martes, 1 de mayo de 2018

10,594. MARTES DE EFEMÉRIDES MUNDIAL SEMANAL.


Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista critico.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Hoy martes 1 de Mayo, recordemos que el año de 1890, como homenaje a la Revuelta de Haymarket , en Chicago, EE.UU.,  iniciada el 1 de mayo de 1866, en la que murieron varios obreros por reivindicar la jornada laboral de 8 horas, se celebra por primera vez por todo el mundo, el primero de mayo como fiesta internacional del trabajo. Las manifestaciones de esta primera fiesta van encaminadas asimismo a lograr la jornada laboral de 8 horas.

Mañana miércoles 2, habremos de recordar que en España, el pueblo de Madrid se agolpa ante el Palacio Real para impedir que los franceses trasladen a Bayona a los dos hijos de Carlos IV. Los soldados disparan contra la multitud para dispersarla. En poco tiempo, la capital del reino se convierte en un campo de batalla, con varios cientos de víctimas entre madrileños e invasores.

A última hora de la tarde la rebelión queda sofocada y el general Murat ordena el fusilamiento de multitud de ciudadanos. Estos hechos dan lugar a que todo el pueblo se una en lucha contra los franceses y se extienda la rebelión por toda España, comenzando así la Guerra de Independencia. Finalmente, los franceses serán expulsados de España tras la batalla de Vitoria el 21 de junio de 1813 y en octubre los aliados cruzarán los Pirineos acosando a los franceses que pedirán la paz.

Ya para el jueves 3, recordemos que en 1814 Napoleón llega a su exilio forzado a la isla de Elba, acordado en el Tratado de Fontainebleau, tras abdicar el 11 de abril bajo presión de sus mariscales y sufrir la humillación de mantener su título de Emperador, pero restringido a la pequeña isla de Elba. Once meses más tarde abandonará la isla para iniciar el periodo llamado de los "Cien Días" que culminará con su derrota definitiva en la batalla de Waterloo ,Bélgica, 18 de junio de 1815, frente a las tropas británicas dirigidas por el Duque de Wellington y el ejército prusiano de von Blücher.

El viernes 4, será bueno que recordemos que en 1589 la Armada inglesa, comandada por el corsario Francis Drake y formada por 120 barcos con 23.375 hombres entre soldados, marineros y mercenarios, entra en la ciudad de La Coruña , España. Tras abrir una brecha en la muralla comenzará el asalto de la ciudad dirigido por un alférez. María Pita, una mujer, se convertirá en heroína al subir a la parte más alta de la muralla con la bandera de la resistencia en la mano y matar al alférez inglés al grito de "Quien tenga honra, que me siga". Este hecho provocará la retirada de los ingleses. Una vez acabada la batalla, María Pita ayudará a recoger los cadáveres y a cuidar de los heridos.

Ya el sábado 5 es un día bueno, para saber que en 1282 en la localidad toledana de Escalona, actual España, nace el Infante don Juan Manuel, miembro de la casa real y escritor en lengua castellana, que será uno de los principales representantes de la literatura medieval, gracias a su obra "El conde Lucanor", conjunto de 50 cuentos moralizantes en los que, con exactitud, claridad y brevedad, tratará de entretener al lector y ayudarle a crecer como persona. También será obra suya el "Libro del caballero y el escudero", donde narrará la historia de un escudero aspirante a cortesano.

Llegamos al domingo 6, para que recordemos cuando corría el año de 1840, en Gran Bretaña, se pone en circulación el primer sello de correos con reverso adhesivo de todo el mundo. El sello lanzado, con el perfil de la reina Victoria impreso en él, se conocerá como "penique negro". En unas décadas, este primer sello alcanzará un valor increíble en círculos coleccionistas. A partir de ahora, y gracias a este revolucionario sistema, será el remitente quien tenga que hacerse cargo de los costes de envío. Rápidamente, este invento británico se copiará y populizará en muchos países.

Sí, es así como llegamos al lunes 7, para que recordemos el año de 1824 se presenta la Novena Sinfonía de Beethoven. El cuarto movimiento que conocemos como Oda a la alegría, de verdad que es una chulada, un resumen ha sido cantado por varios artistas.  En 1817 la Sociedad Filarmónica de Londres encargó la composición de la sinfonía. Beethoven comenzó a componerla en 1818 y finalizó su composición a principios de 1824. Sin embargo, tanto la parte coral como las notas de la sinfonía disponen de fuentes para datarlas en un momento temprano en la carrera de Beethoven.

El poema de Friedrich Schiller An die Freude -noviembre de 1785-, traducido como A la alegría, y conocido como Oda a la alegría que Schiller publicó en 1786 en la primera versión y 1808 póstumo en la versión definitiva, provocó en Beethoven la intención de musicalizarlo ya desde 1793 cuando tenía 22 años. Se suele distinguir entre Oda a la alegría para denominar al poema original de Schiller, e «Himno a la alegría» como denominación del cuarto movimiento de la Novena sinfonía de Beethoven, que incluye una selección del texto de Schiller, las palabras introductorias de Beethoven, y, por supuesto, la música. La introducción a la parte vocal de la sinfonía provocó varios problemas a Beethoven. Sobre esto el amigo y biógrafo de Beethoven Anton Schindler escribió: Cuando empezó a componer el cuarto movimiento, la lucha comenzó como nunca antes. El objetivo era encontrar un modo correcto de introducir la oda de Schiller. Un día Beethoven entró en un cuarto y gritó: «¡Lo tengo, ya lo tengo!», entonces me mostró el cuadernillo con las palabras «Déjenos cantar la oda del inmortal Schiller».

Sin embargo, Beethoven finalmente no mantuvo esta versión sino que la siguió reescribiendo hasta llegar a la forma final. Beethoven estaba ansioso por estrenar su trabajo en Berlín tan pronto como fuera posible después de terminarlo, dado que pensó que el gusto musical en Viena estaba dominado por compositores italianos como Rossin -una chulada su Urraca Ladrona-. Cuando sus amigos y financistas oyeron eso, le motivaron a estrenar la sinfonía en la misma Viena.

El estreno de la novena sinfonía fue diez años después de la Octava, el 7 de mayo de 1824 en el Kärntnertortheater de Viena, junto con la obertura de Die Weihe des Hauses y las tres primeras partes de la Missa Solemnis. Esta fue la primera aparición en escena de Beethoven después de doce años; la sala estuvo llena. Nadie quiso perderse el estreno de la sinfonía y de la que se presumía sería la última aparición pública del genio alemán, y efectivamente así fue: en los tres años siguientes, se recluyó en casa aquejado de diversas enfermedades que lo postraron hasta su muerte. Las partes de soprano y alto fueron interpretadas por las jóvenes y famosas Henriette Sontag y Caroline Unger.

Aunque la interpretación fue oficialmente dirigida por Michael Umlauf, maestro de capilla, él y Beethoven compartieron el escenario. El público terminó encantado, ovacionando a los músicos.

                                                                           Papás, que sus hijos lean las efemérides.

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