martes, 17 de abril de 2018

10,543. EL HOMO STUPIDUS, TRUMP, ¿SÓLO NOS QUEDA REZAR?


Reporte- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El homo stupidus, Trump, ¿Sólo nos queda rezar?

"Mientras el círculo de su compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará la paz por sí mismo”. Albert Schweitzer (1875-1965). Teólogo, filósofo, músico y médico misionero alemán.

¿Cómo llegó un loco estúpido como Donald Trump al poder? Es la pregunta después de saber del ataque con misiles a Siria, de Estados Unidos y sus aliados Inglaterra, Alemania, Francia; sabemos que el loco Trump no decidió solo el ataque, los verdaderos jefes, los Señores de la guerra, permanecen en la sombra, Trump es sólo un títere,  el discurso belicoso del presidente de Estados Unidos contra Rusia  acelera el segundero del reloj del apocalipsis que se aproxima peligrosamente a la hora cero, la hora en que el botón de las armas nucleares active miles de bombas con destino a ciudades de Rusia, Europa y Estados Unidos, la tercera guerra mundial.

Lo primero que hay que decir es que el hecho de que un sujeto desequilibrado mentalmente como Donald Trump se encuentre en el poder en Estados Unidos  es un síntoma de una enfermedad que corroe no sólo a la sociedad estadounidense sino a casi todo el planeta. La locura de Trump, fehacientemente demostrada por psiquiatras, psicólogos y toda clase de especialistas en enfermedades mentales y del alma, es sólo la muestra individual de la esquizofrenia de la humanidad, lo peor es que la humanidad no es consciente de su locura, lo que asegura que las profecías más terribles van camino a cumplirse.

La humanidad se dirige al suicidio y en manos de Trump al parecer sólo nos queda rezar. La realidad es que vivimos en la era del homo estupidus, el hombre estúpido, ignorante, violento, consumista y depredador, del cual Trump es la imagen más fiel. El proceso de estupidización ha sido un largo camino que culminó con la revolución tecnológica en las telecomunicaciones.

La dependencia del ser humano a los aparatos de telecomunicación inteligentes, no hará sino acelerar lo que parece irreversible: que las máquinas inteligentes, los robots, serán nuestros amos. La revolución tecnológica que estupidiza a los humanos al mismo tiempo se ocupará de la producción, los trabajadores no serán ya necesarios, pero siguen siendo peligrosos, sobre todo si despiertan y se hacen conscientes de lo que viene: una sociedad en la que una Élite los convertirá en esclavos, si es que aún hay en ellos algunos vestigios de libertad.

La lucha de clases nunca murió del todo, se encuentra en una fase de latencia en la que los trabajadores parecen perder lo único que los salvará de la esclavitud o de la extinción: la conciencia de la unidad y de la fuerza que la unidad les proporciona. Del otro lado, la Élite es consciente del peligro que representan las masas, la desigualdad y la desesperación de los oprimidos podría llevar a revoluciones que pondrían en peligro el dominio de la Élite, cuanto más numerosa sea la masa de esclavos conscientes, más corre peligro la posición privilegiada de la Élite. Así sucedió con las revueltas de los esclavos encabezados por Espartaco, el ejemplo de los rebeldes se expandió como el fuego en un campo seco, por lo que la Élite de ese tiempo recurrió a medidas extremas, miles murieron crucificados, a pesar de todo, la semilla de la rebelión sigue viva. 

Al parecer, la Élite o los Señores de la guerra están convencidos de que es el momento oportuno para asestar un golpe definitivo a la humanidad reduciendo drásticamente el volumen de la población mundial; algunos están convencidos de que la tercera guerra mundial es inevitable, y en efecto, la guerra es el paradigma dominante desde hace miles de años, y con el triunfo del capitalismo monopolista se impone también su lógica: concentración absoluta de la riqueza, de los recursos energéticos y del poder político y  militar.

Es la lógica del sistema, una lógica que parece  llevar inevitablemente a un determinismo, al cumplimiento de las profecías de autodestrucción de la humanidad, o de la mayor parte de ella, un fenómeno que según algunos historiadores no oficiales, ya ocurrió antes en una época remota de la humanidad, con la batalla nuclear que hizo desaparecer la Atlántida, o las bombas nucleares que borraron de la faz de la Tierra a Sodoma y Gomorra.

¿Sólo nos queda rezar? Eso es lo que quieren hacernos creer. La realidad es que nadie vendrá a salvarnos, ni los alienígenas ni un ser todopoderoso venido del cielo, sólo el pueblo organizado y consciente podrá salvarse, o ¿es demasiado tarde ya?

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