sábado, 28 de abril de 2018

10,584. DE REYES, ESCRITORES Y EGOS INFLADOS


Reporte- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

De reyes, escritores y egos inflados.

En los últimos ocho años, más de 3.9 millones de mexicanos se sumaron a la pobreza: 53 millones 418 mil mexicanos sobreviven en esta condición actualmente; eran 49 millones 489 mil pobres en 2008. Fuente: Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Es bien conocido que en el ambiente artístico, el cine, el teatro y en general en la farándula, la vanidad, el egocentrismo, en fin, el culto a la personalidad es un fenómeno muy extendido, pero no sólo en ese mundo, en el deporte, y especialmente en la política el ego inflado es parte esencial de sus personajes. No menos egocéntricos son los reyes, reinas, príncipes y princesas: la artificiosa ostentación de su luxuria es fiel reflejo de su vacío espiritual.

El mundo de las letras no escapa al influjo del culto de la personalidad, no es casual que los escritores, novelistas y poetas (y los últimos presidentes de México) se postren ante los nobles en busca de su protección, de sus favores y reconocimiento; pero no todos, hay quienes tienen dignidad, pero son los pocos, en la edad media los teatreros, hay quienes reciben dinero y diplomas, otros reciben palos, como los juglares que en la Edad Media eran perseguidos y sometidos a crueles torturas y la final eran asesinados por expresar en escena la podredumbre del poder y de la nobleza.

Reflexioné en todo esto a leer en la prensa que el escritor nicaraguense Sergio Ramírez recibió un premio de manos de los reyes de España, un país “democrático”; cada año reyes y reinas de Europa entregan premios literarios en fastuosas ceremonias en donde la nobleza se exhibe como muy culta y promotora de las artes.

Escritores supuestamente progresistas reciben premios, un ejemplo es Elena Poniatowska que recibió un premio literario también de los nobles españoles; los premios Nobel como el peruano  Vargas Llosa igual se inclinan ante reyes y reinas, pero en el caso del peruano es conocida su hipocresía. ¿Cómo es que defensores de la democracia aceptan premios y reconocimientos de sujetos como los reyes de España hijos de la dictadura franquista?

Una poderosa razón para que estos escritores acepten es el dinero, los diplomas vienen acompañados de una buena suma de euros, con 50 mil o 100 mil euros que entregan, los nobles reciben  cambio publicidad y un apoyo importante en imagen que los hace parecer como humanistas y “democráticos”. Pero si duda la razón más poderosa que impulsa a los escritores, artistas, directores de cine, deportistas a aceptar dichos premios es la vanidad, el culto  la personalidad, el ego inflado no puede resistir el canto de las sirenas.

A través de la prensa me entero de que el director de cine estadunidense Martin Scorsese fue galardonado con el premio español Princesa de Asturias de las Artes, por la trascendencia de su obra que lo ha convertido en "una figura indiscutible del cine contemporáneo", el premio dotado  con 50 mil euros (unos 61 mil dólares) y una escultura creada por Joan Miró, distinguen a personas o instituciones relevantes en ámbitos que van de la investigación científica a los deportes, pasando por las letras y la concordia.

Los premios limpian la imagen de los nobles, que lo mismo asesinan elefantes por el puro placer de matar, que ordenan la invasión de países tercermundistas para apoderarse de sus recursos naturales. Los poetas reciben dinero, cargos en el gobierno (generalmente de embajadores) y publicidad.

Al respecto, en México el entrenador de fútbol Miguel Mejía Barón rechazó ser parte del Salón de la Fama, una faramalla más para inflar egos y desviar la mirada de los problemas verdaderamente graves de nuestro país. Bien por Miguel, no fuera la Poniatowska, Sergio Raírez o Vargas Llosa, porque de inmediato dirían que sí.

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