidos es mayúsculo, no cabe duda, y se ha convertido en un elemento deformador de las organizaciones políticas. El actual modelo de financiamiento surgió con el pacto de 1996, que puso fin al monopolio político del PRI. Hasta entonces, el partido del régimen se beneficiaba indiscriminadamente de recursos públicos sin ningún tipo de rendición de cuentas, mientras que los partidos opositores vivían en la precariedad, sin posibilidades de competir en condiciones medianamente equitativas con la maquinaria política del Estado.

La reforma constitucional del 96 estableció que el financiamiento de los partidos sería predominantemente público, con u margen para las aportaciones privadas, pero no determinó el monto. Fue en el COFIPE donde se fijó la fórmula de financiación por la que los partidos con registro y con representación obtendrían cantidades ingentes de recursos. La cantidad de dinero que la iniciativa de ley del ejecutivo atribuía a los partidos le pareció exagerada a los partidos de oposición, por lo que rompieron el consenso logrado para la reforma constitucional y las leyes reglamentarias acabaron siendo aprobadas solo con los votos del PRI, que aún contaba con la mayoría suficiente para legislar en solitario. La inconformidad duró hasta que los partidos díscolos recibieron las primeras ministraciones de dineros públicos.

El objetivo del entonces presidente Zedillo para proponer una financiación tan generosa era obtener la aquiescencia del PRI a la reforma. Un partido hasta entonces acostumbrado a disponer de todos los recursos públicos necesarios para sus campañas –vehículos, comisionados, dinero, programas sociales– no iba a renunciar de buena gana a sus privilegios sin una compensación sustantiva, así que se optó por transferirle ahora legalmente al menos parte de lo que antes  recibía debajo de la mesa, pero como el pacto era a tres bandas, también los otros involucrados, más los satélites, resultaron beneficiados con la fórmula de distribución de las prerrogativas monetarias –30 por ciento parejo, setenta por ciento de acuerdo al porcentaje de votos obtenido en la elección previa–, mientras que quienes quisieran ingresar por primera vez a la competencia recibirían una suma suficiente para recuperar con creces la inversión inicial necesaria para hacer sus asambleas, pero insuficiente para competir en un mercado donde la mayor parte de los recursos se tenían que destinar a la propaganda de radio y, sobre todo, de televisión.

El financiamiento ingente ha deformado a los partidos políticos hasta convertirlos a todos en maquinarias de reparto clientelista, pero no ha sido esa la única contrahechura provocada por la legislación posterior a la reforma de 1996. Otra, tanto o más grave, la genera las reglas para obtener el registro, esa institución proteccionista que determina quienes sí y quienes no compiten en los comicios mexicanos. Originado en la legislación electoral de 1946, el requisito de hacer asambleas estatales certificadas por jueces de paz o notarios y después reconocidas por la autoridad electoral dependiente del gobierno, fue la manera de proteger al PRI de toda competencia no deseada, sobre todo de sus propias escisiones.

La reforma de 1977 suavizó sustancialmente el proteccionismo y fue la base para el surgimiento del pluripartidismo actual, pero en el momento del nuevo pacto, en 1996, los concertantes rápidamente se pusieron de acuerdo en volver a cerrar la entrada a los grupos de ciudadanos interesados en competir en torno a un programa político y una lista de candidatos, para forzar a la movilización clientelista. El sistema de asambleas distritales o estatales para obtener el acceso a la competencia deforma cualquier proceso organizativo de los proyectos ciudadanos y ha provocado que sólo las redes de clientelas –ya sean en torno a un líder, a un sindicato o a una red de iglesias– puedan obtener la patente.

Así, la ley ha llevado a que todos los partidos mexicanos se construyan a imagen y semejanza del PRI: redes de clientelas especialistas en capturar rentas estatales. Cuando me preguntan por qué en México no ha surgido un fenómeno como el Podemos español suelo responde que es porque no podemos: la ley nos lo prohíbe. Sin embargo, los partidos son, por mandato constitucional, entidades de interés público, por lo que no pueden comportarse como si de un club privado se tratase.

Ya que la ley les otorga la concesión monopólica de presentar candidatos –con el resquicio de las candidaturas independientes, más una tomadura de pelo que otra cosa– no queda más que exigirles que cumplan con sus obligaciones de transparencia y rindan cuentas claras de los recursos que reciben legalmente (aunque también sean receptores de buenas cantidades de recursos ilegales). También es imprescindible exigirles que sus métodos de selección de candidatos cumplan con los requisitos democráticos a los que la ley y sus propios estatutos los obligan. Eso en tanto los forzamos a eliminar las protecciones que han construido para limitar la competencia.

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Por Jorge Javier Romero Vadillo.
Politólogo. Profesor–investigador del departamento de Política y Cultura de la UAM Xochimilco.

9529. DIFUSIÓN CULTURAL.

UNAM CENTRO CULTURAL MORELIA / CARTELERA DEL 28 DE AGOSTO AL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2017



  MORELIA
DEL 28 DE AGOSTO AL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2017
ENTRADA LIBRE

FACEBOOK: UNAM Centro Cultural Morelia 


Lunes 28 de Agosto de 2017, 17:30 horas.
Lunes de Cuentacuentos
con Aurea Ortiz Rico y Liz Vega, como intérprete de lenguas de señas
mexicanas para sordos. Entrada libre.

 Martes 29 de Agosto de 2017; 19:00 horas.
Café Científico: Sustentabilidad  y Turismo
Participan: Rosa María Chávez Dagostino, investigadora de la Universidad de Guadalajara, Centro Unviersitario de la Costa
Maxime Kieffer, profesor de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la ENES Unidad Morelia
Alejandro Bretón, Presidente de la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura y Ecosturismo, A.C.
Modera: Mtra. Ana Claudia Nepote, ENES Unidad Morelia.

Viernes 1 de Septiembre  de 2017, 17:30 horas.
Muestra Fílmica del CUEC 2017.
Programa 4
Proyecciones
Espejo (Dir. Rubén Servín Victoria), 4 cuadras (Dir. Diego Ruiz), Las Voces de las Bestias (Dir. Sergio Matamoros Conejo), 
Alien (Dir. Laura Miranda), Un día (Dir. Macarena Hernández Abreu), La muchacha indecible (Dir. Sofía Landgrave), 
El túnel (Dir. Emiliano Mendoza), Cangrejo ermitaño (Dir. Alejandro Ramírez Collado).
Entrada libre, cupo limitado.

Viernes 1 de Septiembre de 2017, 19:00 horas.
Octava serie de conciertos “Conservatorio de las Rosas en la UNAM”
Concierto: Canciones mexicanas. Amor y desamor.
Entrada Libre, cupo limitado.

Inscripciones abiertas al 
taller "Si tú lees, ellos leen"
Del 5 de septiembre al 7 de diciembre.
Martes y jueves de 10:00 a 12:00
Costo $200.00
Informes al teléfono 317 4471

Inscripciones abiertas al
taller "Lectura y Redacción"
Del 4 de septiembre al 6 de diciembre,
Lunes y miércoles de 10:00 a 12:00
Costo $200.00
Informes al teléfono 317 4471

"Club de Lectura"
Todos los viernes de 12:00 a 13:00 horas
Entrada Libre
Informes al teléfono 317 4471

Sala de Lectura con más de 600 ejemplares para todo el público
Lunes a Viernes de 16:00 a 19:00
Entrada Libre







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9528. LA ROMPECATRES.

LA FERIA

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

La Rompecatres.      
Tía Lulú era una de esas señoras con las que no hay manera de aburrirse, simpática y siempre de buen humor, parecidísima a doña Borola T. de Burrón, alta, güera y con cuerpo de manguera, que encima era cariñosa y muy consentidora. No había niño en la familia que no se pusiera contento de ir a visitarla (aunque no cocinaba muy bien, sino, más bien, horrible), pero no importaba: una tarde en su casa era siempre una tarde muy divertida. La Jefa de Disciplina y Administración del campo de entrenamiento en que fue domesticado su texto servidor (mamá le decían los otros niños), y todas las demás de toda la familia, decían: -“Lulú está loca” –y aunque daba coraje que la calificaran de esa manera, era cierto porque tenía una peculiaridad, algo que aún siendo niño se daba uno cuenta que no estaba del todo bien: le pagaba a sus hijos para que la obedecieran. Sí: lavarse las manos para comer, 20 centavos por cabeza; terminarse la sopa, otros 20; la tarea de la escuela, a peso por cabeza; lavarse los dientes, 50 centavos; hacer un mandado… bueno, dependía del peso de la mercancía, porque le regateaban. Así llevaba la fiesta en paz, pero los hijos crecieron, los problemas llegaron y nada se arreglaba con dinero. Ya viejita se bebía su llanto.

Ayer se supo que el INE (Instituto Nacional Electoral, antes IFE), va a solicitar a Hacienda que incluya en el proyecto de presupuesto de egresos del próximo año, la bonita cantidad de 25 mil millones y pico de pesos, para su gasto ordinario y para la planeación y desarrollo de los comicios de 2018 (es que es harta chamba), distribuidos de la siguiente manera:

7 mil 700 millones (números redondos) para organizar las elecciones en 30 estados, renovar cámaras de senadores y diputados federales y recambio de Presidente de la república (le digo: es que es harta chamba); 6 mil millones para los partidos políticos nacionales, las nueve nobles instituciones dedicadas a servir a la nación las 24 horas del día de los siete días de la semana (24-7 como escriben ahora los imita yanquis); 345 millones “para el fortalecimiento de la confianza y la participación ciudadana” (¡bien!, ¡sí!, que nos vitaminen, que nos pongan fuertotes y nos apliquen transfusiones de participación ciudadana: que cada ciudadano sea un Pancho Pantera del civismo-electoral); y 283 millones para la credencial de elector (que es lo único que no necesita defensa).

Obviamente ya saltaron sobre sus respectivos teclados varios de los comentaristas más rumbosos: ¡es un dineral!... ¡qué cara nos sale la democracia!... Bueno, si es caro o barato está por verse.

(Este párrafo puede saltárselo… lo que es más: le recomiendo que se lo salte). El financiamiento público de los partidos está claramente regulado en el artículo 41, párrafo segundo, Base II, de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), por ejemplo: para las actividades ordinarias de los partidos el monto se fija anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el sesenta y cinco por ciento del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (antes salario mínimo). El treinta por ciento de la cantidad que resulte de acuerdo a lo señalado anteriormente, se distribuirá entre los partidos políticos en forma igualitaria y el setenta por ciento restante de acuerdo con el porcentaje de votos que hubieren obtenido en la elección de diputados inmediata anterior. Y se le quita el número que pensó... clarísimo.

Decíamos que si es caro o barato está por verse: no es caro un carro de lujo si dura 50 años sin descomponerse y consume medio litro de gasolina cada mil kilómetros. Pero el lote de carcachas que son nuestros desprestigiados partidos políticos, la permanente sospecha que tiñe nuestros procesos electorales y la ruina ética que son nuestro INE, Trife y adefesios estatales que los acompañan… regalados, son carísimos.

No se trata de comparar a cuántas tomas de agua potable, aulas o trasplantes de corazón, equivalen los 25 mil millones, ni si con ese dinero le pagamos los estudios de doctorado en Londres y París, a todos los estudiantes tenochcas: se trata de que si después de 20 años de invertir montañas de dinero, el resultado fueran partidos políticos más decentes que una novicia del Verbo Encarnado, elecciones envidia de Suecia y Suiza, instituciones electorales más confiables que la Santísima Trinidad, hubiera sido dinero muy bien gastado, una magnífica inversión que nos garantizaría a todos, tener gobiernos decentes (no perfectos, nomás decentes),de gente decente (no perfecta, nomás decente)… pero, no, lo que hemos comprado con esa brutal hemorragia de dinero de todos nosotros, es una selecta colección de alimañas de drenaje (aplican restricciones: también hay políticos derechos y correctos), en el albañal que es nuestra democracia electoral de billetazos, compadrazgos y arreglos en lo más oscurito de la política mexicana (que en anatomía corresponde a la mera salidita del sistema digestivo). Encima -no se le olvide-, gastan muchísimo más dinero.

Nuestros políticos y elecciones reciben del erario, más lo que roban al erario para sus campañas, más lo que reciben de particulares (derecho), más lo que reciben de particulares (chueco), más lo que algunos reciben de la delincuencia organizada.

Aparte de todo: también reciben dinero de empresas extranjeras, grandes consorcios, proveedores y contratistas.

Y a fin de cuentas, no conseguimos tener una vida política presentable (no decente, no, nomás que no diera pena ajena).

No admira casi nada de los EUA este junta palabras (le consta), pero algunas cosas sí, en particular cuánto dinero público gastan en sus partidos políticos: cero; y cuánto le dan a los candidatos a representantes y senadores, para sus campañas: cero. Solo hay financiamiento con dinero público para la campaña presidencial (¡muy vigilado!).

Todo les copiamos ¿por qué eso no?... total ¿qué, otro cliente?, ¡échenlo!, diría la Rompecatres.