jueves, 9 de agosto de 2018

11,006. EL DERECHO A LA VIDA.


Reporte- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El derecho a la vida.

Yo podría ser el último paria de mi reino, un leproso abandonado por todos, sin recuerdo y sin esperanza de goce alguno, y aún quisiera vivir. Jacinto Benavente (1866-1954). Dramaturgo español.

En Argentina el Senado rechazó antier la despenalización del aborto en una larga batalla que no ha terminado entre los promotores de la muerte en nombre de la libertad y los defensores de la vida. El tema es sin duda el más polémico por sus repercusiones en todo el mundo. En México organizaciones pro aborto se movilizaron desde el miércoles en apoyo a las mujeres proabortistas argentinas. En nuestro país el debate continúa luego de que en Veracruz se impuso el no a la despenalización del aborto y la Suprema Corte determinó que las instituciones de salud deberán de practicar abortos a las mujeres violadas.

La filosofía perenne enseña el valor de la vida como principio universal válido en todos los tiempos, pero vivimos una época en los que los principios universales sufren  el embate de la cultura de la muerte.

Hurgando en la historia reciente encontramos que el movimiento pro abortista recibió un impulso sin precedentes desde la década de los años 90, pero deberíamos de entender que el movimiento pro aborto es parte de una estrategia que va más allá de la liberación de la mujer; los lazos entre el movimiento pro aborto, el feminismo y los movimientos pro género y derechos sexuales y reproductivos son parte de una trama que se ha tratado de mantener oculta y que tiene qué ver con el plan de despoblación mundial en el que se utilizan diversos mecanismos, entre los principales están las guerras con todo tipo de pretextos, un ejemplo son México y Colombia países que con sus guerras internas contra las drogas han aportado al menos medio millón de muertos en los últimos 12 años.

El movimiento por la liberación de la mujer ha sido un avance en el reconocimiento a los derechos de las féminas, es imposible ignorar que históricamente las mujeres han sido relegadas, prostituidas y utilizadas por un sistema patriarcal que las mantenía en la esclavitud;  desde 1975 cuando se celebró en nuestro país la primera conferencia mundial sobre los derechos de las mujeres, los temas relacionados con la situación de la mujer se pusieron sobre la mesa: pobreza, educación, violencia, política, etc.

En 1990 desde la cúspide de la Élite se ordena acelerar el plan de despoblación mundial urdido por el judío-estadounidense Henry  Kissinger, un plan que tiene, entre otras metas no manifestadas la destrucción de la familia y de los valores cristianos;  a partir de 1995, en la Conferencia Mundial de Pekín, en China, envían a un grupo de delegadas que impondrán la llamada agenda gay.

Miles de millones de dólares invertidos para promover, desde la mismísima ONU la despenalización del aborto y la destrucción de la familia tradicional y de la identidad sexual hombre-mujer, todo en nombre de la libertad y de los derechos sexuales, hasta llegar a la aberración de imponer la idea de que los niños deben tener el derecho a elegir su género entre un abanico de posibilidades que van desde los homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales intersexuales, transvestis y los que se sumen esta semana.

En 1990 en Argentina precisamente se llevó a cabo el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en donde se declaró el 28 de septiembre como el Día por la Despenalización del Aborto.

Con dinero judío-estadounidense se han creado en los países latinoamericanos organizaciones que luchan por la despenalización del aborto y que han logrado penetrar los aparatos del estado y de los gobiernos; la minoría gay-lésbica y transexual exige posiciones en las Cámaras de Diputados y Senadores. No es extraordinario que entre los promotores del aborto estan empresas farmacéuticas y de la industria médica relacionada con la producción de todo tipo de fármacos y útil como aspiradoras para realizar el aborto por aspiración.

Las mujeres luchan por sus derechos lo que es loable, demandan decidir libremente sobre sus cuerpos, pero se olvidan que no son dueñas de la vida. Este debe ser el principio rector en las decisiones de los jueces. La Suprema Corte determinó que en casos violación el aborto debe ser un derecho, pero no se puede generalizar.

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