martes, 20 de marzo de 2018

10418. LA ECONOMÍA Y LAS PRISAS POR SER AMADOS.


LA ECONOMÍA Y USTED.

Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

AMANTES.

Acudes y confluyes en todo,
bueno..., digamos que es un decir,
una forma de sabernos cerca
de sentir que a veces nos pertenecemos.

Acudes a mi vida como si nada,
penetras cada poro de este cuerpo,
me das razones de vivir,
no se mañana, amor,
hoy, no hay duda, estás aquí.

eliseo.

La estadística sigue siendo aterradora con la realidad que de alguna forma nos habíamos formado, y esperábamos que fuera formando el día a día de la vida: el formato cultural tradicional se identifica con el patrón de conducta en que las personas nacen, crecen, se forman en función a prepararse para casarse y formar una familia con alguien del sexo opuesto, tener hijos... envejecer y morir con las palabras mágicas en la boca...: fuimos buenos padres... ¡y se repite el proceso en los hijos...!

Hoy, este modelo está muy cuestionado por los problemas económicos y culturales; la tendencia es a ponerlo en tela de juicio desde la propia familia; pero no desde los padres ni abuelos, hoy es  desde los hijos y sus expectativas que ahora se identifican con una creciente preferencias homosexual tanto en hombres como en mujeres, mismas que, aunque es cierto que han existido de manera permanente en todos los tiempo; por desgracia buena parte de esta  está condicionada con las nuevas modificaciones genéticas que se han hecho de los alimentos modificados para propiciar más ganancias para las grandes empresas internacionales, con lo que se ha incrementado, por un lado el número de casos de cáncer temprano en las personas (demostrado científicamente en Francia desde hace años, pero acallado por los intereses empresariales. capaces de embrutecer a cualquier sociedad antes de darle un tiro en la cabeza, sin que esta intente defenderse); por otro lado tenemos que la cuestión hormonal se ha modificado en las personas al consumir tantos alimentos genéticamente modificados (lo vemos en las cárnicos de manera grosera) con los que se busca acelerar los procesos productivos e incrementar la ganancia.

Podemos debatir el tema, pero la evidencia está descaradamente ante nuestros ojos; y hoy esto ha cuestionado de manera masiva el patrón de convivencia social; hoy se discute el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a adoptar hijos, como forma de imitar, curiosamente... lo que están negando, el formato de la familia tradicional.

Quizá todo esto ha causado nuevas formas de estrés existencial entre las personas sentimentalmente unidas; nos referimos a la necesidad de contar con elementos que nos aseguren ser queridos y amados; desde luego cada persona tiene sus elementos para mantener esta esperanza emocional; quien no ha escuchado o manifestado... ¡uf, yo soy un pan, quien me quiere obtiene de mi lo que quiera...! 

Convencidos como estamos de ser especiales; así nos enseñaron desde niños, nos la pasamos diseñando nuestra vida con la idea  de que somos eso, personas especiales y que nuestro cariño es  muy bien valorado, y que no hay razones para que este se termine, se canse, y se vuelva arisco.

De esta forma no aceptamos la idea de que alguien nos recuerde que las relaciones humanas son cambiantes y desgastables; que se cansan y pueden terminar en cualquier momento..., embebidos como estamos en nuestro amor narcisista, amamos a veces, en otras ocasiones no tanto, en otras incluso ignoramos a quienes quieren querernos, y curiosamente, nunca nos preparamos para aceptar que los demás tengan las mismas necesidades y esperanzas que las nuestras...: ¡yo merezco ser amado, reconocido permanentemente, los otros es normal que me amen, me quieran...!

Gran error sobre el que se ha montado la idea del cariño y el deseo humanolos problemas económicos que vive el mundo hoy, con la sobrepoblación que nos ha mostrado que sobramos al menos 1500 millones de habitantes en esta tierra, eso, puede ser un motivador para el desencanto humano en cuanto a las relaciones afectivas tradicionales; hoy se entiende más que nunca que dos chicas decidan vivir en comunión, preocupándose poco de tener un hombre de pareja, e importando cada vez menos el que dirán; sabemos que la crítica social es lacerante, y en ocasiones mas que pendeja; pero no nos engañemos, lo pendejo no necesariamente es desechable; puede ser peligroso. 

Podemos debatir al respeto; pero no hay duda de que cada vez hay más hombres y mujeres buscando unirse a alguien de su mismo sexo, tanto por sus deseos personales y emocionales, como por el desencanto que la apretada economía nos deja.

El problema es que cuando nos ponemos en plan exigente en el aspecto amoroso exigiendo grandes pruebas de cariño, regularmente seguimos repitiendo los patrones de conducta tradicionales que hemos vivido... ¡queremos ser reconocidos y amados por quien está a nuestro lado, y no aceptamos que las relaciones son como un camino de ida y vuelta; o entendemos que hay que poner algo cada vez... o la otra persona se cansa y se retira...! y le aseguro que no tiene mucho que ver con inclinaciones sexuales; todas las personas se cansan en algún momento, todo tiene fecha de caducidad; por lo que bien haríamos en vivir con la certeza de lo que tenemos hoy, entender que  es eso... lo que hay para hoy; habría que ver que hemos fraguado para mañana.

Por desgracia la economía es tan grosera cuando se reparte mal en el mundo, que todos los males saltan a la vista; por eso se repite tanto el lema de que "cuando llegan las cuentas por pagar a casa, el amor se enfría y empiezan los reclamos". 

Quizá por eso proliferan cada vez más las parejas del mismo sexo quienes se apoyan económicamente para llevar los gastos..., y como comentan algunas, no se embarazan, y en todo caso, cuando deciden adoptar lo hacen una vez que han realizado un proceso de estudio de su situación económica. 

Ahora sí que las tortas que se comen en el recreo dos hombres o dos mujeres, definitivamente no traen "paquetes no deseados a los nueve meses".

¿Entonces..., qué haremos con los deseos y la capacidad de amar tradicional...?

Creo que hemos de reaprender y aceptar que las nuevas relaciones sociales nos llevan a asimilar que muchas personas terminan viviendo una relación con alguien con cariño y con estrategia de sobrevivencia, mezcla de deseo amoroso, y definitivamente con mucho componente económico.

No creo que esto sea mejor o peor que lo que hemos vivido hasta hoy. Pero no hay duda que cada vez se cuestiona el amor y su capacidad al darse y ser recibido; cada vez es menos probable el éxito de las parejas, cuando no les alcanza la inteligencia para entender que ¡de amor nunca se ha vivido..., pero podemos  amar hasta donde sea posible y agradecer a la vida haber tenido en algún momento a alguien que nos ha amado, no hay duda que el peor error es reclamarle y exigirle permanentemente ese amor...en lugar de vivirlo en su plenitud cuando no hay duda de su existencia...!

Como sea, hoy el amor y la economía se cruzan de manera definitiva; ya sabremos si lo entendemos a tiempo o seguimos cuestionando y exigiendo más... más sin poner de nosotros.

Le abrazo con cariño.

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