miércoles, 12 de diciembre de 2018

11,506. PAZ, JUSTICIA, SALUD Y VIDA COMUNITARIA.


REPORTE- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Paz, justicia, salud y vida comunitaria.

La naturaleza es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna. Blaise Pascal, matemático, físico y escritor francés.
                                                                                     
Ante el anuncio del (casi) inevitable colapso de la civilización occidental que simbólicamente se nos presenta como la llegada de los cuatro jinetes del Apocalipsis: la guerra (nuclear total), el hambre (por la injusticia social), la peste (provocada por virus de laboratorio), y el Anticristo (el fanatismo político y religioso), algunos se preparan, otros tratan de salvar a la humanidad haciendo algo que esté en sus manos cambiar, sobre todo en lo que respecta al medio ambiente, a los recursos naturales, pero la inmensa mayoría de los habitantes del planeta ignoran la gravedad de la situación.

Mucho hacen los ecologistas o las personas que son vegetarianas por convicción para tratar de evitar el colapso, pero en todo escenario próximo o futuro aprender  vivir en comunidad, a trabajar en equipo,  será algo fundamental, esto implica una revolución en los hábitos, en los estilos de vida, transformar el estilo consumista en un vida austera, centrada no en las cosas, sino en las personas y en las relaciones sociales.

No es la primera vez que ocurre un colapso civilizatorio, otras veces el hombre ha hecho todo lo posible por autodestruirse y casi lo logra, pero siempre hay sobrevivientes de las más terribles catástrofes, sean naturales o sean provocadas por los hombres. Si queremos ir más lejos debemos de reconocer que esta vez el colapso podría ser intencionado, provocado, planeado como una forma atroz de deshacerse del 90 por ciento de la humanidad, como lo planearon los Señores de la guerra.

Por esa razón a los magnates de los consorcios trasnacionales hacen todo lo posible por monopolizar las fuentes de energía en todas sus formas, no sólo el petróleo, el gas, los minerales, todo lo que pueda ser vendido, almacenado, no importa si en todo este proceso se envenenan el agua, la tierra y el aire. La serie de películas Mad Max reflejan ese futuro posterior a la guerra atómica en donde en el caos y un mundo desértico, contaminado, despoblado, sobreviven los más fuertes. En ese escenario las pérdidas, el colapso por la guerra atómica sería total.

Sin duda es importante dejar de consumir carne como poseídos o evitar el uso del automóvil, también es importante generar tus propios recursos y ser capaz de autosustentarte en caso de una crisis alimentaria por ejemplo, recaudar tu agua, cultivar tus alimentos, construir un hogar ecológico y autosutentable, para esto será esencial una conciencia comunitaria y una economía que no esté basada en el dinero, sino en el intercambio, en el trueque.

Sigue siendo verdadero que sólo el amor al prójimo nos podrá salvar, pero materializado en relaciones de respeto, cooperación y justicia y en un sistema democrático en donde la asamblea sea la autoridad máxima en cualquier organización, sea familiar, laboral, comunitaria, estatal o federal.

A los jinetes del Apocalipsis sólo los puede vencer el amor; contra guerra nuclear total, la paz y el rechazo a la violencia en todas sus formas entre los individuos y entre las naciones, contra  la desigualdad y la miseria, la justicia, contra la peste, la enfermedad, la promoción de la salud, y contra el Anticristo, que yo identifico no con una persona, sino con un movimiento político-religioso caracterizado por el fanatismo, la razón y más que la razón, la sabiduría, es decir, la filosofía.

El amor al prójimo (al próximo) debe extenderse más allá de los límites de la familia, hasta la comunidad y los pueblos cercanos, es decir, hasta el hombre, sin importar la raza o la nacionalidad. Probablemente salvarse del colapso consistirá más en crear nuevas formas de relacionarnos sobre los viejos valores que alguna vez funcionario en los primeros tiempos del cristianismo y que hacían que esas comunidades del cristianismo primitivo, muy pronto serían consideradas como uno de los principales enemigos del Imperio romano a las que había que destruir, pero esa es otra historia.

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