lunes, 23 de julio de 2018

10,926. SEGURIDAD PRESIDENCIAL.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por General Gallardo.
SinEmbargo. Julio 22, 2018.

La seguridad de Andrés Manuel López Obrador se encuentra en el centro del debate. Foto: Cuartoscuro.

Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no utilizará al Estado Mayor Presidencial, y que el pueblo será quien cuide de él, sin embargo, expertos consideran que todo primer mandatario debe recibir protección, ya que no sólo está en juego su persona, sino la institución que representa y con ella la estabilidad del país.

La seguridad de Andrés Manuel López Obrador se encuentra en el centro del debate y no porque el próximo Presidente de México esté en peligro, sino porque el ganador de la elección del pasado 01 de julio ha hecho propuestas que darían un giro total a la manera en la que los jefes de Estado suelen llevar la administración del país.

De ahí surge la discusión que se ha posicionado en los últimos días: si el prescindir de las medidas de seguridad que se han realizado en los últimos sexenios no pone en peligro la integridad del Presidente y todo lo que conlleva ese cargo, incluida la estabilidad del país.

Javier Oliva, experto en temas de seguridad y defensa nacional, dice que las propuestas del virtual Presidente parten de que confunde guardaespaldas con militares, sin saber que el Estado Mayor Presidencial está compuesto por militares y marinos de élite. Considera que sí se podrán modificar algunos protocolos de seguridad, pero no se podrá prescindir de ellos.

El tema con López Obrador, según Oliva, es que se debe mucho al contacto con la gente, es su forma de hacer política, pero eso no significa que se deba de hacer sin protección, e incluso agrega que el Estado Mayor Presidencial tiene una gran preparación que puede modificar sus protocolos para que una vez que asuma como mandatario lo pueda seguir haciendo pero vigilado.

En ese mismo sentido Helden De Paz, consultora en temas de seguridad, califica de inviables las propuestas que ha realizado López Obrador, y en específico la de prescindir del EMP, lo ve como una visión muy ignorante, ya que considera que se les está reduciendo a un simple grupo de guardaespaldas cuando, según su opinión, realizan labores claves que implican muchas responsabilidades.

Erubiel Tirado, coordinador del Programa de Seguridad Nacional y Democracia de la Universidad Iberoamericana, considera que la propuesta de Andrés Manuel López Obrador sobre el Estado Mayor Presidencial puede tener viabilidad porque se podría prescindir de una instancia que cuesta bastante dinero, que duplica las actividades que se podrían hacer con otras instituciones y que representa a una especie de ejército del Presidente, el cual llega a denominar como cuerpo pretoriano.

Los encargados de la seguridad del Presidente no cuentan con un marco normativo claro, pues únicamente responden ante el jefe del Ejecutivo por las acciones que realizan.

El experto resalta que la instancia creada bajo la presidencia de Manuel Ávila Camacho en 1942, hace cerca de 76 años, ha tomado tintes de la consolidación del poder militar político por su convivencia con las altas élites que ejercen el poder en el país.

Si López Obrador desaparece el EMP existen capacidades en otras instituciones como la Marina, la Sedena o la Policía Federal para suplir las tareas, lo que implicaría un ahorro, ya que recuerda que en los gastos de la Presidencia de la República en primer lugar se encuentra el tema de comunicación y en segundo el de seguridad.

Además asegura que en el tema legal no habrá grandes complicaciones en realizar la liquidación, ya que considera que es muy endeble la justificación de la existencia de dicho organismo, e incluso dice que se podría crear otro grupo de seguridad pero con un marco normativo claro.

Sobre los dichos del virtual Presidente de que el pueblo lo va a cuidar, lo califica como retórica, ya que asegura que es absurdo que no exista vigilancia para esa figura, por lo que cree que el gran tema ahora es quién va a suplir al EMP y cuánto va a costar y cuánto se ahorrará. (Reporte Indigo)

Por su parte, Enrique Peña Nieto aseguró que se mantendrá respetuoso de las definiciones y acciones que asumirá el gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador.

Refirió, “El Estado Mayor es una gran institución que ha estado al servicio del Estado mexicano hace muchos años, particularmente ocupándose de la seguridad presidencial, de su familia, de altos funcionarios, de jefes de Estado, una institución destacada de nuestras Fuerzas Armadas que he tenido muy de cerca y a la que le estoy ampliamente reconocido.

Creo que es una definición que él tomará en última instancia, pero sí he insistido y he reiterado la conveniencia; él mismo lo señaló, de que pueda contar con seguridad, creo que es algo importante”. Y añadió: “Yo le he ofrecido el apoyo y respaldo de la seguridad que ofrece el Estado Mayor, a espera de que él tome la determinación”.

Consideraciones: Lo cierto es que la actual organización presidencial, el EMP, laxa en su organización y en la definición de sus facultades y funciones que arrastran desde su creación, en México cohabitan dos secretarios de defensa, uno institucional que nombra el presidente de la República a través de los mecanismos institucionales en cumplimiento al artículo 90 constitucional, relativo a la organización de la administración pública, y otro de facto -jefe del EMP- que, al sobrepasar sus facultades se coloca por encima de cualquier secretario de Estado, y del propio secretario de la Defensa Nacional y de la Marina; así como de las estructuras de seguridad a nivel nacional.

Hemos visto algunas veces confrontaciones del jefe del EMP con el alto mando militar, e incluso en ocasiones ha coartado la actuación del presidente de la República, ejemplo la masacre estudiantil de 1968, impune después de 50 años. Esta unidad técnico-militar se ha desnaturalizado de su función primordial, -la seguridad del primer mandatario-, a tal grado que, al desempeñarse en actividades denigrantes, hoy en día, es un refugio de personal militar indeseable -para las fuerzas armadas-, marrulleros, corruptos y con antecedentes criminales.

México es el único país en el mundo donde personal militar en Activo da protección a los funcionarios civiles; El Estado Mayor Presidencial como tal, se le asignó la función de auxiliar al Presidente de la República en la preparación y organización militar, económica, legal y moral del país para la guerra; El Estado Mayor Presidencial históricamente, funciona como un Estado Mayor Conjunto sometiendo en los aspectos de seguridad a los Estados Mayores de las tres fuerzas armadas y Estados Mayores de las Regiones y Zonas Militares, a fin de dar protección al presidente; La Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, es el único ordenamiento que soporta la existencia del Estado Mayor Presidencial y ningún otro; La reglamentación sobre el funcionamiento y manejo del Estado Mayor Presidencial, responde a los caprichos y necesidades de cada presidente y en persona del Jefe del EMP; El Estado Mayor Presidencial con su estructura, organización y funcionamiento se ha constituido en una Guardia Pretoriana. Un ejército al servicio del poder presidencial.

Las instituciones armadas de la unión, sostenidas por el Congreso, son el Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aérea Nacionales y la Guardia Nacional (Fr. XIV y XV Art. 73 Const.); El Estado Mayor Presidencial es una cuarta fuerza militar, paralela al ejército, nombrada unilateralmente por el poder ejecutivo, apartada de los controles institucionales y del escrutinio social; El Estado Mayor Presidencial, para el desempeño de sus funciones (protección al Presidente), carece de facultades para establecer enlace con las Secretarías de Estado y organismos encargados de la Defensa Nacional; El Estado Mayor Presidencial, según su reglamento, al formular estudios sobre las directivas que dicte el Presidente, que sirven de base para la toma de decisiones, suple así las funciones de otras dependencias en la formulación de las políticas públicas y de gobierno.

El Jefe del Estado Mayor Presidencial es un mando paralelo y muchas veces contrapuesto al Secretario de la Defensa Nacional y de Marina, incluso al mismo Presidente de la República; El Jefe del Estado Mayor Presidencial, no está en la capacidad, ni tiene la facultad legal de informar sobre la situación interior y exterior de la nación; El Estado Mayor Presidencial es una fuerza militar inconstitucional dependiente directamente del presidente; El Estado Mayor Presidencial se arroga funciones y facultades exclusivas de otras instituciones y dependencias del Estado; El Jefe del Estado Mayor Presidencial no está en la capacidad de determinar una situación o afectación de riesgo para proteger a expresidentes y exjefes de este organismo; El Jefe del Estado Mayor Presidencial, en el desempeño de función, hace un uso discrecional de tropas armadas (Sedena y Semar), recursos, materiales y de todas las fuerzas de seguridad pública de los tres órdenes de gobierno; El Estado Mayor Presidencial nutre a la estructura de la administración pública de escoltas militares, para dar protección a funcionarios, así como a visitantes extranjeros, familiares y cualquier personaje que ordene el presidente, esta función es utilizada como mecanismo de infiltración en toda la estructura de gobierno; El Estado Mayor Presidencial, a través del sistema de escoltas y de funciones de seguridad pública, realiza actividades de espionaje político.

Según opiniones recogidas en prestigiados medios periodísticos, el EMP es una institución que históricamente ha dado sospechas de que en su seno, se han fraguado los más escandalosos crímenes de Estado y actos de corrupción que tienen que ver con el tráfico de influencias de la familia presidencial, amigos e intereses del mandatario.

Se tiene la suspicacia que desde el Estado Mayor Presidencial se han fraguado los crímenes de Estado que históricamente laceran la conciencia de la sociedad mexicana, por decir algunos, el asesinato de la familia de Jaramillo en Morelos en 1962, masacres contra estudiantes en 1968 y el conocido Halconazo del 10 de junio de 1971; el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en marzo de 1994; entre otros.

Conclusión: El Jefe del Estado Mayor Presidencial asigna a personal militar funciones y actividades que denigran a la dignidad militar; Que en esta condición, el Estado Mayor Presidencial, se constituye en un “ejército” dentro del ejército, lo cual socava la moral y disciplina militar, el orden institucional de la República y quebranta al poder armado del Estado mexicano.

Decía en entregas anteriores, ante la grave situación de inseguridad que vive nuestro país, es necesario apelar a una PLANEACIÓN ESTRATÉGICA NACIONAL, que incluya la reestructuración del Estado, la creación de nuevos mecanismos para llegar al poder, el fortalecimiento del orden institucional, y romper rituales y parámetros que simbolizan a un Estado autoritario.

Uno de estos rituales y parámetros que simbolizan a un estado autoritario en México, es la permanencia del ESTADO MAYOR PRESIDENCIAL, es por ello que debe desaparecer del mapa político.

La abrogación del ESTADO MAYOR PRESIDENCIAL, forma parte de la metodología para regresar al ejército a sus cuarteles, y anclarlo en su función primordial de defensa nacional.

Las opiniones vertidas por expertos sobre el EMP, son respetables pero no las comparto, porque desconocen el funcionamiento interno de esta fuerza militar y el impacto que tiene en el orden institucional. Nadie en su sano juicio estaría en contra que el presidente en funciones tenga protección para su seguridad, aquí el problema es quién le da esa seguridad, si no existe el cuerpo adecuado hay que crearlo.

Estimados, AMLO sí tiene conocimiento como está conformado el EMP, y no tiene una visión equivocada de lo que significa la institución, ni la confunde únicamente en función de guardaespaldas, sabe qué es el EMP, él ha sido víctima de sus abusos y prepotencias.

El ejército al cual pertenecen todos los militares que prestan sus servicios en el EMP, es una institución que nos dimos los mexicanos para tutelar la soberanía nacional y la integridad territorial, no para cuidar a civiles.

Es lógica la insistencia de los expertos para que el EMP permanezca en su actual situación, pues el sistema de poder quiere mantener sus anclajes que le han permitido la subsistencia en el poder por más de un siglo.

Es un tema intocado y de lo prohibido en México. (Tesis doctoral EJÉRCITO Y SOCIEDAD EN MÉXICO: Reforma de las Fuerzas Armadas. Gallardo, 2007.)

Por General Gallardo.

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