miércoles, 11 de julio de 2018

10,888. LÓPEZ OBRADOR, EL MAÍZ TRANSGÉNICO Y EL NOM.


Reporte- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

López Obrador, el maíz transgénico y el NOM.

Tu cuerpo es tu templo, mantenlo puro y limpio para que tu alma lo habite. B. K. S. Iyengard.

Aunque no lo parezca, todos los temas relacionados con las reformas emprendidas por Peña Nieto están ligados, pero son pocos los que pueden ver las relaciones internas, los lazos ocultos que no están a la vista.

Sean temas económicos o políticos o sociales, entre ellos existe un lazo unificador, así es con el tema de los transgénicos que tienen como objetivo acabar con el maíz nativo y convertir a los mexicanos, en consumidores de alimentos modificados genéticamente, con las consecuencias ya conocidas en la alimentación y la salud del pueblo: aumento exponencial de la obesidad, la diabetes y el cáncer.

Desde que investigadores de la UNAM revelaron que casi el 100 por ciento de las tortillas que se consumen en México están elaboradas con maíz transgénico se han abierto nuevas preguntas que hasta ahora no han tenido respuesta; por ejemplo, ¿desde cuándo se utiliza el maíz modificado genéticamente en la producción de tortillas?

¿Cuántos años han pasado desde que el gobierno importa, principalmente de Estados Unidos, maíz no sólo de escaso valor nutritivo, sino con un potencial de alto riesgo para los consumidores? Una pregunta que los investigadores deberían de hacerse es si el consumo de maíz está relacionado con el aumento de casos de cáncer en sus diversas manifestaciones.

Lo que parece increíble es que el gobierno actual, lo mismo que los anteriores, prefieran comprar maíz de pésima calidad y con un contenido de alto riesgo como el maíz transgénico, a apoyar  los campesinos mexicanos que durante cientos de años han cultivado y mejorado las especies nativas.

Los casos de Cibiogem, los mosquitos transgénicos y el maíz modificado genéticamente aparentemente no están relacionados, pero como dice el refrán popular; piensa mal y acertarás, no es posible que las dependencias de gobierno involucradas en el campo mexicano no sólo favorezcan a las trasnacionales de la muerte, sino que hora también busquen financiarlas con los pocos recursos que quedan.

El control de la producción y comercialización de los alimentos en el planeta tiende a concentrarse en un monopolio que utiliza los alimentos como arma de control masivo y muy probablemente como una arma de reducción da la población.

De tal modo que el control de los alimentos no sólo es un fuente segura de dinero, miles de millones de dólares que se obtienen en el mercado alimentario van a dar a las cuentas bancarias de unos cuantos, sino también de control.

Mientras que la Élite consume alimentos orgánicos elaborados con los más altos estándares de calidad e inocuidad, a las masas empobrecidas se les proporcionan alimentos que no sólo no nutren sino que causan enfermedades; la pandemia de obesidad que se concentra en Estados Unidos y México, por mencionar sólo dos países  del continente americano, se debe en gran parte al control de la industria alimentaria a nivel planetario. Con la obesidad se disparan enfermedades crónicas degenerativas que convierten a los enfermos en clientes cautivos de los consorcios farmacéuticos.

López Obrador ha recorrido el país no una sino dos o tres veces, no puede ignorar las demandas de los pueblos originarios que son los que sufren no sólo una guerra de baja intensidad para despojarlos de sus recursos naturales, sino una guerra silenciosa contra el maíz nativo que ha sido la base de la alimentación del pueblo mexicano durante cientos, miles de años.

De López Obrador esperamos acciones contundentes para frenar la invasión de maíz transgénico y para apoyar el cultivo y la comercialización del maíz nativo, como dicen los campesinos, sin maíz no hay país.

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