sábado, 9 de diciembre de 2017

9958. EL ÁRBOL DE NAVIDAD.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, articulista y crítico.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Ya es Diciembre y es el momento de una de las tradiciones del mes más alegre, de poner el árbol de Navidad, no es una tradición mexicana, sin embargo se ha popularizado tanto que pareciera que lo es.

Cuando en la casa, en la iglesia o en las plazas de las poblaciones, se hace el nacimiento, es común que a un lado de este se coloque el árbol navideño, le da más vida al lugar, pero si no fue así entonces puede verse bien en la sala de la casa, en el centro de una plaza y en los templos puede verse bien cerca del atril.

Al igual que los nacimientos, en el árbol navideño hay que echar a andar la imaginación para que más luzca.

Es bueno que conozcamos de su historia y del significado que cada cosa que le pongamos tiene.

Tradicionalmente suele emplearse una conífera de hoja perenne En la actualidad también está muy popularizado el uso de árboles artificiales, de plástico y otros materiales sintéticos. Se decora con adornos como bolitas de colores de cristal u otro material menos frágil, luces, estrellas, lazos, espumillones, guirnaldas u otras decoraciones.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana.

Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba la morada de los dioses y el palacio de Odín; y en las raíces más profundas estaba el reino de los muertos.

Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los conversos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado.

Se dice que San Bonifacio que vivió entre los años 680 y 754 y que fue un evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas.

Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo.

Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las velas, se transformaron en esferas, luces y otros adornos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por los San Nicolás o también conocido como Santa Claus y Papá Noel o los Reyes Magos, dependiendo las costumbres de la zona donde se encuentre.

En nuestro México son los Reyes Magos que llegan el 5 de Enero por la noche.

La tradición de adornar el árbol navideño parece que se inició en Alemania y Escandinavia en los siglos XVI y XVII, extendiéndose posteriormente a otros países, para su decoración se emplea en la actualidad una gran diversidad de objetos y elementos, siendo los más tradicionales: Estrella, colocada generalmente en la punta del árbol, representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, recordando a la estrella de Belén.

Si en el lugar hay un nacimiento, la estrella no se coloca en el árbol sino arriba del pesebre y es la que guiará a los Reyes Magos que quieren ir a adorar al Niño Dios. Esfera: al parecer en un principio San Bonifacio adornó el árbol con manzanas, representando con ellas las tentaciones. Hoy día, se acostumbra a colocar bolas o esferas, el Estado de Michoacán es el primer productor de esferas, las encuentran de todo tipo según la imaginación de los artesanos, éstas simbolizan los dones de Dios a los hombres.

Lazos: Siempre se ha pensado que los lazos representan la unión de las familias y personas queridas al rededor de dones que se desean dar y recibir. Luces: en un principio velas, representan la luz de Cristo.

La forma triangular del árbol representa a la Santísima Trinidad. Las oraciones que se realizan durante el Adviento se diferencian por un color determinado, y cada uno simboliza un tipo.

Por cierto ya estamos en tiempo de adviento y en algunos lugares, principalmente en Michoacán es usual la corona de adviento.

Interesante y ahora solo queda que hagamos el nacimiento y pongamos a un lado el árbol de Navidad, que nuestra casa luzca en el mes más alegre.

9957. 1.- LA LEY DE SEGURIDAD INTERIOR, “GENERARÍA MÁS MUERTE Y DESESPERACIÓN”: MIGUEL ÁLVAREZ GÁNDARA. 2.- JUICIO A PRESIDENTES, Y ¡SEGURIDAD SIN GUERRA!

REPORTE- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


1.- La Ley de Seguridad Interior, “generaría más muerte y desesperación: Miguel Álvarez Gándara. 2.- Juicio a presidentes, y ¡Seguridad sin guerra!
      
Algunos piensan en un régimen militar/autoritario con la ley de seguridad interior. Otros preferimos una República con contrapesos donde el presidente esté bajo la lupa. Senador panista Francisco Búrquez.


1.- La aprobación fast track, o sea a lo puro pendejo nomás porque lo manda el presidente, que los diputados hicieron de la Ley de Seguridad Interior (LSI) generó un rechazo generalizado en la sociedad mexicana, la iniciativa se encuentra actualmente en el Senado; a la indignación de millones de mexicanos que nos manifestamos contra la LSI y contra el servilismo de los diputados, se sumó el rechazo manifestado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y el ganador del premio de derechos humanos, Miguel Álvarez Gándara.

En presencia de Peña Nieto, Álvarez Gándara, director del colectivo Servicios y Asesoría para la Paz expresó que la LSI “forma parte de la misma lógica de que más fuerza equivale a más seguridad, cuando en realidad genera más muerte y desesperación”.

Antes que Álvarez Gándara el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, afirmó que la LSI que está a debate en el Senado, “propicia la falta de claridad, las ambigüedades y la discrecionalidad en la actuación de las autoridades".

Álvarez Gándara fue más allá y pidió al presidente de la CNDH ahí presente, que en caso de aprobarse la LSI, interpusiera una recurso de inconstitucionalidad; adicionalmente expresó que es mejor no aprobar la mencionada iniciativa de ley y cambiar la estrategia de seguridad que se aplica desde hace 10 años, basada en la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública.

Ante el rechazo de la LSI Peña Nieto no tuvo más remedio que llamar a los senadores “a escuchar todas las voces”, a ver si es cierto.

Al término del acto de entrega del galardón a Álvarez Gándara mientras Peña Nieto se despedía de los invitados se escucharon varias voces: “seguridad sin guerra”.

Y es que después de una década de que Felipe Calderón declaró la guerra contra el narco (¿por cierto dónde estaba en ese momento la ahora aspirante a ser candidata independiente Margarita Zavala?), el número de muertos (algunos dicen que 200 mil) parece ir en aumento y la violencia y los delitos también.

2.- No todos los panistas son como Felipe Calderón y Vicente Fox, resulta que al interior del PAN existe el grupo que se hace llamar Grupo Anticorrupción, integrado por Francisco Búrquez, Juan Carlos Romero Hicks, Ernesto Ruffo, Marcela Torres y Víctor Hermosillo.

El jueves pasado presentaron una iniciativa de ley para someter a juicio al Presidente de la República cuando incurra en actos de corrupción, sin que valga el fuero.

No es la primera vez que una iniciativa así se presenta, esta y otras iniciativas radicales que se requieren se presentan en tiempos de pre y campaña, al final y por voluntad de los jerarcas de los partidos, las iniciativas se van a la congeladora o se tiran definitivamente al cesto de la basura.

El sistema se impone, algunos diputados y senadores tal vez tengan buenas intenciones, como es el caso del Grupo Anticorrupción, al final la lógica del Grupo Atlacomulco de Salinas de Gortari, la familia Hank, Felipe Calderón, Vicente Fox y otros, se impone.

“¡Seguridad sin guerra!” en dos palabras el pueblo le gritó a Peña Nieto una demanda que cada vez es más apremiante y que pone a los gobiernos ante la obligación de contestar, lo mismo a los partidos políticos, cómplices corruptos del sistema, como quedó de manifiesto con la aprobación fast track de la repudiada LSI. Los mexicanos queremos seguridad sin guerra.

9956. LA PIÑATA DEL 2017… ¡Y LA DEL 2018!

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Francisco Ortiz Pinchetti.
SinEmbargo. Diciembre 8, 2017. 12:04 am.

En el festín navideño, los altos funcionarios de la burocracia federal recibirán aguinaldos de más de 400 mil pesos cada uno. Foto: INE/Cuartoscuro.

Cada vez estoy más convencido de que quienes pensamos que es la ambición de poder la que vuelve locos a nuestros políticos, al grado de llegar al asesinato o la ignominia, somos unos ilusos. Estamos mal. Lo que realmente mueve ánimos y voluntades en ese inframundo de complicidades es algo mucho más vil y mundano: el dinero, la pinche lana.

El poder otorga la facultad de mandar, ordenar y decidir, lo cual puede tener algunos destellos positivos y hasta encomiables; la rebatiña por los sueldos, dietas, canonjías, aguinaldos y corruptelas se explica en cambio por la prominencia de los instintos más elementales. En eso hemos caído.

Todos los días nos enteramos de los abusos de nuestros funcionarios públicos y legisladores, de todos los colores, que anteponen a cualquier principio doctrinario o interés político sus afanes desmedidos de lucro. Muchos de ellos ni siquiera necesitan caer estrictamente en al prácticas de corrupción, porque con lo que legalmente reciben basta para que se hagan ricos.

Eso explica la enconada lucha, a veces a muerte, por los cargos públicos y las candidaturas. Imagínense a cualquier mequetrefe sin preparación ni principios éticos que llega a un cargo público o a curul federal o local (a menudo sin siquiera ganar una elección) merced  al apoyo de un amigo o pariente, a cambio de su actitud servil e incondicional. Es así como se forman las camarillas o grupos políticos que se reparten el pastel monetario a sus anchas en las cámaras federales o locales, incluida por supuesto la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.

Eso es lo cotidiano; pero es en estos días decembrinos y fríos cuando de plano se rompe la piñata y se descubre en todo su esplendor el saqueo de que los mexicanos somos víctimas. Por Reforma nos enteramos este jueves del tamaño de los aguinaldos que se asignan y cobran los privilegiados integrantes de la alta burocracia nacional, así como magistrados, diputados y senadores. Y  todavía decimos no, no puede ser… pero es.

Los beneficiaros de lo que el diario llama “megaaguinaldo” son unos cuantos mexicanos de primera: el Presidente de la República, 24 secretarios de Estado, 113 subsecretarios, 66 oficiales mayores, 368 jefes de unidad y mil 912 directores generales, además de 500 diputados federales y 128 senadores de la República, así como mil 125 legisladores de los congresos estatales.

En el festín navideño, los altos funcionarios de la burocracia federal recibirán aguinaldos de más de 400 mil pesos cada uno, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, precisa la publicación firmada por la reportera Claudia Salazar. Pone como ejemplo que cada Ministro de la Suprema Corte recibirá 586 mil 356 pesos, y los integrantes del Consejo de la Judicatura Federal, 528 mil 782.

A su vez, los consejeros del INE, incluido su presidente, Lorenzo Córdova, recibirán para su pavo 537 mil 762 pesos cada uno, en tanto que el secretario ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo, cobrará 469 mil 821 pesos de fin de año. Cada uno de los miembros del Consejo de la Judicatura Federal recibirá 528 mil 782 pesos.

Por lo que hace al Senado de la República, la bolsa general por aguinaldo asciende a 29.9 millones de pesos, que se repartirán entre los 128 senadores. Sólo el secretario general del Senado, Roberto Figueroa Martínez, tendrá un aguinaldo de 563 mil 896 pesos. El funcionario tendrá, además, 10 mil 900 pesos de vales de fin de año y recibirá otros 277 mil 103 pesos por “estímulo nivel medio por cumplimiento de metas” (sic).

En la cámara de Diputados, la piñata de aguinaldos asciende a 136 millones de pesos, a repartirse entre nuestros diligentes legisladores, cada uno de los cuales recibirá de Santa Clos 140 mil 504 pesos… adicionales a los 131 mil 568 pesos de compensación del Impuesto sobre la Renta por aguinaldo y fondo de ahorro. El secretario general de la Cámara, Mauricio Farah, cobrará 400 mil 948 pesos, más otros 15 mil por el concepto “medida de fin de año”. Todo eso por supuesto aparte de sus bien ganados ingresos mensuales por dietas, comisiones, bonos y prebendas que obtienen a lo largo del año.

El diario aclara que los titulares de órganos autónomos también tendrán una jugosa Navidad. Indigna saber que el presidente de la CNDH, Luis Raúl González, tendrá un aguinaldo de 404 mil 138 pesos, pero, además, en este año se le otorgarán 765 mil 806 pesos de “pago extra” sin que se especifique por qué. Y que el presidente del INEGI, Julio Santaella, se llevará para sus colaciones 418 mil 767 pesos.

Estos ejemplos explican el verdadero sentido de la lucha por el poder en México y las razones de la vergonzosa rebatiña en que se convierte el reparto en 2018 de tres mil 416 cargos de elección popular, entre los que se encuentran la Presidencia de la República y la gubernatura de ocho estados, además de la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, así como la legislatura federal y las 32 legislaturas estatales. Lo que vemos no es otra cosa que la ambición desmedida por el bienestar económico y todo lo que ello significa en lujos, derroches, propiedades, viajes, placeres, impunidad y prominencia social en un país con 53 millones de pobres. Válgame.

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   @fopinchetti

Por Francisco Ortiz Pinchetti.
Fue reportero de Excélsior. Fundador del semanario Proceso, donde fue reportero, editor de asuntos especiales y codirector. Es director del periódico Libre en el Sur y del sitio www.libreenelsur.mx. Autor de De pueblo en pueblo (Océano, 2000) y coautor de El Fenómeno Fox (Planeta, 2001

9955. AMLO Y SU AMNISTÍA: LOS PASOS FALLIDOS DE ECUADOR.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Ricardo Ravelo.
SinEmbargo. Diciembre 8, 2017. 12:05 am.






En América Latina ya existen ejemplos al respecto no de amnistía pero sí de indulto a favor de narcotraficantes. Y los resultados parecen positivos. 
Foto: Sitio Oficial AMLO.

La propuesta de Andrés Manuel López Obrador de otorgar amnistía a los capos del narcotráfico devino en una fuerte polémica por considerar descabellada la idea de que el Estado se olvide de los delitos cometidos por los varones de la droga, de los muertos, de los desaparecidos y de todo lo pernicioso y violento que ha significado el crimen organizado en México.

El gobierno de Felipe Calderón –el Presidente de la guerra fallida –terminó su administración en el año 2012 con más de 120 mil muertos. En aquel tiempo se justificó, como ahora, que esa descomunal cifra tenía que ver con la guerra entre narcotraficantes. Pocos dijeron que las Fuerzas Armadas ya no ejecutaban detenciones sino que salían a las calles a matar.

Enrique Peña Nieto –cuya gestión adolece de una política antidrogas –lleva cinco años en el poder y la cifra de muertos ya supera, por mucho, a la que heredó Calderón. Y lo peor es que no se ve por donde el actual gobierno pueda frenar la ola de violencia que desatan catorce cárteles en el país, con todas sus ramificaciones criminales y políticas que convierten a diversos estados como Guerrero, Michoacán o Veracruz, en verdaderos campos de batalla de la delincuencia.

Por otro lado, cabe decir que la política represiva del Estado ha fallado. Existen cientos de ejemplos, a lo largo de los últimos diecisiete años, que muestran que a la delincuencia organizada no sólo se le combate con operativos policiacos o militares y más dinero. Este ha sido el error de los gobiernos panistas que encabezaron Vicente Fox y Felipe Calderón y sin duda ha sido el desatino de la administración de Peña Nieto.

Durante estos periodos gubernamentales se han gastado miles y miles de millones de pesos en echar a andar una política represiva contra la delincuencia cuyos resultados nadie ve. Se ha estirado hasta el límite el elástico en el uso de las Fuerzas Armadas, se han despilfarrado cantidades estratosféricas de dinero –a la que se suma la ayuda internacional, particularmente de Estados Unidos — en mantener una política represiva sin que existen todavía soluciones.

Y es que el resultado de encarar al crimen con operativos y mucho dinero es adverso. Se ha revertido, como paradoja, la acción penal coercitiva y el crimen organizado, dotado de tantos recursos como el Estado, ha respondido con más violencia y mayor corrupción, lo que en muchos casos ocasiona que las fiscalías de los estados sufran atrofia y que tanto las policías como sus jefes se sometan a las órdenes del crimen. De esta manera surge lo que llamamos el Estado fallido, ese aparato maniatado por la corrupción del crimen organizado que termina paralizado frente al poder de los cárteles.

¿Qué hacer ante la evidente atrofia del Estado? ¿Hay salida?

En Italia, por ejemplo, uno de los países que vivió una guerra de enorme magnitud frente a la mafia, puso en marcha múltiples acciones que acompañaron su política represiva frente a la delincuencia. El combate armado no fue su única herramienta. Trabajó con políticas a largo plazo en educación, en la creación de empleos, en reconstruir el tejido social que no sólo estaba rasgado sino totalmente roto, destruido.

De igual forma puso en marcha un riguroso programa para sacar de las adicciones a miles de jóvenes y los convirtió en seres humanos, en personas útiles. Las empresas del crimen organizado, aseguradas por ser ilegales, las echó a andar para crear empleo y otorgarles opciones útiles y de desarrollo a la gente dentro del marco de la legalidad. Convenció a los grupos criminales de que es mejor estar del lado de la ley y no al margen.

La batalla en Italia contra la delincuencia se efectuó por todos los frentes. Su abanico de opciones fue variada. Era claro que el gobierno italiano quería resolver de fondo un problema que, de no hacerlo, habría llevado al país a un colapso.

Estas breves líneas vienen a cuento a propósito de la propuesta de Andrés Manuel López Obrador de otorgar amnistía a los capos de la droga. Aunque el tabasqueño no fue claro en su propuesta –dijo que apenas la estaba estudiando –la idea generó mucha polémica y, como es obvio, en tiempos de campaña el linchamiento en los medios oficiosos y oficiales no se dejó esperar.

Diego Fernández de Cevallos –abogado, ex Senador y ex candidato presidencial plagado de claroscuros –no se dejó esperar y de inmediato fustigó a López Obrador. Otras reacciones también resultaron muy fuertes.

Sin embargo, en América Latina ya existen ejemplos al respecto no de amnistía pero sí de indulto a favor de narcotraficantes. Y los resultados parecen positivos.

En Ecuador, por ejemplo, una medida similar se puso en marcha en el año 2008. El gobierno de Rafael Correa se dio cuenta de que su política represiva frente al crimen organizado le estaba generando una crisis mayor en las prisiones –hacinamiento, condiciones inhumanas para los reos, cero trabajo de reinserción y violaciones sistemáticas de los derechos humanos, igual que ocurre en México –y fue por ello que puso en marcha la aplicación del indulto. La medida de conoce como “Indulto para mulas”.

El fundamento de esta medida que se aplica en Ecuador fue sacar de las cárceles a la gente detenida por traficar o transportar droga está enmarcada en lo que el gobierno de Ecuador llamó “La humanización del sistema de rehabilitación social” y “el cumplimiento de los deberes fundamentales como es respetar y hacer respetar los derechos humanos”.

Cuando la Asamblea Constituyente analizó la propuesta y revisó la ley vigente de entonces resultó evidente que se establecían penas desproporcionadas con respecto al delito cometido, pues en la realidad, la mayoría de las personas condenadas, no eran grandes traficantes o expendedores, sino personas denominadas mulas, mujeres en su mayoría, que no tenían control sobre el narcotráfico sino que se trataba de operadores que alquilaban su cuerpo para transportar drogas a cambio de dinero.

En el proyecto de ley de 2008 se establecieron los requisitos que definen los casos en los que se puede aprovechar el indulto –la no aplicación de una pena –para personas por transportar drogas: la existencia de una sentencia condenatoria anterior al 10 de julio de 2008, aunque su causa se encontrara aún en Consulta o Casación; la no reincidencia en delitos establecidos en la Ley sobre drogas; la cantidad de drogas debía ser menor o igual a dos kilogramos y, por último, el cumplimiento del diez por ciento de la sentencia con un mínimo de un año.

La propuesta se aprobó en el mes de julio de 2008. En aquel tiempo, la mayoría de la población carcelaria por estos delitos eran mujeres. Al lanzarse la idea del indulto a favor de personas que habían traficado con drogas o que eran sospechosas de tráfico, se produjeron en general dos reacciones predominantes: la primera fue un gran suspiro de alivio por parte de las y los presos, según han analizado expertos en Ecuador; la segunda fue una reacción negativa que se reflejó en una polémica en los medios de comunicación. Básicamente se argumentó que el indulto favorecería al narcotráfico.

Según las crónicas de la época, uno de los voceros de la oposición fue el Fiscal General de la Nación, Washington Pesantez, quien se pronunció en contra de la propuesta. El defendía la postura de que solo los delitos políticos merecían una amnistía, no los delitos comunes. El indulto propuesto a la Asamblea Constituyente también consideraba una lista de personas que habían sido víctimas de trampas políticas de los anteriores gobiernos.

No estaba claro qué grupo debía beneficiarse: si los pequeños vendedores o los transportistas de drogas. Por alguna razón resultó más aceptable para muchos que el indulto fuera aplicable solamente a los transportistas –las mulas –alguien que es víctima de las redes de traficantes y no las personas que vendían pequeñas cantidades en la calle.

La polémica se mantenía en lo máximo de su ebullición ya que al fijarse la cantidad de dos kilogramos o menos, las personas que encuadraban en lo establecido por la ley podían gestionar su excarcelación, aunque fueran vendedoras. Entre los requisitos no está establecido que las personas deban ser transportistas no existe una definición sobre qué es el transporte en este caso. Lo que está determinado en la ley es la cantidad.

El Fiscal General de la Nación dijo que si alguien transporta dos kilos lo hace solamente con motivos de venta, con una ganancia elevada, y que la mayoría de las presas estaba en la cárcel por cantidades que no superaban los cincuenta gramos, por lo que argumentó establecer esa cantidad como límite. A pesar de que tocó el tema de fondo, el Fiscal se equivocó mezclando dos casos distintos: la organización del tráfico y el tema de la descriminalización del uso personal, cada vez más común en la práctica legislativa y judicial en distintos países del mundo y en los debates de diversos países latinoamericanos.

Y es que en términos de la estructura del narcotráfico, las llamadas “mulas” al igual que los pequeños vendedores ocupan el eslabón más débil de las cadenas en un negocio altamente rentable. Muchas de ellas arriesgan sus vidas tragando sustancias que podrían causarle una muerte instantánea  o vendiéndolas en la calle por un monto relativamente bajo. El debate continúa, pues la propuesta en Ecuador abrió varios frentes bastante discutibles sobre si esta propuesta va encaminada, en el futuro inmediato, a descriminalizar la posesión de drogas en América Latina.

En Ecuador si bien el indulto puso en la calle a las llamadas mulas, víctimas de los capos, también benefició el crimen organizado que, con mucha facilidad, podía contratar abogados y hacer valer el indulto para sus operadores. Ecuador está entre los tres países productores de cocaína, después de Perú y Colombia. Es uno de los mayores exportadores de esta droga en el mundo.

La ventaja que tiene el narcotráfico en Ecuador es que la cantidad de droga que se permite para hacer valer el indulto es de dos kilogramos, nada menor, pues. Sin duda que los capos de la droga celebraron esta legislación, promovida en 2008 por el entonces Presidente Correa, cuyo argumento central fue hacer valer en todo momento los derechos humanos de quienes purgaban penas mayores por delitos considerados menores, como transportar cincuenta gramos de alguna sustancia controlada.

De ahí que la propuesta de Andrés Manuel López Obrador haya generado tanta reacción enconada. Es cierto que el aspirante presidencial de Morena no ha sido explícito en su idea de otorgar amnistía a los capos. Sólo movió el avispero. Habrá que ver la costura y los argumentos que soporten la propuesta de otorgar amnistía al crimen organizado. Y habrá que ver cual podría ser, en el futuro, si López Obrador llega a la Presidencia de la República, la reacción de Estados Unidos, país que siempre a privilegiado la política represiva frente a la delincuencia.

Pero hay otro punto de fondo. López Obrador sabe que en México el narcotráfico y todos sus aliados constituyen una fuerza poderosa para ganar elecciones. Ya se vio en Michoacán. Se ha visto por años en Tamaulipas, Coahuila, Durango y Sinaloa. De ahí que esta propuesta de la amnistía sea una forma de atraer la atención del crimen organizado para que consideren que si no gana el PRI, con López Obrador habrá formas de aplicar la ley en favor de quienes hoy son perseguidos ya por narcotráfico o por lavado de dinero. Todo dependerá si lo apoyan en el 2018.

La propuesta también puede leerse como una estrategia para colocarse bajo los reflectores, ya que el destape de José Antonio Meade y la fiebre priista lo opacaron durante algunos días. Descabellada o no, la propuesta de dar amnistía a los narcos generó polémica y su nombre volvió a estar en todos los medios.

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Por Ricardo Ravelo.
Ricardo Ravelo Galó es periodista desde hace 30 años y se ha especializado en temas relacionados con el crimen organizado y la seguridad nacional. Fue premio nacional de periodismo en 2008 por sus reportajes sobre narcotráfico en el semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca durante quince años. En 2013 recibió el premio Rodolfo Walsh durante la Semana Negra de Guijón, España, por su libro de no ficción Narcomex. Es autor, entre otros libros, de Los Narcoabogados, Osiel: vida y tragedia de un capo, Los Zetas: la franquicia criminal y En manos del narco

9954. MAGDALENA FRENTE A MEADE.

 Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Alma Delia Murillo.
SinEmbargo. Diciembre 9, 2017. 12:02 am.

Esa es la diferencia entre el PRI y los demás partidos: setenta años en los que la tragedia ocurre como una repetición inagotable, setenta años en los que el PRI ha gobernado este país con resultados nefastos. Foto: Cuartoscuro.

La conocí hace unos meses y se volvió parte de mi rutina detenerme a saludarla.

No es la distinguida discípula de Jesús ni la princesa de Suecia aunque comparta nombre con ellas; pero sus pómulos altos y su reposado silencio le dan una elegancia que algunos jamás alcanzaremos ni vaciándonos encima una botella de Givenchy.

Magdalena bolea zapatos afuera de un edificio corporativo. Se sienta a la orilla del río de autos en avenida Baja California y espera a que llegue cada par. Diciembre es un mes bueno, supongo, porque el frío nos hace buscar las botas y botines que llegan desesperados a sus manos para que la piel sea hidratada nuevamente.

Así la conocí, me senté una tarde a que recompusiera mis botas favoritas. Ella contemplaba las marcas de piel y yo la contemplaba a ella, su concentración monacal llamó mi atención, eso y el reflejo del sol invernal en su pelo negrísimo.

Cuando pregunté cuánto te debo, respondió que quince pesos. Algo se me encogió por dentro.

De dónde eres.

De San Agustín, pero mis padres eran de Oaxaca, ya murió.

Agregó el segundo dato —Oaxaca, con intención de orgullo, como queriendo disculparse por haber nacido en el Estado de México.

La construcción “Ya murió” aunque haga referencia a ambos padres, es una manera que arraigan las lenguas indígenas en quienes crecen hablándolas y después se comunican en español.

Intenté más intercambios pero su contestación era el esbozo de una sonrisa, entendí que no le gusta platicar y la dejé en paz.

Volví cinco, seis veces, algunas para llevar más pares de botas, otras sólo para saludarla.

La semana pasada la encontré con el rostro inclinado sobre un periódico que mostraba la imagen de José Antonio Meade recibiendo la palmada de Enrique Peña Nieto el día del destape del candidato.
¿Cómo estás, Magdalena?

Por toda respuesta me mostró la imagen del periódico.
La miré esperando una señal y me la dio: movió la cabeza negando, paseando su rostro de pómulos altos y mejillas ajadas de un lado a otro.

No sé qué va a pasar con este país, dije.
Lo de siempre, respondió.

Y, como no lo había hecho en meses, se soltó.

Mis madre murió de cáncer en la sangre, nunca la atendió el seguro; mucho sufrimiento. Yo ya tengo cuatro hijos y seis nietos chiquito (me sorprendió, porque parece más joven); si me enfermo como ellos ya les dije que no me lleven a esperar al hospital porque ahí me maltratan, me dejen morir en paz. Siempre lo mismo, gobierno ratero. Mis vecinas dan su voto porque les prometen cosas, mentiras, nunca cumplen. Yo me voy a morir de anemia (quizá confunde anemia con leucemia) pero no voy a dar mi voto a esos ladrones. Pero siempre va a ser igual.

Al ritmo de su furia mis botas color miel como ella las definió, iban volviéndose marrón brillante igual que su frente y su nariz perladas de sudor.

Resopló y se detuvo. Me miró con cierto ¿desprecio?

Esta vez fui yo la que no dijo nada, qué podía decirle.

Su sentencia fulminante “siempre va a ser igual” me incomodó por certera. Para Magdalena y para mí, ese “siempre” hace todo el sentido porque nacimos, crecimos y contamos generaciones que sólo conocen el país que ha forjado el PRI en la presidencia por más de 70 años.
Ese PRI, que desde su creación en 1929 hasta 1989 fue único gobernador de todo. Eso alcanza para decir “siempre”.

El mismo partido que tuvo mayoría absoluta en la cámara de Diputados hasta 1997, son 68 años. Toda una vida, un casi para siempre que también comprende la mayoría absoluta en la cámara de Senadores hasta el año 2000. Son setenta y un malditos años. Setenta y un años malditos.

¿Qué podía decirle a Magdalena? ¿hablarle de las candidaturas ciudadanas? ¿Decirle que no pasará lo de siempre?

Hice gala de un inusual silencio. Su rostro volvió a esa placidez extraña, distinguida.

En México el 1% de la población tiene el 50% de la riqueza nacional (OXFAM, 2015)

En México hay 53 millones de personas en pobreza (CONEVAL, 2016)
Los gobernadores priistas César Duarte, Javier Duarte, Humberto Moreira, Tomás Yarrington, Roberto Borge, Andrés Granier, Rodrigo Medina con órdenes de detención por casos de corrupción obscena y millonaria, representan el esquema de saqueo que deriva en la realidad que Magdalena (ya privilegiada, figúrense) ha vivido.

No pude evitar escuchar resonancias de mi propia madre que en su desesperación por sostener ocho hijos nos dijo más de una vez: si me muero de hambre, me voy tranquila.

Ojalá estuviéramos dispuestos a limpiar el entendimiento, a razonar con hechos y no con especulaciones. El PRI es el peor partido por acumulación de daños que ha gobernado México, son más de 70 años. Hablar de daños potenciales y no de los reales es una trampa peligrosa.

Esa es la diferencia entre el PRI y los demás partidos: setenta años en los que la tragedia ocurre como una repetición inagotable, setenta años en los que el PRI ha gobernado este país con resultados nefastos. Setenta años de pobreza que hacen decir a Magdalena que esa es la medida del siempre en este país.

La saludo casi todos los días y pienso: ella tiene un lujo, se llama dignidad. Si más mexicanos estuviéramos dispuestos a darnos tal despilfarro de entereza, quizá ese “siempre” tendría fecha de caducidad.

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@AlmaDeliaMC

Por Alma Delia Murillo.

9953. UN SHOW QUE PROMETE.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Jorge Alberto Gudiño Hernández.
SinEmbargo. Octubre 21, 2017. 12:01 am.

Estamos a menos de un año de las elecciones del 2018 y ya se perfilan los candidatos. Muchos, dirían algunos, aunque sabemos que, en realidad, serán pocos los independientes que consigan su registro. Foto: Cuartoscuro.

Me gusta atestiguar competencias. Ver la final de un torneo de cualquier deporte o un simple partido de niños en la calle me provoca entusiasmo. Más, cuando existe algún acto narrativo que le confiera sustancia a la gesta: ya sea la historia de alguno de los niños, ya los años que lleva determinado equipo sin ganar el torneo en cuestión. Entonces sumo mi entusiasmo a sus causas. Debo confesar que casi siempre fallo. Los equipos a quienes apoyo suelen ser derrotados pero éste no es el espacio para hablar de mis pésimas elecciones.

Supongo que disfruto de estas competencias porque hay algo demasiado humano en el intento por derrotar al otro, por ser mejor. Lo aclaro de una vez: no apoyo a ningún equipo durante el año, no voy a partidos, no sigo con detalle las peripecias de las ligas deportivas. Al contrario, cada tanto, mientras mi tedio pulsa los botones del control remoto, doy con un juego en el que me quedo como espectador. Así, ni siquiera es por la simpatía natural de los verdaderos aficionados a un club que apoyo sus causas. Veo los partidos porque algo me resultó atractivo en ese momento. Nada más.

Estamos a menos de un año de las elecciones del 2018 y ya se perfilan los candidatos. Muchos, dirían algunos, aunque sabemos que, en realidad, serán pocos los independientes que consigan su registro. Pese a ello, la propuesta es nutrida. Si las cosas no se salen de lo previsto (cosa poco probable dado el revuelo que ha habido), sólo se podrá votar, para la presidencia, por un partido que también lo intentó en las elecciones presidenciales anteriores. Al menos, como una fuerza política independiente: el PRI. Morena no existía en aquellos días y, al parecer, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano irán juntos en el famoso Frente. El resto de los partidos podrán, o no, hacer coaliciones pero es poco probable que sus nombres aparezcan de la misma forma en que lo hicieron en 2012.

He platicado de esto con mis amigos. Lo menos que podemos concluir es que está emocionante. Una militante sempiterna del PAN se ha desafiliado por no gustarle el método de elección; izquierda y derecha se juntan para crear un frente bifrontal; en Morena no hay precandidatos ni nada parecido; en el PRI el dedo flamígero sigue sin otorgar su luminosidad; los que tienen aspiraciones independientes se pelean con la aplicación que les permite registrar firmas… ¡Hasta parece una telenovela! Y me quedo corto. Es el juego de las intrigas de un perverso guionista de televisión.

Entonces me entusiasmo. Tanto como lo hago frente a una competencia deportiva. Hasta me permito el lujo de unirme a las especulaciones sin conocimiento. Lo hago en el campo de lo privado, claro está, me avergüenza equivocarme en exceso. Participo, pues, del clima que ya comienza a respirarse. Y es que el show está a punto de comenzar. Los teloneros están terminando sus actuaciones.

Viene lo bueno. Tristemente, nos dejaremos llevar por la narrativa de la competencia, anticipo. Lanzaremos exclamaciones cuando un candidato acuse a otro o cuando se muestre la ilegalidad en ciertas formas de financiamiento. Contaremos como chismes algunas relaciones personales o hablaremos de las familias de los presidenciables. Compararemos sus imágenes, peinados, atuendos y formas de expresión hasta volvernos expertos en detalles minúsculos. Sobre todo, gozaremos de cada mandoble bien acomodado, de las caídas, tropezones y deslices de cada uno de ellos. Ejercitaremos, pues, una suerte de sadismo morboso.

Yo ya estoy acostumbrado a que pierda a quien le voy. Lo que me preocupa no es eso sino la idea misma del show. Sí, tendremos una gesta como ninguna antes pero eso poco abona a la elección de un buen presidente (Estados Unidos es un buen ejemplo). Espero equivocarme pero me da la impresión de que nos quedaremos sólo con eso: un buen show que, al finalizar, nos dejará un poco peor de como estamos. Quizá, al menos, como cuando tras el triunfo de un equipo sobre otro descubrimos que poco tiene que ver con nosotros, nos quedemos con la sensación de su disfrute. Aunque es un cruel consuelo para quien no se merece a esos competidores.

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Por Jorge Alberto Gudiño Hernández.
Lee y escribe. Lleva años conduciendo “La Tertulia” y muchos semestres dando clases a universitarios. Le queda claro, tras tantas palabras, que tiene pocas certezas. De ahí que se declare “Parcial y subjetivo”. Su novela más reciente es “Instrucciones para mudar un pueblo” (Alfaguara).

viernes, 8 de diciembre de 2017

9952. PUEBLO SIN MEMORIA Y MILITARIZADO.

LA ECONOMÍA Y USTED.

Por. Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA DISTANCIA, LA NUESTRA.

Escucho tu voz, tus lejanas palabras,
¡te extraño, repites y recalcas!
¡te extraño desde aquí, desde la ingrata distancia!
¡te extraño, porque así es la nostalgia!
¡te extraño en la parte de mi que ocupas!
¡te extraño..., maldita sea, porque te extraño!

Resuenan en mi tus adivinados labios,
me acomodo en mis recuerdos y te miro,
a la distancia, siempre la nuestra,
sonrío, mientras te digo..., si,
un día empezamos a extrañarnos.

eliseo.

Cuando el presidente de México Francisco I. Madero recibe las advertencias de su hermano Gustavo en relación a Victoriano Huerta Y Felix Díaz (sobrino del ex-dictodor Porfirio Díaz) para que no confíe en ellos...; la historia nos dice que cometió el error más grande de su vida..., posteriormente, con la complicidad del  embajador de los Estados Unidos, se fraguó la traición de los militares al mando precisamente de Huerta y el asesinato cobarde de los  mártires de la revolución; como hoy se  les conoce al presidente Madero, y al vicepresidente Pino Suárez como resultante de lo que  se conoce como la decena trágica. 

Cuando un pueblo no tiene memoria, se condena a si mismo a repetir sus errores hasta la saciedad; por cierto, otro mártir de ese golpe militar en contra de las autoridades electas fue el senador chiapaneco Belisario Domínguez. ¿Su pecado...? exigir la renuncia del usurpador Victoriano Huerta, su castigo, asesinado de manera artera y vergonzosa pro la espalda.

Desde luego, ante esta avalacha de atropellos, se levantaron en armas tres líderes, por lo menos los más visibles, en el centro y norte del país exigiendo la restauración de las leyes en un país en que los militares imponían sus intereses por encima de los de la sociedad.

En estos tres líderes se enmarca la identidad de la revolución mexicana: Carranza representa  la legalidad constitucional; la rectitud conservadora; pero rectitud al fin que exige la renuncia del dictador Huerta.

Junto a él brillan de manera social lo líderes populares Francisco Villa Y Emiliano Zapata; con sus nombres está dicho todo.

Solamente un idiota o un imbécil mal intencionado no entiende lo que representa en ese  momento del país la unión de estos tres líderes con intereses diversos, pero con un fin inmediato común... sacar al golpista Huerta de la presidencia.

La historia nos dice que efectivamente lograron quitar del poder al general golpista, quien se refugió en el extranjero.

Para eso es la historia, para que las generaciones posteriores sepan dónde y cómo se fraguó su origen; que entiendan su pasado para que puedan explicarse su presente.

Esta parte de nuestro pasado no es necesariamente glorioso; pero eso si, definitivamente que fue traumático, sólo basta ver las fotos en que se observa la masacre de civiles que hicieron los militares en el centro de la ciudad de México durante el golpe de estado.

Deprime ver personas defendiendo la legalidad representada en el presidente Madero..., ¡con piedras!

¡si, con piedras incluso a falta de otras armas defendiendo la plaza ante los militares preparados para la guerra. 

Las fotos y las crónicas nos hablan de pilas de cuerpos inertes, que durante esa batalla llamada decena trágica nadie supo su número, pero según se cuenta, tuvieron que ser quemados en buena parte, pues su hedor era insoportable.
Esto en pleno zócalo de la ciudad de México.

El error de Madero, se sostiene, fue no hacerle caso a sus allegados para quitarle poder al general Huerta; otros señalan que realmente su error fue su excesiva fe en las instituciones.

La prensa de su tiempo de gobierno (1911-1913) lo criticaba mucho porque no era más enérgico y de alguna manera se le culpaba de ser creyente en cuestiones metafísicas (practicaba el espiritismo desde su formación  en Europa).

Lo cierto es que los críticos en la prensa, ayudaron de cierta manera para que los militares al mando de los golpistas y apoyados por el embajador de los Estados Unidos, se sintieran con la autoridad moral para tomar el poder... así decidieron asesinar al presidente legítimo de México (y su vicepresidente Pino Suárez).

¿Por qué si la historia nos marca este pasaje tétrico de nuestra vida nacional no hemos aprendido la lección...?

Hoy en todo el mundo están escandalizados por la manera en que  el congreso mexicano, a una orden del presidente Peña Nieto decide aprobar una ley que en nada ayuda a la tranquilidad nacional; lo cierto es que con ella se le otorga más poder a los militares, y eso, pues.

De un mandatario ignorante se puede esperar lo que sea; un tarugo hace tarugadas; un menso, mensadas; un idiota, idioteces.

Pero esto que hace Peña Nieto y sus esbirros del congreso... ¡usted califíquelo!
Resulta increíble, como de todas partes del mundo se manifiestan sorprendidos y preocupados con la nueva ley regulatoria de la acciones de las fuerzas armadas, que se aferran en aprobar, a instancias del presidente Peña Nieto.

Claro, la memoria histórica no es usada en este caso, al parecer solamente se juegan los intereses del momento... ¡y de un año electoral en el que, las tendencias dicen que están perdiendo por anticipado la presidencia de la república!, cuidado, la obviedad de las cosas así se ven. 

El problema es que hoy, en la esfera pública no se ve un Carranza, mucho menos un Villa o un Zapata que cuestione semejantes barbaridades.

Esta ley que se quiere imponer, a las de a fuerza, no se ha diseñado para el bien público; está pensada para el control de la misma.

¡Pobre pueblo sin memoria...!

Le abrazo con cariño.

9951. ¡QUÉ BONITO PAÍS!

LA FERIA

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

¡Qué bonito país!
Hace más años de los que es prudente confesar, tocó en suerte a este menda formar parte del grupo de alumnos del último año de carrera, encargado de atender a  una catedrática sueca que vino un par de semanas a nuestra risueña patria, a impartir unas conferencias. Fantaseamos todos, por culpa del cine Teresa que entonces exhibía películas suecas “atrevidas” (entonces, hoy son para todo público), que íbamos a andar por la ciudad con una escultural belleza nórdica, rubia platino, sin imaginar que en Suecia también hay chaparritas, regordetas y chatitas, como resultó ser la catedrática (hágase de cuenta Petunia, la cerdita de las caricaturas), quien, aparte de sabia, era de lo más simpática (con esa cara era simpática o asesina serial, eligió bien). La paseamos por toda la ciudad; hubo cena de bienvenida con trío; conoció Garibaldi (entonces se podía ir sin la custodia de un regimiento de granaderos), cantó rancheras, comió antojitos, probó el chile (sobrevivió); total, esos 15 días le dedicamos unas 18 horas diarias, encantados de la vida viéndola babear con la ciudad y sus alrededores y en la cantina la Ópera (con su primera borrachera con tequila, gritando ¡viva México!). Al final, la de despedida, que terminó al otro día en el aeropuerto, apenas a tiempo para alcanzar su vuelo… y ya para subir a su avión, se despidió llorando, pero llorando en serio, como novia que enviuda antes de la Luna de Miel: -Qué bonito es aquí, qué bonito viven… ¡y trabajan tan poquito!

Ahora (ayer para usted) recordé la frase de la sueca… ¡ah, si la señora viviera! (si vive tiene unos 110 años… difícil). Según el Inegi (más o menos y de memoria, no se lo tome al pie de la letra), somos ya unos 120 millones de felices tenochcas, divididos en 1’200,000 de personas solemnemente ricas (incluidos sus mayoritariamente mal educados hijos); 44 millones fingiendo que son de clase media; y casi 75 millones de pobres en todas sus presentaciones, desde los que comen con cierta regularidad, pasando por los que se muerden las uñas a la hora del almuerzo, hasta los que buscan uñas en las banquetas para romper el ayuno. Insisto, cifras de memoria, pero por ahí anda la cosa.

Junto con esas estadísticas de la casa de los horrores, sépase que hay (también más o menos), 36 millones de mayores de edad que no tienen empleo y dedican su tiempo a  dar  lata (según el gobierno); más 2 y medio millones de “desocupados”; 11 millones de “ocupados por cuenta propia” (el que limpia un parabrisas en los 15 días anteriores a la encuesta y le dieron 50 centavos, para la autoridad cuenta como “ocupado por cuenta propia”); más 3 millones de “ocupados sin pago” (?) y etcétera, etcétera… total, más o menos 30 millones tienen trabajo formal, producen, ganan, aportan.

Ya estaría de pensarse la cosa si 30 millones mantuvieran a 120, pero se le ruega al respetable restar, de esos, a los 3 millones de burócratas federales, de los que una parte no menor, puede llamarlos como quiera, pero no  población económicamente “activa” (a menos que le parezca activo dormitar junto a un sello, contrabandear tortas, vigilar el reloj checador para ver la hora de salida o ser “aviador”)… descontemos, conservadoramente, a la mitad. Y andamos en 28.5 millones dándole a la chamba.

Pero, no se entusiasme: se le recuerda al estimable público que los gobiernos estatales también tienen empleados que tampoco le producen a la renta nacional; de entrada, en la CdMancera, 290 mil nalgócratas; luego, en las otras 31 entidades, a falta de estadísticas, calculando un promedio conservador de 30 mil por entidad (en Oaxaca nada más en la Secretaría de Salud, hay 17 mil), tenemos otros 930 mil habitantes en riesgo de un ataque de hemorroides por tantas horas sentados planeando el siguiente puente; y podemos considerar población eventualmente activa al millón de maestros que sí trabajan, claro que sí, pero en los ratos que les quedan entre paros, marchas y asambleas. De estos, que suman 2 millones 220 mil, descontemos solo otro 50%... y viene a ser población que trabaja con toda seriedad, solo 27 millones 390 mil…

Segundo “pero”: tampoco parece justo que se considere a narcos, malandrines, secuestradores, vendedores de chueco y malvivientes como población económicamente activa. Dice la autoridad que calcula que hay 100 mil bandas de delincuentes en todo el país, de todos los giros, por lo que no es aventurado que sean unos 400 mil dedicados a ver qué agarran. Y ya nos quedan 27 millones que sudan su pan.

De esos, se le solicita si para ello no tiene inconveniente, calcular el tiempo efectivamente trabajado por el tenochca estándar. Calculemos la jornada efectiva, restándole: 5 minutos diarios de retraso en promedio; “coffee break” reglamentario, 20 minutitos; chatear, 60 muy conservadoramente; acomodarse al llegar, 5 minutos (en plan rápido); prepararse para salir, 15, mínimo; chacoteos misceláneos, una hora al día (sumando cada evento); idas al baño (hombres, dos visitas; mujeres, 17; un promedio de 10 minutos por cabeza que se van por el excusado). Resulta que de la jornada nos volamos arriba de tres horas, cobraditas sin poner un clip: el 37.5% del trabajo; lo que equivale a algo más de 10  millones de individuos sin dar golpe (los 27 millones de “trabajadores” hacen lo que 17 millones de alemanes, por poner un ejemplo).

No cante victoria, esos 17 millones, no producen nada los 20 días de vacaciones, 14 días festivos de “descanso” obligatorio, 3 más de “costumbre”, 25 días al año que se pierden por el “medio viernes” que se ha puesto de moda; sin descontar huelgas de maestros, marchas de sindicatos ni el ocasional San Lunes. Suman 62 días haciendo nada; esto es: de los 260 días laborables, el 23% se van al éter, y equivalen a 3 millones 700 mil ovociudadanos de ornato.

En resumen: a 120 millones nos mantienen 12.3 millones que no entienden por qué trabajan como negros, para vivir como negros, perdón: afroamericanos.


La sueca tenía razón. ¡Qué bonito país!