sábado, 9 de junio de 2018

10,770. LA GUERRA SUCIA CONTRA EL PEJE, LAS RAZONES HISTÓRICAS, PSICOLÓGICAS Y LOS JÓVENES DE HOY.


Reporte- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

La guerra sucia contra el Peje, las razones históricas, psicológicas y los jóvenes de hoy.

«La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido»
H. P. Lovecraft.

Como en las dos últimas elecciones por la presidencia de la república, la guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador entra su estrategia perversa en la promoción del miedo, la emoción más primitiva del ser humano. Tan fuerte es la emoción citada que prevalecen las imágenes utilizadas por los perversos asesores del PRIAN, como el español Sola y el mexicano Alazraky.

Las imágenes que evocaban a Hugo Chávez, botas militares y caos, han vuelto al imaginario colectivo de los viejos y de uno que otro joven despistado que tienen en la palabra “socialismo” a uno de sus fantasmas antiguos, tan antiguos como la campaña contra “el comunismo” que nació en Estados Unidos y que extendió por Latinoamérica, tierra considerada como propiedad privada de los gringos.

Otro ejemplo destacado de guerra (sucia) psicológica es la que los poderosos empresarios estadounidenses del petroleros, textiles, del papel y de los laboratorios farmacéuticos desataron contra la cannabis, la mariguana, pues, a comienzos del siglo XX; instalados en el gobierno de Estados Unidos, los personeros y los propios empresarios de las mencionadas áreas hicieron de la guerra contra la mariguana una política militar de Estado que poco a poco se extendió al resto del planeta.

Aunque son pocas las personas que conocen el qué, quiénes, porqué y para qué de esa guerra en la que se utilizaron los periódicos del poderoso consorcio del monopolio del papel Hearst y las películas de Hollywood, son millones los que aún hoy sienten sus efectos; en México los pequeños que en los años 50s, 60,y y 70s, generaciones inoculadas contra el fantasma del comunismo al grito de “cristianismo sí, comunismo no”, consignas miles de veces repetidas acompañadas de imágenes violentas relacionadas con el socialismo, aún sienten revivir las mismas viejas emociones del miedo introyectado y retomado por el PRIAN en las pasadas elecciones.

Ciegos  la realidad, los “anti Pejes” y los “clones de Fox”, viven sometidos por el miedo, al punto de dejar atrás los gasolinazos, las devaluaciones, la corrupción, la desigualdad y la guerra desatada por el PRIAN los últimos casi 12 años.

Las guerras sucias de los últimos 18 años contra López Obrador  surtieron efecto en los hoy adultos de la tercera edad que reaccionan con la misma animadversión que lo hacían sus padres, si a esto agregamos, cientos, tal vez miles de horas de exposición  los venenosos noticiarios de Televisa y TV Azteca, se explica la imposibilidad de que tales fanatismos puedan iluminarse con la luz de la verdad.  Los fanáticos seguirán creyendo que el Peje es lo mismo que Hugo Rafael Chávez, que Venezuela es México y que el socialismo es inminente si gana López Obrador. Olvidarán los crímenes de los jóvenes de Ayotzinapa, la entrega del petróleo a manos privadas (entre ellas de políticos del PRIAN) y los consecuentes aumentos a la gasolina y el gas, la corrupción galopante, los privilegios de los expresidentes y la guerra contra el narcotráfico que ha dejado miles de muertos.

Afortunadamente las nuevas generaciones se liberaron de los venenos que enajenaron a sus padres y abuelos, en esto han sido determinantes las redes sociales que han hecho perder poder a los otrora omnipotentes patrones de Televisa y TV Azteca, cómplices fieles de la partidocracia que recompensó su complicidad con miles, millones de pesos en publicidad gubernamental cada sexenio por medio de contratos millonarios como los otorgados por los gobiernos corruptos de Fox, Calderón y Peña Nieto, por mencionar sólo a los cabecillas de los tres últimos sexenios.

Otro antídoto importante es sin duda el mensaje pacifista de amor y paz del Peje, que aunque suene fuera de lugar y nos recuerde a los hippies soñadores de los años sesentas, ha resultado efectivo para contener la agresividad de Riqui Riquín Canallín, de Meade y de los magnates traficantes de influencias. El Peje sabe que el mejor antídoto contra la violencia es la paz y que sólo el amor puede vencer al miedo, al terror.

10,769. GANÓ EL ALMA OSCURA DE ANTHONY BOURDAIN.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Mónica Maristain.
SinEmbargo. Junio 09, 2018. 12:00am.

Este viernes, cuando a uno le parece que algo improbable y fantástico sucederá el fin de semana, acaba de morir Anthony Bourdain.

Foto: Facebook (AnthonyBourdain)

A los 61 años, con una novia hermosa (Asia Argento), con una hija, Ariane, a quien quería como “un rayo de luz”, se quitó la vida en un hotel de Estrasburgo.

Había nacido en 1956, tenía su propio programa televisivo en CNN (Anthony Bourdain: Parts Unknow) y en su libro Confesiones de un chef, Bourdain contaba su pasado de drogas y alcohol.

“Si el mundo fuera justo, ya estaría muerto un par de veces”, admite, quien en sus memorias habla de las “drogas, tomadas en la zona de alimentos no perecederos y revelaciones repugnantes sobre la mala manipulación de los alimentos”.

Anthony no tiene reparos en admitir que muchas de sus épocas de cocainómano y heroinómano coincidieron con su trabajo en restaurantes cuyos dueños pertenecían a la mafia neoyorquina.

ABRAN ESTA LIGA PARA VER VIDEO.

Amaba a México y alguna vez nos enseñó: “Amamos la comida mexicana. Amamos las drogas mexicanas, amamos la música mexicana, las playas mexicanas, la arquitectura mexicana, el diseño de interiores, las películas mexicanas, entonces ¿por qué no amamos México?”.

Una vez le pregunté a Martín Caparrós: Su libro de Crónicas Gastronómicas, Entre Dientes, me hizo acordar mucho a Anthony Bourdain, el gran chef estadounidense… Y él me respondió: Ojalá pudiera hacer acordar a Anthony Bourdain, más bien, a su lado, doy lástima. Me gustó mucho el primer libro de Bourdain, Kitchen Confidential, porque produjo como una especie de fenómeno cultural al cambiar la idea de lo que pasa adentro de una cocina. Antes de ese libro pensábamos en la cocina como un sitio de trabajo, de producción, más o menos organizada, pero a partir de Bourdain empezamos a pensar en la cocina como en lugar lleno de cuchilleros drogados dispuestos a matarse los unos a los otros, mientras que por algún azar de la naturaleza salen platos cocinados rumbo a la mesa del comensal de turno. Después, cuando comenzó con eso del chef alrededor del mundo, Bourdain me gustó menos. Pero me parece un personaje muy gracioso, además tan bonito que da un poco de bronca.

Hay tantos escritos sobre comida, decía Anthony.

“Es muy parecido a escribir sobre el porno. Es la misma historia una y otra vez. Creo que la gente es menos escrupulosa al decir cualquier tontería. Mira, si hubiéramos acabado con esa cosa de la especia de calabaza cuando comenzaba, le habríamos hecho un servicio al mundo entero; por otro lado, tendríamos menos temas para escribir, porque no podemos escribir artículos interminables sobre el azote de las especias o qué tan geniales son los productos más recientes hechos con especias de calabaza o qué tan extraños o sobresalientes o ridículos son”.

Odiaba las papas artesanales, amaba las fast food en forma de hamburguesa, cada vez que se levantaba veía si Keith Richards estaba vivo y eso lo hacía sentir tranquilo.

“Me considero a mí mismo un romántico. Por naturaleza cínico, pasé 30 años en un negocio que me enseñó a ser cínico (si es que algo más). De ahí, pasé a la televisión, en donde uno pensaría que si queda algo de ti mismo, se va; pero lo cierto es que conservé mi compromiso con algunas ideas que tienen voceros, personas buenas en el mundo, que vale la pena apoyar. Hay razones para creer que hay mérito en la verdad y la belleza; ya sabes, el amor verdadero. Todavía creo en todo eso. Podría estar equivocado, pero creo en eso”, dijo alguna vez.

ABRAN ESTA LIGA PARA VER EL VIDEO.

Por desgracia, ganó el lado oscuro de Anthony Bourdain. Lo extrañaremos muchísimo.

Por Mónica Maristain.
Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

10,768. COCINAR LIBREMENTE O MORIR. ADIÓS AL HERMANO ANTONIO.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Antonio María Calera-Grobet.
SinEmbargo. Junio 09, 2018. 12:00am.
Apenas a unas horas de su muerte ya se han publicado centenares de textos biográficos. Foto: Especial.

La tristeza. Hoy por la mañana me despertó un mensaje de mi hermano: Anthony Bourdain había muerto. O mejor dicho, se había quitado la vida. 61 años de rock and roll culinario, musical, poético, habían llegado a su fin, bajado la pluma, apagado las cámaras, cerrado la llave amarilla del gas. Ya se lo decía él mismo en una charla que tuvo con Iggy Pop y que fuera publicada en la revista GQ: “Tengo un verdadero problema con estar contento. Incluso cuando termino un libro tengo me llega esa sensación lo mismo de pérdida y tristeza”. También le dijo a Pop, algo sobre no vivir más de la cuenta: “Estoy esperando en morir como en una ejecución tipo mafia”.

Y de alguna manera lo logró por su propia mano. Porque lo que primero me vino a la cabeza fue que su manera de irse fue en realidad también una firma, un gesto y hasta una declaración. Como si a alguno de nosotros nos quedara duda de que se trataba de un punk. Más que muchos fantoches que andan por ahí rondando como tal. Y luego lo hizo en Francia, en ese altísimo paraíso artificial llamado Estrasburgo, por qué no, en su cuarto de hotel, por la noche, para ya no amanecer más. Dicen que su amigo el chef Eric Ripert alertó a todos los familiares y amigos. Simplemente no le contestaba el teléfono. Me imagino la escena. Cosa rara (o quizá no tanto, suele ser así), apenas hace unos días subió a twitter un video en el que bailaba y bebía con Asia Argento y sus amigos.

Apenas a unas horas de su muerte ya se han publicado centenares de textos biográficos, despedidas, editoriales de todo tipo alrededor de su obra. Mucho de ello es realmente basura. La despedida de CNN, por ejemplo, es un tanto petarda, pero bueno, qué le vamos a hacer. La traduzco: “Es con extraordinaria tristeza que podemos confirmar la muerte de nuestro amigo y colega, Anthony Bourdain. Su amor por las grandes aventuras, nuevos amigos, la comida fina y la bebida y sus notables reportajes sobre el mundo lo convirtieron en un único contador de historias”. Si esto es lo que escribe sobre de ti una cadena luego de ganar Grammys y más de una decena de nominaciones no habría que esperar nada de la revista que ni te paga o lo hace un año después. La del portal de “El País” en twitter es una joya del catolicismo y las buenas maneras, tan vomitivas para el chef de “Les Halles”. Es el culmen del periodismo gazmoño y parece sacado del siglo XVI. Resumo un par de sus encabezados: “Anthony Bourdain, el “mediático cocinero que narró los infiernos de su gremio”, se suicida a los 61, el que “tuvo una juventud disoluta y llena de adicciones”, llega a su “triste final”.

Dicen algunos medios que la fama le llegó por aquel célebre artículo en New Yorker: “Don´t eat before reading this”, aparecido el 19 de abril de 1999. Ya lo creo. De alguna manera ese cúmulo de anécdotas y mañas del mundo de los cocineros resume la energía guardada en “Kitchen Confidential”, ese primer libro de memorias que le cambió, ya lo dijera él en varias entrevistas, drásticamente la vida. Yo lo leí por el año 2005. Dayna Valtierra, la cocinera en jefe en esos momentos de Hostería La Bota, lo leía sobre la barra. Lo titularon “Confidencias de un chef” (2001, RBA, Barcelona). En la portada estaba ahí Bourdain con sus amigos, recargado sobre la pared, de mandiles, y con un cuchillo para destazar canales atado a la cintura. Recuerdo que lo leí en dos sentadas, ahí en la misma barra, en tiempos muertos. Todos lo leímos en el bar. Y lo platicamos. 286 páginas de frenesí y nostalgia por una forma de ver el mundo, un Nueva York ya ido, por los amigos de la cocina ya idos también, gente y vivencias que se pierden entre el humo de los calderos. Traía mucha pimienta ese libro. Estaba realmente lleno de sangre y sudor, sueños por cocinar, viajar, decir sus cosas y estupendamente bien escrito. Lo leí en un par de sentadas ahí mismo en el restaurante, apuntando, más que en notas al margen, en la memoria, todo lo que ahí contaba, y que parecía yo mismo estaba viviendo o estaba por vivir, en el mundo de la cocina. Al terminarlo, me pareció de una luz absolutamente conmovedora. Por honesto. Por irse por dentro y no por lo que las letras le hubieran marcado. Era un fumet de Bourdain, una de sus cassoulet. Tan fino. Y me imagino que para todos los que nos dedicamos a dar de comer a la gente, a cocinarle a la gente como un ritual para el acceso al placer, a la belleza, a la alegría, aquel libro significó una suerte de puesta en escena de todo lo que uno se lleva en el cuerpo antes, durante y después de cada ritual gastronómico, cada performance culinario, ritual epicureista y, aunque no lo parezca, justo por ello, cargado de una rara y estrambótica, si se quiere, espiritualidad.

El guerrero de los fuegos, el viajero empedernido, “el original rock star del mundo culinario” o “el Elvis de los malos chicos chefs”, como dijera de él The Smithsonian, se abría ahí “de capa”, se mostraba con sus heridas abiertas, con toda ternura, fragilidad, indefensión, con todos sus deseos como tizones quemándole aún en el pecho, sus sueños de grandeza en miras de lograr el más grande cometido de un artista tocado: hacer felicidad. O vamos, algo que se le pareciera al menos, desde los sentidos, para hacer, mínimamente, más tolerable la existencia. Ahora que lo veo con más detenimiento, creo que yo me dediqué a escribir sobre cocina por Anthony Bourdain. Por tantos más, claro, pero por mucho licenciado e instruido por Bourdain. Mis libros “Gula. De sesos y lengua”, “Sobras Completas”, “Cerdo”, las casi mil páginas que he escrito en para diferentes portales y revistas, de alguna manera, son un homenaje a su talante, a todos los de su estirpe, pues, a la manera en que acometió los días entre cocineros, anfitriones, tragones que nos topamos por las calles, esa infantería de gente herida en busca de un aliento, en fin, delectaciones ni más ni menos que del otro a todo galope.

Ya luego vino la televisión. Yo no supe tanto del “A cook´s tour” en Food Network. Pero para muchos cocineros escritores, para toda la gente entregada a la delectación conjunta del mundo, al intento de comprender el porqué de sus separaciones y dolores, la llegada en el 2005 de “No reservations” para Travel Channel fue como una suerte de manual de operaciones, una agenda soñada, un viacrucis placentero y modus operandi para llevar al pie e la letra: la comprobación en todo caso de que era posible, desde una personalidad realmente abierta, atrevida y nunca medrosa, acometer las cocinas y por ello los estómagos y por ende los cerebros. Hizo 105 episodios: una verdadera joya para guardarse y volver a ver, a calibrar en su justa medida. Ya qué decir de “Parts Unknown” para la Cadena CNN: 93 episodios que obtuvieron 5 Emmys, 11 nominaciones más y, además, un Peabody Award.

Ceo que el estilo de los programas era aportado casi por entero por el espíritu libre del Bourdain. No imagino mucho a los guionistas cercándole el camino, tirando línea a su manera de ir por los días de este mundo inmerso en semejante potaje de porquería. Eran suyos y nadie creo que olvide, por lo menos dentro de mi generación, lo que en nosotros suscitó. No sólo nos arraigó en nuestra profesión de cocineros, sino que acendró nuestro amor por el descubrimiento de los sabores totales hasta enloquecer.

En la época que duró su transmisión, no pocas veces nos veíamos al otro día para comentar cómo haríamos para dar con tal o cual idea bourdainiana. En uno de los capítulos de “Kitchen” (que por cierto se continuó con otras memorias que contenían aún todo el poder luego de 10 años con “Medium Raw”, que se tradujo como “En Crudo”), el maestro Bourdain cuenta la vez en que, de mano de su padre, en un viaje por barco probó, por primera vez, la vichyssoise, una sopa fría elaborada principalmente con poro y papa. Ahí, al pasar la cucharada a la boca y el líquido por su garganta, al paladear ese sabor tan sutil y al mismo tiempo tan sencillo pero elegante y definido, él lo escribe, se le iluminó el corazón.

Ahí es que se dio cuenta de que quería dedicar su vida a la cocina y lo hizo. Yo siempre digo a los amigos que lean ese capítulo de “Kitchen” que lleva por nombre “La comida es cosa buena”, y además la “Reunión mafiosa” de “En Crudo”., el que relata con tremebunda maestría la vez en que acometió su paladar a un Emberiza Hortulana. Son dos sendos ejemplos de cómo en Anthony Bourdain sí que había un chef (para los que lo niegan, dicen que no lo era como un afán de denostarlo, de aplicarle la consabida vendetta de la mafufa, apestosa y arcaica “alta cultura” a las figuras pop para menospreciarla en nombre de no sé qué mejor arte o disciplina), además un escritor, un artista y, más que nada, un humanista que tocó el interior (también desde sus libros, claro) de cualquier cantidad de hombres y mujeres que se encontraban, como él y muchos de los suyos, en búsqueda de la placidez, de un pedazo súbito y fugaz de eso que aún algunos llamamos “la alegría”.

Bourdain puso al centro del mundo de los medios al cocinero no como otros chefs de la televisión (qué darían Gorodn Ramsay, Jamie Olivier, Mario Batali por acercársele), entregados a la popularidad más capitalista, comercial, sino al cocinero como el nuevo demiurgo, siempre y cuando sepa, con los las palas y tenedores, con los cubiertos sobre la tierra, dirigir los rastreos de lo que nos parece necesario: conocer al otro por lo que le gusta, lo que lo vuelve loco, lo que él o ella y sus familias, toda su genealogía, ha concebido como placer desde el más oscuro de los tiempos. ¿Acaso Bourdain no fue también, de muchas maneras y muy bien llevadas, no sólo un flâneur sino, mucho más allá, un antropólogo participante? ¿Un pensador atípico y por ello realmente esclarecedor que quería llegar al fondo del cazo, a la médula de las cosas y no sólo quedarse en el entremés de lo vivido? Ya lo creo.

Recordaré su filipina por ese dibujo, hecho por él mismo, en que se muestra a un cráneo con un cuchillo entre los dientes, con una leyenda que es una invitación y, para muchos, una metáfora de su manera de entender el viaje por la existencia. “Cook free or die”. Y todo lo que ese axioma significa. Lo que descarta y a lo que se apega. Eso: cocinar en libertad o morir. Comer libremente, sin derechas, sin limitaciones, o dejar todo a un lado. Y basta de que hasta esto nos quieran regular. Vamos, si ya ni siquiera lo que comemos es comida, ya ni siquiera nos alimenta sino que envenena. Porque para Bourdain comer era apenas una manera de acceder a la libertad. Tal vez sucedió que Bourdain, harto de comer el mundo, hastiado de él, a sabiendas que pocos en la sociedad de mercado estaban dispuestos a abrirse a tales deseos, a dejar el sedentarismo en todos sus aspectos, prefirió pararse de la mesa. Ya quiero ver toda la carne molida que harán de sus ideas, los estropicios en que convertirán, más que su imagen, su forma de ser. Mínimamente se van a dejar fuera del plato a su furia o se la beberán ya diluida, reducida en grasa. Ya veo que ahora todos comerán de Bourdain. Incluso aquellos de los que bajita la mano siempre se burlaba, comerán de Bourdain. Hasta la gente que da de comer todos los días fajitas de pollo a sus hijos luego de recetarse medio kilo, desabrido y frío, una y otra vez, por los siglos de los siglos, esa misma que sólo viaja acaso a la sala de estar y de regreso, comerán de él. Todos serán íntimos fanáticos de Bourdain por un par de días. Así es. Nada hay por hacer. Pero amigos, por favor, no sean así, dejen un pedazo del maestro para aquellos radicales que en verdad lo siguieron por todo el mundo, esos que sí se han atrevido a vivir no como Dios sino el apetito profundo les manda, esos que se alimentaron de su pensamiento para demoler fronteras y prejuicios de todo tipo: los cocineros verdaderos, no sólo de platillos sino de mundos, los que han hecho y hacen poesía desde el pathos y el eros, los que siempre, pase lo que pase, se nos brindan, se nos dan. Gratuitamente. Amorosamente. O ábranse de verdad a su deseo: que el movimiento se dé en cualquier orden, que la inmovilidad no llegue nunca a nuestras vidas.

Escribiera el maestro Bourdain en aquel artículo del New Yorker: “La gastronomía es la ciencia del dolor. Los cocineros profesionales pertenecen a una sociedad secreta cuyos rituales ancestrales derivan de los principios del estoicismo frente a la humillación, las lesiones, la fatiga y la amenaza de enfermedad. Los miembros de un personal de cocina apretado y bien engrasado se parecen mucho a un equipo de submarinos. Confinados durante la mayor parte de sus horas de vigilia en espacios calurosos y sin aire, y gobernados por líderes despóticos, a menudo adquieren las características de los pobres que fueron encarcelados en las armadas reales de los tiempos napoleónicos: superstición, desprecio por los forasteros y lealtad a ninguna bandera excepto la suya. Hoy en día, la mayoría de los cocineros aspirantes entran en el negocio porque lo desean: han elegido esta vida, han estudiado para ella. Los mejores chefs de hoy en día son como atletas estrella”.

Adiós al maestro Antonio, maestro de los viajes y los sabores. Lo veo yéndose como si estuviera en sus años mozos, por la madrugada, luego de salir con las manos ardientes por trabajar en las planchas y parrillas, arponeándose con sus amigos en Coney Island, arrullados por el vaivén de las olas, tirado a la orilla del mar. Y ahora leo una y otra vez este tipo de anuncios en portales de la unión americana: “Let´s gain more understanding and compassion. Struggling? 1-800-273-8255 (TALK).” Sí, claro.

Recordaré su filipina por ese dibujo, hecho por él mismo, en que se muestra a un cráneo con un cuchillo entre los dientes, con una leyenda que es una invitación y, para muchos, una metáfora de su manera de entender el viaje por la existencia. Foto: Especial.

Por Antonio María Calera-Grobet.
(México, 1973). Escritor, editor y promotor cultural. Colaborador de diversos diarios y revistas de circulación nacional. Editor de Mantarraya Ediciones. Autor de Gula. De sesos y Lengua (2011). Propietario de “Hostería La Bota”.

10,767. KARINA, OLVIDADA POR LA INSENSIBILIDAD GUBERNAMENTAL.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por FridaGuerrera.
SinEmbargo. Junio 09, 2018. 12:02am.


Karina, víctima de feminicidio en Oaxaca. Foto: Especial.

El pasado 13 de julio de 2016, escribí mi primera columna sobre este caso: Una mujer fue encontrada violada y asesinada en el kilómetro 66+500 de la carretera México – Puebla, a la altura del municipio poblano de Santa Rita Tlahuapan. Las autoridades dieron por hecho que la mujer tenía aproximadamente 28 años. También dieron por hecho, al encontrar papel de baño y condones, que se trataba de una prostituta. Sin más investigación, el cuerpo mancillado de esta joven fue inhumado el 9 de abril de 2016, tres días después de su hallazgo, en una fosa común en el panteón municipal de Santa Rita Tlahuapan.

El único registro de la mujer era el siguiente: vestía blusa negra sin mangas y con encaje rojo en el cuello, brasier morado, pantalón de mezclilla color gris, calzón azul rey y sandalias rosas. Fue estrangulada, violada y abandonada en una cobija azul.

La desconocida 6 para las autoridades poblanas; el feminicidio 25 en Puebla en 2016; el feminicidio 302 en el país en ese mismo año de nuestro doloroso compendio. Su identidad la descubrí muy tarde.

Una niña de 13 años fue reportada como desaparecida en Oaxaca el 28 de abril de 2016 por su madre, una mujer de origen indígena, originaria de Candelaria Mixe, agencia municipal del municipio de Zacatepec Mixe, en la Sierra Norte de Oaxaca.

A finales de junio, luego de que el colaborador cotejara a las mujeres desaparecidas y las no identificadas de feminicidios, nos percatamos de que la ropa antes descrita, era muy similar a la de esa niña indígena desaparecida desde el 5 de abril de 2016 en esa entidad.

La mujer a la que se le señaló como una joven de 28 a 30 años, era en realidad Karina Reyes Crescencio. Sí, la misma niña desaparecida en Oaxaca, a la que su madre tardó 22 días en reportar porque ni siquiera sabía cómo hacerlo. La mujer no habla bien el español, no sabe leer ni escribir, y mucho menos cómo poner una denuncia o siquiera tomar el camión indicado para llegar a Ciudad Judicial para reportar la ausencia.

A más de dos años del feminicidio de esta niña, las fiscalías del Estado de Oaxaca y Puebla siguen sin dar respuesta a Elsa, la madre de la menor, una mujer que no rebasa el metro y medio de estatura; una madre que lo único que pedía era que su hija fuera regresada a su pueblo para ser enterrada con su hermana y padre, quienes unos años antes habían perdido la vida, una por enfermedad que nunca le explicaron a Elsa, y su esposo porque “tomaba” mucho.

Durante más de dos años, las autoridades de ambos estados han hecho caso omiso de este aberrante crimen.

Las preguntas se acumulan a pesar del tiempo: ¿Por qué?, ¿por ser indígena?, ¿por qué sabía que su madre, ocupada en el diario sobrevivir con el resto de sus hijos, no sabe cómo exigir justicia?, ¿por ser una más?, ¿por qué pensaron que al arrojarla a una fosa común nadie la buscaría?

Durante siete meses desde FridaGuerrera, nos dedicamos a reclamar para que las autoridades poblanas y oaxaqueñas regresaran el cuerpo de Karina a su madre. La exhumación y traslado del mismo se llevó a cabo el 9 de noviembre de 2016.


Finalmente, su madre, de ahora 37 años, tuvo frente a ella la caja donde se encontraban los restos de su hija, nacida el 5 de mayo de 2002 en uno de esos lugares que abraza la naturaleza, lleno de árboles, lluvia y magia.

El contexto.

En 2011, la familia de Karina inmigró de su pueblo para instalarse en Pueblo Nuevo, Agencia Municipal, muy cerca de la capital de Oaxaca, buscando nuevas oportunidades de vida. Ahí, Elsa comenzó laborar como trabajadora doméstica, lavando y planchando ajeno. Su esposo, albañil de oficio, murió un par de años más tarde, esto provocó que Karina trabajará además de estudiar español y la primaria en la Agencia Municipal.

La pequeña laboraba en el restaurant de “Doña Carmen”, limpiando mesas, trastes y barriendo el lugar.

Hasta ahí llegaban infinidad de comensales, sobre todo traileros. Uno de ellos, de nombre Mariano, fue el que según declarantes se llevó a Karina, aquel 5 de abril de 2016. Tal vez drogada o borracha, porque la niña, como señalaron algunos de estos testigos, no se veía bien cuando abordó ese tráiler rojo.

Nadie supo más de ella.

El feminicida de Karina, sigue libre, tal vez agazapado ahora en un nuevo lugar, esperando para atacar a su siguiente víctima. Si es que no lo ha hecho ya.

A nadie le interesa dar con él, no se han generado los oficios necesarios para solicitar los resultados de la necropsia, ni siquiera han definido qué fiscalía tomará la investigación.

Karina no puede y no debe ser olvidada en los miles de casos de feminicidio que azotan a este país de la vergüenza. Karina no debe ser archivada en una carpeta no resuelta. Karina merece justicia y que quien se atrevió a lastimarla ser castigado.

También, las autoridades están obligadas a no permitir que este sujeto nuevamente viole, asesine y deseche como basura a una niña más, en el país donde el mensaje es claro para sujetos como Mariano: puedes asesinar, secuestrar, violar, arrojar como papel a una niña y difícilmente serás castigado.

Karina era una niña mixe que conoció a quien aprovecho la situación y se la llevó. No buscó ser asesinada, no provocó que este sujeto la violara. Tampoco les sugirió a las autoridades que no hicieran lo que deben, investigar y detener a quien la lastimó.

Desde este espacio pedimos, exigimos a las autoridades de Puebla y Oaxaca que detengan al feminicida de Karina, de lo contrario tenemos la certeza de que lo volverá a hacer. Y eso, como sociedad, no podemos permitirlo.

¿Quieres contar una historia de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio? ¡Búscame, ayúdame a visualizarlas!

@FridaGuerrera

fridaguerrera@gmail.com

Por FridaGuerrera.
Nació en la Ciudad de México el 15 de mayo de 1970 Terapeuta especialista en Desarrollo Infantil y Diplomada en Terapia Familiar Sistémica. Hasta 2006. Periodista freelance desde 2006, fotógrafa, columnista, iniciadora de medios alternativos en redes digitales en ese año, cubrió en Oaxaca el conflicto magisterial y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, vivió durante once años en Oaxaca, recorriendo los 570 municipios de esa entidad. Creadora de la Columna Rota desde 2007.Directora de 
FridaGuerrera.blogspot.mx el cual tiene diez años como medio informativo. Columinista de diversos medios de comunicación, NssOaxaca, Ciudadanía Express, Kaos En la Red, Indymedia México, AgenciaJM, Revista FrojimMX, AfondoEdomex, Presente Diario, Ciudad Tijuana Info, VICE en Español, Colaboradora semanal de Pamela Cerdeira en A Todo Terreno en MVS. Ex colaboradora de Julio Hernández López, en la JornadaTV y AstilleroTv. Ex Colaboradora de CIMAC noticias, Noticias Voz e Imagen de Oaxaca, iniciadora del proyecto periodístico RíoOaxaca. Activista pro defensa de Derechos Humanos en México. Premio Nacional Carlos Montemayor 2010. Sin títulos universitarios, pero con mucho compromiso por tratar de evitar que sigan siendo arrancadas de nuestras vidas, quitando cifras de feminicidio y poniendo sus rostros.

10,766. HABITANTES DESECHABLES.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Alma Delia Murillo.
SinEmbargo. Junio 09, 2018. 12:00am.

A veces es difícil admitir nuestras torpezas pos-modernas cuando vienen manoseadas por la mentira del siglo, esa a la que invocamos y que llamamos “éxito”. Foto: Cuartoscuro.

Esta ciudad es un gran útero de asfalto. Dura, amorosa, fértil.

Pero puede ser también el vientre de la ballena que nos regurgita, que quiere escupirnos, desecharnos.

Quienes amamos y hemos recorrido la Ciudad de México (yo llevo diecisiete mudanzas), sabemos que tiene una vocación laberíntica, infinita, esquizoide, tanto de tierra prometida como de zona de guerra.

Pero aquí seguimos porque echar raíces no es fácil, porque habitamos donde están nuestros vínculos y nuestros medios de subsistencia; porque hay una efervescencia de posibilidades.

Hace cosa de una semana mi amigo C que vive en el centro, ese espacio donde pareciera que se concentra toda nuestra agridulce mexicanidad, me contaba cómo se ha ido cerrando una persecución inmobiliaria sobre habitantes de una serie de edificios del primer cuadro de la ciudad; particularmente, el de la calle Colón marcado con el número 1. ¿Las razones? A nadie sorprende, el mercado de bienes raíces empujando un aumento arbitrario del alquiler para que la zona quede disponible atendiendo a una decisión de negocios que pasa por encima de las personas.

Maldita la hora en que nos compramos el adoctrinamiento de calidad de vida donde los únicos que lo disfrutan son quienes lo venden. “Calidad de vida”, esa marca registrada, marketing engañoso del que somos clientes cautivos y para la que trabajamos como imbéciles y que nos está erosionando la humanidad.

A veces es difícil admitir nuestras torpezas posmodernas cuando vienen manoseadas por la mentira del siglo, esa a la que invocamos y que llamamos “éxito”.

Gentrificación se llama el fenómeno que literalmente viene del término en inglés “gentry” y hace referencia a la burguesía; esa eterna aspiración de clase, la entelequia aristócrata que legitima a unos pocos como dueños del espacio público y arrincona a la periferia a quienes no nacimos “gentry”. Está cabrón.

Desalojos forzados, incrementos ofensivos en los arrendamientos, especulación inmobiliaria. El triunfo de la mirada empresarial sobre el bienestar colectivo en nuestros barrios que deberían ser rescatados por y para todos.

Y “rescatar” no significa privatizar hasta los pasos de cebra de las avenidas para que unos cuantos acudan a vivir de esa forma monotemática con la que la clase media alta acribilla la diversidad.

El centro, las colonia Juárez, Roma y Condesa; Coyoacán en el sur o esa aberración llamada Santa Fe donde si no eres coche te ven feo, son muestras de cómo vamos cediendo la ciudad a intereses corporativos que nos convierten en habitantes desechables. Y ojalá fueran empresas transparentes y libres de corrupción pero ya el 19 de septiembre nos mostró cómo la construcción es caldo de cultivo para tragedias de dimensiones sísmicas y épicas.

Volviendo al caso de mi amigo, él y sus vecinos se están organizando y han conformado la 06000 Plataforma Vecinal y Observatorio del Centro Histórico para defenderse, para difundir su caso, para compartir sus experiencias y análisis porque ¿qué otra alternativa tenemos?.

Me parece que vale la pena detenernos a mirar su caso porque el refrán que aconseja poner las barbas a remojar cuando veas las del vecino cortar, lleva siglos de efectividad.

¿Cuánto tiempo falta para que la gentrificación no deje piedra sobre piedra para quienes carecemos de credenciales y pretensiones aristócratas? ¿Cuánto tiempo falta para que cada corredor cultural se convierta en un centro comercial o una colección de bares donde el narcomenudeo seguirá sumando muertes de pie de página en los diarios nacionales?

No somos accesorios, por eso el llamado a hacernos cargo y a comunicar el mensaje. Que no se les olvide a las constructoras (asociadas con la corrupción en muchos de los casos) que nosotros, esos habitantes desechables, fuimos quienes levantamos piedra por piedra para rescatar la vida de los escombros que ellos provocaron. Que nosotros también podemos levantar ciudades.

@AlmaDeliaMC

Por Alma Delia Murillo.

viernes, 8 de junio de 2018

10,765. CONFUSIÓN GENERALIZADA POR SOBREOFERTA DE CANDIDATOS, AHORA SÍ QUE NI A CUAL IRLE.


Reporte- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Confusión generalizada por sobreoferta de candidatos, ahora sí que ni a cual irle.

La cantidad no significa calidad. Refrán popular.
                                                            
Las alianzas entre partidos de uno y otro color han provocado un confusión generalizada en los municipios, no en lo que se refiere a lo nacional en donde ya sabemos bien quién es el bueno y quiénes los corruptos, de eso no hay duda para los ciudadanos medianamente informados. Como sea el más conocido es López Obrador, después de 18 años de ir de aquí para allá, a AMLO lo conocen hasta en los municipios más pequeños de México, así que por la ventaja que el Peje tiene sobre Riqui Riquín Canallín y sobre Mid, es casi inalcanzable.
Por supuesto que el billete va a correr a manos llenas entre las encuestadoras creadoras de ilusiones que mágicamente llevarán a Riqui y a Mida acercarse “milagrosamente” al Peje, pero aunque las maquinarias del fraude están a punto, esta vez, como dijo el Perro Bermúdez, ni con tu perro me la ganas.

A nivel municipal la confusión es general panistas priistas, perredistas brincan de un partido a otro y en unas elecciones son candidatos de un partido y a la siguiente elección lo son de otro. La mayoría sabe que no ganará porque sólo votarán por ellos sus familiares y otros más, como los del PAN zamorano se dividirán entre Carlos Soto y la esposa del ex alcalde Ignacio Peña con una ventaja de Carlos sobre la señora Judith que no tiene más mérito que haber sido primera dama además de la perseverancia de ser militante panista de toda la vida.

La confusión es tal que la verdad no sé por quién votar a nivel municipal, vamos, ni siquiera tengo presentes a todos los candidatos, además de los que están compitiendo por las siglas de los conocidos PRI, PAN, igual confusión tengo en el caso de las diputaciones, no conozco a los candidatos y no sé a cuál irle.

Hay que decir que recibí una carta del licenciado Sergio Flores, que creo que va por el PRI a la diputación, en la misiva el candidato hace saber que es miembro de una familia de reconocida solvencia en donde aprendió los valores más altos de la humana sociedad, sin duda que así fue, pero Sergio y la mayoría de los mexicanos sabemos que el poder marea al más pintado y que una vez en la curul, los otrora ciudadanos que profesaban los más altos valores humanos se transforman en viles borregos que obedecen ciegamente la voz de su amo en turno o venden su voto por unos cuantos millones de pesos, porque aunque usted no lo crea, no sólo se compran votos en los miserables barrios de las urbes a hambrientos que perdieron su dignidad, también en los partidos políticos los diputados y senadores venden sus votos, pero en vez de mil o dos mil pesos, reciben millones.

Lo que me llama la atención es las numerosas féminas que buscan llegar al paraíso de los millonarios, casi todas las bellas candidatas brillan por su ignorancia, o al menos es lo que reporta algunos buenos periodistas locales. No es la primera vez que hermosas damas, y no tan hermosas, buscan una curul, y como ahora es ley aquello de las cuotas de género, ahí tenemos a varias muchachitas en busca de salir de la pobreza, si no por la vía plurinominal que es la más deseada, al menos intentándolo por medio de los votos.

Ah, la poderosa atracción del poder y del dinero lo es todo en tiempos de canallas y hasta el más virtuoso peca cuando le ponen enfrente un buen fajo de billetes verdes, o simplemente obedecen ciegamente las órdenes de sus amos para avanzar en sus carreras políticas.

Pienso que la mayoría de los ciudadanos votaremos jugando al tin marín, después de todo, si no sabemos nada de política a nivel nacional, menos de la polaka local y regional.