jueves, 5 de abril de 2018

10,488. ¿QUIÉN PIERDE CON EL MAL USO DE LAS AFORES...?


LA ECONOMÍA Y USTED

Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

DESDE ENTONCES.

Cada mañana al abrir el día
veo tu almohada que sola epera,
tan de tu calor ausente, tan vacía,
cada mañana al despuntar el día.

Sin rastro de ti aun te busco,
te recuerdo y reclamo, sin respuesta,
la nostalgia, dicen, es artera,
y taladra el corazón que a veces ama.

Desde entonces, amor de cada instante,
nuestra cama se agranda,
el vacío se hace inmenso,
no te veo más..., la almohada está vacía.

eliseo.

Como le he venido comentando, en la construcción del aeropuerto del Estado de México se ven demasiadas sospechas de malos manejos de los recursos financieros: la parte peligrosa de esto es que los recursos son de origen público, y peor aún... de las afores, propiedad de los trabajadores que con su esfuerzo intentan forjarse un futuro menos ingrato.

Por desgracia la Auditoría Superior de la Federación ha dejado en claro el uso de los ahorros de los trabajadores de diferentes afores en esto que pinta para ser un "elefante blanco más"; es decir un fiasco financiero.

¿Hay perdedores al respecto...?

Por desgracia si, los perdedores totalmente evitables somos los ahorradores que no podemos evitar que nuestros recursos sean invertidos en semejantes aventuras financieras. 

La CONSAR (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, es la responsable de vigilar el destino que se le da a los fondos de las Afores donde se reciben las aportaciones en favor de las cuentas de los ahorradores.

Su obligación es vigilar que no se abuse del uso de esos recursos.

Incluso en función a la edad del ahorrador se establece el nivel de riesgo que se permite tomar para invertir la cuenta del trabajador.

Un ahorrador joven, se supone que tiene tooooda una vida por delante para ahorrar para su vejez..., por tanto se permite que la afore arriesgue más sus dinero que los de una persona entrada en años; supongamos que la edad de la persona joven sea 30 años, mientras que el de la segunda sea de 55 años; del primero se dice que tiene toda la vida productiva por delante para seguir ahorrando; y su afore puede arriesgar más sus ahorros tratando de darle mejores rendimientos...; total, se arriesga a ganar o perder mucho.

En el caso del de 55 años, se afirma que esta persona ya no tiene oportunidad de reponerse si se arriesga su ahorro y se pierde... ¡ya está muy viejo y no se le empleará seguramente! Por tanto se indica que las inversiones de su cuenta deben ser conservadoras; donde se gane poco... pero igual, se pierda poco.

Este es el problema con la inversión de los ahorros de los trabajadores en este proyecto tan cuestionado; tal parece que fue un acuerdo entre el gobierno y los bancos que son los dueños de las afores, donde lo menos importante resultamos ser los trabajadores que nos hemos enterado del uso de nuestros recursos gracias a los informes de la ASF; ni siquiera son los señalamientos del PEJE lo que nos ha informado y preocupado; es la institución auditora de las acciones del gobierno nacional. 

El problema de la información es que al ser general, ignoramos en qué proporción usaron nuestra cuenta particular; ignoramos cuánto han tomado de cada quien; por tanto, literalmente estamos en manos de la desinformación.

Y, en todo caso, si se nos presenta el desglose de la forma en que se invierte nuestro dinero, regularmente carecemos de conocimientos para entender acerca de los instrumentos financieros en que se ha depositado.

Regularmente los  bancos lejos de perder, casi siempre aseguran sus ganancias jineteando nuestros recursos; por tanto los únicos realmente perdedores somo nosotros, los ahorradores sin que siquiera podamos meter las manos; por desgracia el nivel de pérdidas es un misterio manejado solamente por ellos, los operadores de las Afores; nosotros solamente recibimos la noticia de que ahora tenemos determinada cantidad de ahorro, con una descripción pendeja llamada minusvalía, que en términos reales no es más que una forma grosera de decir que hemos perdido parte de nuestros recursos.

Si, efectivamente, la invertir en la construcción de una obra incierta, están poniendo en juego nuestro futuro de pensiones de miseria.

Le abrazo con cariño.

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