lunes, 22 de octubre de 2018

11,312. ¡AHÍ VIENEN LOS CENTROAMERICANOS...!


LA ECONOMÍA Y USTED

Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

SUEÑAS A DISTANCIA.

Dicen que aparento casi todo y nada,
que ya no es tempo de esperas y sueños,
que parezco  algo menos a un suspiro,
un hálito de mal vivir sin sentido;
dicen por la calle donde vivo, me dicen,
que el traje que visto está raído,
que el cuerpo que porto, está cansado,
dicen que el tiempo que persisto,
más que historia, es nostalgia inútil,
dicen, me dicen, y se murmura,
que nunca más preguntaste por mi.

eliseo.

El poeta alemán Bertold Brecht nos dice en su poesía (parafraseando en este caso) que cando no hicimos nada por los otros, los que no son como nosotros; cuando no protestamos por que se llevaran a los curas, a los obreros, a los comunistas...¡por que no somos ni curas, ni obreros ni comunistas! lo que hicimos fue negar la realidad en la que estábamos sentados.

Desde mediados de sigo XIX en que los Estados  Unidos se apropiaron de parte de nuestro territorio y detonaron en gran potencia económica; los mexicanos, dolidos, despojados de su tierra nos la hemos pasado aferrados a la tierra perdida ; hemos buscado el sueño arrancado, lo hemos convertido en una ilusión que mundialmente se conoce como el sueño americano. Mientras los españoles cuando venían al continente americano se despedían de sus seres queridos bajo la consigna de "voy a hacer la América”; nosotros regularmente nos vamos al norte..., para escapar de la pobreza o estrechez que calificamos como miseria en cada caso, que bien podrá ser resuelta pasando la frontera y ganando dólares. Ese ha sido nuestro lema de emigración hacia el norte.

Hoy los centroamericanos han decidido rebelarse a su realidad  cotidiana; ellos han sufrido por décadas la pobreza extrema en su tierra, y las vejaciones al transitar por territorio mexicano en su paso a buscar su propio sueño americano los ha dejado muy lastimados: exceso de personas secuestradas e incluso desaparecidas por el narco y, al parecer, por los cuerpos policiacos mexicanos.

Al viajar masivamente nos están diciendo que ya no aguantan más las condiciones de vida, al mismo tiempo que nos marcan como un país inseguro, coptado por el narco y la policía corrupta, causa de la desaparición de miles de migrantes hondureños, nicaragüenses, guatemaltecos, y bueno, al final de cuentas, de habitantes de la región centroamericana; quienes, igual que nosotros, ven a los Estados Unidos como la esperanza para romper su círculo de pobreza..., ¡igual que nosotros!

Ahí vienen..., llegaron los centroamericanos..., como todos los días, sólo que en esta ocasión de manera masiva; en realidad lo vienen haciendo hace años, sólo que hoy si son noticia mundial; hoy si le importan a las organizaciones internacionales, a los gobiernos del primer mundo; a los políticos que, suponen,  son los líderes de opinión internacional y señalan los rumbos que debe llevar la humanidad.

Cuando algunos migrantes entrevistados afirmaron que buscan el sueño americano, que se pasarán la frontera norteamericana como sea...; pero que si no es posible, buscarán asilo en  México, de golpe nos han dado una probadita de nuestra propia necedad...; nosotros, soñando con Estados Unidos, nos olvidamos de nuestros vecinos por considerarlos más jodidos que nosotros igual están buscando resolver sus necesidades.

¿Estamos preparados mentalmente para aceptarlos...? 

Parece complicado reconocer que nuestro racismo nos lleva a verles como extraños, como personas que no merecen ni deben estar en el país; no veo las bases políticas para que estas personas puedan ser aceptadas y asimiladas. Lo vemos de igual manera con los negros africanos que se están acumulando en las fronteras del norte, que al no poder pasar a los Estados Unidos han decidido intentar asilarse en México..., ¡los negros siempre han sido  discriminados en casi todo el mundo; en México no es la excepción, se les ve como seres raros...; negro como sinónimo de inferior que nos e desea tener cerca; negro como lo que no queremos tener para interactuar..., salvo que sean deportistas o artistas internacionales; que ellos son diferentes; el resto solamente son negros no deseables. 

Los centroamericanos que transitan nuestro país son personas morenas y negras, arrastran todos los estigmas que nunca nos han gustado; son los "otros", los más jodidos que nosotros, que de alguna forma nos recuerdan nuestra propia miseria, eso no gusta..., ¡para nada! Argumentan que quieren el sueño americano..., pero ese sueño lo hemos visto como casi exclusivo de nosotros y nuestras necesidades.

Mientras el gobierno de Peña Nieto, o lo que queda del mismo, que no llega ni a caricatura, está entre la espada y la pared...; Trump vocifera y amenaza..., al ordenarle que los detenga, que no los deje avanzar por México, y mucho menos llegar a la frontera; mientras los organismos defensores de los derechos humanos exigen un trato humanitario para estos miles de personas que buscan una salida a su realidad. Si usa la fuerza quedará como represor premiado por Trump; si los deja avanzar, este mismo político le calificará de tonto ineficiente..., por lo menos.

La  realidad es que ahí están los centroamericanos; no lo vemos de manera tan amistosa, pero es evidente que ellos buscan solución a sus carencias. Con su comportamiento, nos recuerdan un viejo retrato de los mexicanos desde 1845-48..., viajando incansablemente a California, como nostalgia de la tierra que nos habían quitado los americanos. Quizá por eso no veamos de muy buen modo este éxodo..., quizá nos retrata a los mexicanos, y no nos gusta vernos de esa forma.
Quizá.

Le abrazo con cariño.

11,311. CANCHA LIBRE.


LA FERIA

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Cancha libre.
Tía Coco (Socorro, idéntica a la viejita de la caja de chocolate), era del lado materno-toluqueño, adinerada a secas y con un corazón como multifamiliar: ayudaba a cuanta gente podía. Una vez la fue a visitar el abuelo Armando y regresó muy preocupado: -Coco se volvió loca –afirmación de tomarse en serio, viniendo de él. Notificados los hijos, volando la fueron a ver y confirmaron el diagnóstico, pues de tener viviendo en el cuarto de la azotea, hacía años, a una desconocida con cinco hijos (a los que mantenía de punta a rabo), ahora se encontraron con que varias familias ocupaban toda la casa, el jardincito de enfrente y el patio de atrás, todo hecho un muladar, con tía Coco confinada en su recámara, muy contenta de poder ayudar a esa pobre  gente. Consultaron a tío Federico, abogado experto en toda clase de malabarismos penales, quien les explicó que a las derechas no los podía desalojar, pues tía Coco era la propietaria y estaba de acuerdo, así que había dos caminos: o sacarlos a palos con ayuda de unos amigos de él, especialistas en embargos y desahucios, o declararla mentalmente incapaz, lo que iba a tardar un buen rato, porque tampoco era locura ser caritativo. Entonces fue que entró en acción el padre de este López, señor de aún menos hablar que el abuelo Armando, pero muy decidido (un día le cuento, confiando en su discreción), que arregló la cosa a su modo: fue a casa de tía Coco, ya casi al amanecer, abrió a tiros el portón y anunció que quien se fuera voluntariamente en ese momento, salía vivo y el que no, pues no. Afortunadamente, la propuesta pareció razonable a todos. Tía Coco quiso intervenir pero López senior, le dijo: -Calladita, señora o a usted me la llevo al manicomio –y como lo conocía, ni pío dijo. Enterados los hijos casi le besaban los pies. Bola de guangos.

¡Claro que no hay personas ilegales! ¡Claro que a los desamparados hay que dar cobijo! Claro que sí. Pero es locura abrir de par en par las puertas del país a todo migrante, cuyas trágicas historias merecen toda la simpatía y respeto, sin olvidar que la caridad empieza por casa.

Otra cosa en la que cualquiera está de acuerdo es en que esa gente tiene derechos humanos, pero-por-supuesto, como los tiene un indigente nacional, lo cual no significa que tenga usted obligación de hospedarlo en su casa.

El proyecto yanqui con nuestra frontera sur, es que el estado de Chiapas sea el tapón de la migración de centroamericanos, detonando la agroindustria para que el “sueño americano” pase a ser el “sueño mexicano”, con una estrategia similar a lo llamamos coloquialmente el Programa Bracero, que fue el Programa de Trabajo Agrícola Mexicano (Mexican Farm Labor Program), firmado en 1942 entre México y los EUA, para dotar de mano de obra a los vecinos en tareas agrícolas y de mantenimiento ferroviario, durante la Segunda Guerra Mundial, aunque funcionó hasta 1964.

El Programa Bracero originó problemas que nadie imaginó al principio y hasta da pena recordar. Luego cambió a un programa de trabajo temporal, muy beneficioso para los agricultores de los EUA y acabó en lo que es hoy: mano de obra ilegal, oficialmente combatida por el gobierno yanqui, aunque les es indispensable por barata (y porque siendo ilegal carece de servicios médicos y sociales… a todo dar, para ellos), y tolerada acá, porque le quita presión a la falta de empleo y pobreza.

Como sea: el actual gobierno de los EUA ha impuesto a nuestro próximo gobierno federal la implementación de esa estrategia de contención de migrantes provenientes de Centroamérica.

A México le puede beneficiar, si se traduce en el desarrollo de Chiapas como la potencia agroindustrial que debería ser… a condición de que no acabe en poder de las inmensas empresas agrícolas extranjeras (como la temible Monsanto o la Cargill, que tienen monopolizada a Centroamérica); y a que primero, se agote la capacidad local de proveer trabajadores, antes de traerlos del extranjero. Y luego, con orden y en paz, los de fuera.

En 1990, el politólogo rumano Edward N. Luttwak, destacado asesor de varias ramas del gobierno de los EUA y su ejército, escribió: “(…) conforme la relevancia de las amenazas y alianzas militares se desvanece, las prioridades y modalidades geoeconómicas dominan la acción estatal”.

Sin embargo, respecto de México, ya sin antifaz “geoeconómico”, la prioridad de los EUA es geopolítica: su seguridad interna.

Al tío Sam le urge asegurar su frontera, por eso el Plan Mérida, firmado por Bush y Calderón en 2008, incluye como aspiración crear la Frontera Siglo XXI, en el norte, en el río Bravo.

Pero la realidad es muy canija y movió la frontera al río Suchiate, como claramente dijo John Kerry siendo jefe del Departamento de Estado de los EUA.

Por eso fue que el presidente Peña Nieto promulgó el Programa Frontera Sur (Diario Oficial de la Federación, 8 de julio de 2014), para proteger los derechos humanos de los migrantes, ordenar los cruces de Centroamérica a México (o sea, a Chiapas), implementar la Tarjeta de Visitante Regional, los centros de atención integral en la frontera con Guatemala y el combate al tráfico de personas. El día anterior a la publicación en el DOF, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, agradeció al presidente Peña Nieto “su visión humanitaria” en el asunto.

El resultado tangible, casi único, fue el incremento en el número de deportaciones, cosa  cruel pero triste necesidad. No tiene la cabeza en su sitio el que proponga que lo caritativo, lo de buenas personas, es dejar la puerta abierta de las casas… la de los países tampoco.

Igual es triste que a la violencia, el Estado tenga la obligación de responder con violencia, sin abusos, sin machacar gente ni matanzas, pero a la fuerza se responde con fuerza. El discurso bonachón no vale, señor Presidente electo, y menos vale, señores senadores carroñeros Mancera y Álvarez Icaza, exhortar a nuestro gobierno a “no militarizar la crisis en el sur”: Chiapas es México, no tierra de nadie ni cancha libre.

domingo, 21 de octubre de 2018

11,310. “TIRAR ESA FRONTERA”.


Enviado por SinEmbargo.

Desde la Cd., de México. Para

Tenepal de CACCINI

 

Por Rubén Martín.

SinEmbargo. Octubre 21, 2018.

 

Son desplazamientos que conllevan una cruzada difícil y peligrosa. Foto: Cuartoscuro.

 

El viernes mientras esperaban en el poblado fronterizo guatemalteco de Tucún Umán a ingresar a México, miles de hondureños esperaban un gesto solidario del gobierno mexicano para que les permitieran el ingreso ordenado, pero masivo, de toda la caravana migrante de hondureños que van en busca de una vida mejor a Estados Unidos.

 

Agrupados en la plaza principal de Tecún Umán, luego de escuchar la propuesta de las autoridades mexicanas de dejarlos entrar a cambio de que sus datos personales recabados por las autoridades migratorias mexicanas serían entregados a la migra de Estados Unidos, la caravana de hondureños acusaron de “traición” al gobierno de México, lo cuenta la periodista Ángeles Mariscal de Chiapas Paralelo. Fue ahí cuando los integrantes de la caravana acordaron “unir fuerzas y a tirar esa puta frontera”.

 

Los flujos migratorios de centroamericanos, como es bien sabido, no es un asunto nuevo. La migración de personas de zonas rurales o más empobrecidas hacia ciudades o zonas económicamente más prósperas es una vieja práctica de varios países de Centroamérica y de México, y del mundo.

 

Honduras se ha convertido hace años en un país expulsor de población por la situación social de pobreza, corrupción y violencia. Sin embargo, el flujo migratorio actual tiene tintes distintos. Para empezar su masividad. Por eso con razón el colega fotoperiodista mexicano, Héctor Guerrero, que está reporteando en esa zona desde hace días, precisa que más que una o varias caravanas, lo que hay en este momento en Honduras es un éxodo. Y ese éxodo se ha convertido en la crisis humanitaria más grande en muchos años en el sur de la frontera mexicana.

 

Pero en lugar de atenderlo y resolverlo dignamente, el gobierno de Enrique Peña Nieto decidió hacerle el trabajo sucio al presidente Donald Trump y al gobierno de Estados Unidos. Para Trump no hay una crisis migrante, ni una caravana de miles de miles de familias hondureñas necesitadas, sino una banda de criminales que quiere acechar su frontera. Claro, es la mentalidad del comandante de los xenófobos mundiales.

 

Con la contención y represión que hizo el gobierno de Peña Nieto el viernes pasado en el puente sobre el río Suchiate que conecta a Tucún Umán, con Ciudad Hidalgo, en Chiapas, se repite en la frontera sur el trato indigno que Estados Unidos ofrece en la frontera norte a los mexicanos que pretenden entrar al país del norte en busca de una vida mejor.

 

Más allá del caso hondureño, la que revela la caravana migrante es una crisis migratoria global provocada por la crisis social del capitalismo mundial.

 

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU) hay cerca de 250 millones de migrantes por todo el mundo: de Siria, de Libia, de Senegal, venezolanos, centroamericanos, mexicanos… cientos de millones que se desplazan desde las zonas periféricas del capitalismo mundial hacia las zonas más opulentas.

 

Son desplazamientos que conllevan una cruzada difícil y peligrosa. Miles mueren al año al tratar de migrar. La Organización Internacional para las Migraciones de las Naciones Unidas contabilizó 1,721 muertes el año pasado (95 en la frontera de México con Estados Unidos, y 1,091 en el Mediterráneo), y contabiliza 942 a la mitad de este año.

 

Si un padre de familia se arriesga a cruzar él solo o acompañado de la familia el Mediterráneo en balsas que corren el riesgo de naufragar, o cruzar desde Honduras hasta la frontera con Estados Unidos, eso revela la fuerte necesidad que existe en millones de personas para cambiar y transformar sus condiciones de vida. Pero a estas personas, quizá las más necesitadas de toda el planeta, los gobiernos y el capital los tratan como desechables, como ilegales, como criminales.

 

Los flujos de migrantes en diversas partes del mundo, que se convierten en verdaderos éxodos como el caso de los hondureños, nos pone en el espejo de unas de las contradicciones más simbólicas del capitalismo: la impudicia y desvergüenza del capital y de sus gobiernos que, por un lado, promueven el libre flujo de capitales por todos los confines del globo, y el trato cada vez más criminal que se da a los migrantes en todo el mundo.

 

Ante esta situación y ante la ola racista y xenófoba que ha desatado el caso de los hondureños de intentar entrar a México, muchos plantean abrir las fronteras, derribar los muros, para que las personas transiten libremente.

 

Como lo propuso el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena (CGI) en el pronunciamiento “Tumbemos el muro”: “El camino de nuestras hermanas y hermanos trae consigo la tragedia sistémica de nuestro mundo, el profundo daño que el capitalismo ha causado a nuestra madre tierra y con ella a todos los pueblos. El desplazamiento, el éxodo de cientos, miles, millones comenzó hace años y hoy se acuerpa y surge en forma de caravana de migrantes. Pero esto es apenas uno de los síntomas del colapso que en cada una de las lenguas en las que hablamos el Congreso Nacional Indígena, hemos venido denunciando, el colapso desde el que estamos llamando a la organización para resistir y rebelarnos. Lo que debe detenerse no es el andar de la humanidad, sino la invasión del gran capital, los caminos solo los podemos abrir con y entre todas y todos”.

 

Ante la postura de los gobiernos y del capital de cerrar las fronteras a los migrantes, debemos combatir e impedir que las políticas xenófobas se impongan en México. Los migrantes, hondureños o de donde sean, no son los que nos van a quitar el trabajo, a robar propiedades, a crear violencia y caos. Esto ya ocurre y no por los migrantes. Ocurre por las políticas radicales de libre comercio y favorables al capital privado.

 

Hay que cuestionar esta contradicción central del capitalismo, que permite el libre flujo del capital, pero levanta muros para las personas, hay que oponer una política de solidaridad con los flujos migratorios, y exigir que se abran las fronteras a todos los que quieran cruzarlas.

 

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Por Rubén Martín.

Periodista desde 1991. Fundador del diario Siglo 21 de Guadalajara y colaborador de media docena de diarios locales y nacionales. Su columna Antipolítica se publica en el diario El Informador. Conduce el programa Cosa Pública 2.0 en Radio Universidad de Guadalajara. Es doctor en Ciencias Sociales. Twitter: @rmartinmar Correo: rubenmartinmartin@gmail.com

11,309. LA MIGRACIÓN LÍQUIDA.



Enviado por SinEmbargo.

Desde la Cd., de México. Para

Tenepal de CACCINI

 

Por Jorge Zepeda Patterson.

SinEmbargo. Octubre 21, 2018.

“Parecería que México tiene poca vela en este entierro salvo por ser un territorio de paso para los centroamericanos que intentan alcanzar el llamado sueño americano. Pero no es así”. Foto: Isaac Esquivel, Cuartoscuro.

 

A Javier Dueñas, in memoriam.

 

La caravana de los hondureños que ha llegado a nuestra frontera sur saca lo peor y lo mejor de los mexicanos. Muchos se conmueven ante lo que consideran un reflejo de lo que nuestros paisanos han padecido a manos de los vecinos del norte, otros piensan que debemos rechazarlos y cerrar la compuertas de una invasión de hordas de desamparados más pobres y desesperados que nosotros.

 

Parecería que México tiene poca vela en este entierro salvo por ser un territorio de paso para los centroamericanos que intentan alcanzar el llamado sueño americano. Pero no es así. La caravana como tal fue pensada como un recurso de protección en su viaje por nuestro país, debido a la violencia y extorsión sistemática que padecen los migrantes. Sabemos del recuento de las violaciones a mujeres, el robo de todas las pertenencias y los escasos dólares, la abducción de los varones para ser empleados como carne de cañón en la guerra de los cárteles. Todavía sacude por su salvajismo y su perversidad absurda y gratuita el recuerdo de las fosas multitudinarias con los restos de salvadoreños y hondureños caídos a manos del narco en Tamaulipas. En fin, los relatos espeluznantes de la llamada Bestia, el tren que parte del Sur y al que deben treparse a pesar de que en muchas ocasiones termine siendo un pasaporte al infierno.

 

Pero nada de eso los disuade de la misma manera en que durante décadas un desierto mortal no ha logrado amedrentar a millones de mexicanos que dejan familia y hogar por las mismas razones por las que lo hacen hoy los hondureños que se agolpan a las puertas de la frontera con Guatemala. El hambre y la desesperanza son aún mayores. La caravana simplemente es el recurso que en su desesperación idearon para dejar de ser víctimas de la violencia y la corrupción mexicana.

 

El tema es ¿qué vamos a hacer con ello? Donald Trump ha querido decidir por nosotros y a nadie sorprende su argumento: México y Guatemala deben pararlos o habrá represalias económicas. La tesis es el mismo que con las drogas. Migración o tráfico de estupefacientes son fenómenos globales que tienen que ver con una necesidad y un mercado; con una punta que requiere de la otra punta. Pero Estados Unidos prefiere que la guerra en contra de ambos fenómenos se dé en nuestro territorio, no en el de ellos.

 

Se argumenta que los países ricos están en todo su derecho de impedir el arribo de los desamparados. En términos jurídicos puede ser cierto. Pero en términos éticos o históricos es un error y, por lo demás, es absurdo porque los flujos son inevitables. Vivimos ya en un mundo líquido. Todo está ligado: en términos geográficos, pero también en términos históricos. El pasado tiene sus consecuencias.

 

Los flujos que hoy padecen Francia, Italia, Bélgica, Inglaterra o Estados Unidos son en buena medida el resultado del sistema desigual y castrante que impusieron en su periferia. La riqueza de unos en buena medida se explica por la pobreza sembrada en los otros. Los argelinos de primera y segunda generación que atosigan a los parisinos (salvo cuando juegan en el equipo nacional de futbol), los pakistaníes que pululan en las calles de Londres, los centroamericanos que hoy se agolpan en la frontera son los residuos históricos, económicos y culturales de un pasado diseñado en gran parte en las propias metrópolis. Mismas que hoy pretenden lavarse las manos hipócritamente.

 

Desde luego que no hay soluciones fáciles. Coincido con el planteamiento de Andrés Manuel López Obrador; la única estrategia que hace sentido es la búsqueda del desarrollo y la construcción de sociedades más justas, para evitar que la desesperación siga expulsando a las personas. Y en esa tarea las potencias tendrían que involucrarse en un esfuerzo unido. De otra manera lo único que haremos es un triste remedo de la sinrazón yanqui, construyendo nuestro propio muro a lo largo de Guatemala y Belice.

 

Se trata de un camino de largo plazo, pero por lo mismo tendría que comenzar lo más pronto posible. Al corto plazo sólo queda tramitar el paso de los peregrinos haciendo que las razones jurídicas y humanitarias vayan de la mano. Insisto, no será sencillo, pero es el costo de la decencia; el costo de no querer ser como Trump.

 

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@jorgezepedap

 

www.jorgezepeda.net

 

Por Jorge Zepeda Patterson.

Es periodista y escritor.

sábado, 20 de octubre de 2018

11,308. ENCUENTRO CON GOROSITO…


Por el Dr. (c) Washington Daniel Gorosito Pérez.
Docente, investigador, ensayista, articulista y poeta.
Desde el Estado de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI
                    
FAO: “HAMBRE CERO PARA 2030, ES POSIBLE”.

El 16 de octubre pasado se celebró el Día Mundial de la Alimentación, un tema en el que a nivel mundial se presentan situaciones contradictorias refiriéndonos específicamente al área de salud, el crecimiento de la obesidad en el primer mundo y el extremo de muerte por desnutrición o hambre, refiriéndonos a las hambrunas que atacan algunas regiones del planeta.

“Hambre Cero para 2030, es posible”, es el título de este artículo que fuera usado como lema de la jornada a nivel mundial, con la esperanza que se puede llegar al Hambre Cero, siempre y cuando se unan las fuerzas mundiales contra este flagelo y asuman sus responsabilidades. Los dolorosos datos estadísticos con referencia al tema que arrojan las investigaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) del 2017, sostienen que 821 millones de personas pasaron hambre en el mundo.

Lamentablemente en vez de disminuir, la cifra continúa incrementándose debido a las enormes situaciones de desigualdad que se viven en países en conflicto, sumado a otras situaciones que conllevan pobreza extrema. Desde la incongruencia de ver niños morir de hambre, en naciones en “vías de desarrollo y emergentes”, mientras en muchos países se tiran toneladas diarias de alimentos en buen estado y comida ya procesada en negocios, instituciones y hogares.

Un estudio recientemente dado a conocer en México, sostiene que en el país los desperdicios de comida pueden alimentar a 7 millones de personas. En el planeta con la cuarta parte de la comida que se tira cada día, se podría solucionar la situación de hambruna que lleva a personas en este siglo XXI, denominado “de la tecnología” y la “inteligencia artificial” a morir por esta causa.

El desperdicio de alimentos también lo debemos ver como un tema ético- moral; los supermercados tiran alimentos muchas veces en buen estado, frutas y verduras que no son envasadas porque no presentan un buen aspecto, hospitales, unidades militares tiran diariamente comida entre otras instituciones y por supuesto los hogares.

Los documentos que presentó la FAO para esta celebración del Día Mundial de la Alimentación, remarcan la desigualdad social y la situación global en términos de pobreza. Dicha situación sin lugar a dudas se podría revertir con políticas y medidas de ahorro, sumado a actuaciones concretas para derivar la comida que no se ha consumido en cada país.

Otras razones por las que el hambre mundial sigue en aumento son los fenómenos meteorológicos derivados del cambio climático- calentamiento global, los conflictos y las situaciones que generan las crisis económicas y la falta de empleo.

Estoy escribiendo esto en México y estamos viviendo la llegada de miles de hondureños a nuestro territorio, cuyo objetivo es llegar a los Estados Unidos de América, buscando el “American dream”. En estos momentos según cifras oficiales el desempleo en Honduras es del 7%, mientras el subempleo ronda el 65%, súmele a esto inseguridad y pandillerismo muy fuerte y encontrará junto a otras razones el porqué de estas caravanas de “desesperados”.

También es necesario destacar que independientemente de las medidas que recomienda la FAO a los gobiernos e instituciones, están las que podemos asumir cada uno en particular como producir más con menos, no tirar alimentos, educarnos más en materia alimenticia adoptando una dieta más saludable y sostenible. De ahí que nuestras acciones son nuestro futuro, y podamos contribuir con nuestro granito de arena a que la meta de Hambre Cero para el 2030 en el mundo sea posible y no una utopía más.

                                                                            ¡Hasta el próximo encuentro…!

                                                          Dr.(c)Washington Daniel Gorosito Pérez.

11,307. 1). -INDÍGENAS Y NIÑOS, VÍCTIMAS DEL HAMBRE. 2). -EL CANELO ÁLVAREZ, UN GLADIADOR MILLONARIO.


REPORTE- Z

 

Por Rafael Gomar Chávez.

Filósofo y periodista.

Desde Michoacán.

México. Para

Tenepal de CACCINI

 

1). -Indígenas y niños, víctimas del hambre. 2). -El Canelo Álvarez, un gladiador millonario.

 

Deberías ver el Coliseo. 50.000 romanos siguiendo cada movimiento de tu espada. Esperando que des el golpe mortal. El silencio antes de que lo asestes y el bullicio posterior crece... crece… como una tormenta. Como si tú fueras el mismísimo dios del trueno. De la película Gladiador.

 

1). -Casi una tercera parte de los indígenas mexicanos sufren hambre, es el sector más desprotegido y el más expuesto junto al de los niños mexicanos que también se encuentran entre los más pobres, 20% de los niños en este país son pobres. Pero eso sí, no hay un diputado o senador, o gobernador que no sea  millonario. Las cifras son de una dependencia del gobierno, el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

 

No sólo en México se registra un retroceso en la lucha contra el hambre, en el planeta entero aumentó la pobreza y el hambre, lo poco que se había logrado se revirtió en la última década. El año pasado casi mil millones de personas padecieron hambre en el mundo, en nuestro país los mexicanos que pasaron hambre sumaron casi 25 millones, la mitad del total de pobres.

 

El hambre se agudiza a causa de dos factores que son determinantes, los conflictos bélicos y los efectos del cambio climático o calentamiento global. En los países en que no hay hambre aumentaron los problemas de salud derivados del sobrepeso de la población, y en países como el nuestro, en los sectores de nivel medio y alto aumentaron los problemas de obesidad con su caudal de enfermedades crónicas.

 

El retroceso de una década en la lucha contra el hambre se agudizó por la pérdida del poder adquisitivo del salario de los trabajadores, sólo 40 de cada 100 familias en México tienen acceso a una dieta balanceada; desde 1992 el ingreso de los trabajadores ha ido retrocediendo porque los aumentos no corresponden con el nivel de inflación. En cambio, muchos de los políticos y funcionarios de gobierno que encabezaron a las dependencias encargadas de luchar contra el hambre se hicieron millonarios, como la corrupta y cínica Rosario Robles.

 

A algunas personas muy sensibles les molesta que en las esquinas donde hay semáforos los niños y adolescentes pidan limosna, laven el parabrisas de sus autos o hagan circo, maroma y teatro, pero la mayoría de ellos no tienen oportunidades de empleo; la realidad es que mientras persistan la pobreza y el hambre, seguirán los niños en las calles.

 

2). -Saúl “El Canelo” Álvarez, boxeador mexicano, se convirtió en el deportista mejor pagado de la historia al firmar un contrato por 365 millones de dólares por 11 peleas en 5 años. Seguro que el boxeador y su familia no se acabarán el dinero en lo que les resta de vida, pero así pasó con otros gladiadores, boxeadores que ganaron millones de dólares y al final de sus carreras se quedaron sin dinero, sin propiedades y sin amigos y para empeorar el asunto, con los achaques que les dejaron decenas de peleas en el ring y fuera de él.

 

Qué El Canelo sepa administrar su dinero para que no termine sus días como muchos otros  campeones que se entregaron al vicio y los placeres de la carne.

 

A pesar de que los futbolistas son las estrellas que en equipo pueden convocar a cientos de miles de personas, son los boxeadores los que desatan las pasiones más intensas, pero algún día el box y todos los deportes violentos o que representan una amenaza para la vida serán prohibidos, mientras, El Canelo seguirá despertando pasiones cada 15 de septiembre, en la noche del Grito, por lo menos los próximos 5 años, y así será hasta que un joven le arrebate el título de campeón, porque si la vida del futbolista es corta, la del boxeador lo es aún más.

11,306. LA ALEGRÍA DE VIVIR.


Enviado por SinEmbargo.

Desde la Cd., de México. Para

Tenepal de CACCINI

 

Por Mónica Maristain.

SinEmbargo. Octubre 20, 2018.


Gordon Ramsay y la alegría de vivir. Foto: Especial.

 

El proverbial Gordon Ramsay, desopilante chef inglés, visita un mercado de Londres en busca de un buen cordero para la cena. En uno de los puestos lo recibe un señor calvo, sonriente, portador de un mandil de colores brillantes. Sé que es poco recomendable juzgar a las personas por las apariencias, pero la estampa del mercader, tan sólido en su propio paisaje, tan integrado a su entorno, me lleva a ese paraíso de la gente sencilla, ese casi infinito grupo de individuos que las estadísticas denominan “comunes”.

 

No se me va de la cabeza que la palabra común puede remitirnos a lo corriente, lo “normal”, pero que también nos evoca algo que nos emparienta con el otro, lo que nos iguala con el prójimo de una manera irrefutable.

 

¿Cuántas veces, en esa soledad insoportable de quien se mira al espejo sin encontrarse a sí mismo, nos laceramos el corazón en busca de una pócima que calme nuestra desmedida ansiedad por obtener aquello que no tenemos?

 

Parece tisana de cliché: mira a tu alrededor y disfruta de lo que hay con la serenidad y el gozo de quien se siente rotundamente vivo en un mundo que puede ser hostil o grato según la lente con que lo observas.

 

Sin embargo, para ser feliz un poco, para comer la porción del pastel que nos ha tocado, no se requiere originalidad, sino el sentido común que nos permite sabernos ínfimos en la gran constelación de seres que, como nosotros, buscan algo que los ayude a vivir.

 

Claro que a veces del pastel no nos toca ni las migas y el hambre nos hace famélicos sin colmillos, absurdos en nuestra postura con las manos al Cielo o los ojos dirigidos hacia un horizonte inalcanzable.

 

“Hay que tener la sed de quien no quiere ahogarse”, dice una canción del brasileño Zeca Baleiro. La canto cuando ya nada queda por esperar, en esos días donde todo se vuelve gris y aquello que deseo se escapa como un papalote que fuera rumbo a una isla desierta.

 

No dejar de tener sueños, obviamente, pero tampoco dejar de mirar hacia todos los lados. Con los ojos bien abiertos, la vida se manifiesta en la cara de un mercader rubicundo, rostro compuesto por una fe en lo que sucede con una convicción que da envidia y contagia.

 

De eso se trata: de vivir sin la ansiedad de quien espera vivir en otro tiempo. Vivir ahora, vivir ya, con la paciencia de quien corta una flor sin fundir las raíces de la planta, con la esperanza de quien riega un cultivo porque sabe que, tarde o temprano, la tierra dará frutos.

 

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Por Mónica Maristain.

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.