viernes, 5 de octubre de 2018

11,251. ¿QUIÉN MANDA EN EL PLANETA?


REPORTE- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

¿Quién manda en el planeta?


La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz. Isabel Allende.

Un sujeto que se llama Ildefonso Guajardo representó a México y negoció el acuerdo comercial, el  USMCA, con Estados Unidos y Canadá él solito, sin consulta ciudadana y sin tomar en cuenta la opinión de los representantes populares que están en las Cámaras de Diputados y Senadores, o es muy chingón Ildefonso o los ciudadanos somos muy pendejos, y no creo que ninguna de las anteriores afirmaciones sea verdadera. Ya se sabe que Ildefonso no está solo, cuenta con un equipo de especialistas igual de chingones que él, entonces, ¿quién decidió, Ildefonso y su equipo, Peña Nieto, quién?

La respuesta es que los que mandan en el planeta no son los partidos políticos, ni los gobiernos que representan a Estados supuestamente soberanos, los que mandan son los corporativos de la muerte, por ejemplo, los grandes consorcios Monsanto-Bayer, ExxonMobil, Chevron, Shell, BP y Total y por supuesto, el poderoso complejo militar industrial que está detrás de  los republicanos y los demócratas en Estados Unidos.

¿Y en México? Detrás del PRIANRD están sin duda los cabilderos de los corporativos de la muerte, hasta lograron imponer como secretario de agricultura al agente de Monsanto Víctor Villalobos, y ¿Morena? ¿Porqué los nuevos diputados y senadores de Morena no se pronunciaron? ¿O es que ya les llegaron al precio?

El ganador de las negociaciones del nuevo tratado comercial fue el multimillonario Donald Trump, que está semana fue expuesto una vez más al revelarse sus orígenes plutócratas y un fraude fiscal,  dejó de pagar 450 millones de dólares al fisco, sólo pagó 50 millones. Pero otros ganadores no aparecen en pantalla, son uno de los grupos con más fuerza e influencia que desde las sombras, siguen imponiendo el paradigma de la belicosidad, los Señores de la guerra que son los dueños de Monsanto y la industria petrolera industrial militar de Estados Unidos.

El Instituto Americano Petrolero fue uno de los poderes fácticos que presionó con fuerza para imponer sus reglas, el grupo de familias que controlan el negocio del petróleo y que lograron que de ahora en adelante sus consorcios puedan demandar a los Estados en caso de controversias, por ejemplo, en caso de que el gobierno intente imponer medidas ecológicas o normas ambientales o que se les quiera demandar por contaminar comunidades y fuentes de agua. Ah, las exportaciones petroleras se mantendrán sin aranceles. Este mecanismo de compensación ya existía con el TLC y ha sido útil a los consorcios “afectados” que han obtenido más de 392 millones de dólares en compensaciones. ¿Y quién paga ese dinero? El ciudadano con sus impuestos, el obrero con bajos salarios, el joven sin oportunidades de estudio y empleo.

Para proteger los intereses de los consorcios de los laboratorios farmacéuticos, incluido Bayer-Monsanto, las patentes de los medicamentos aumentaron su vigencia y en adelante las patentes estarán protegidas 30 años. Una de las promesas del tratado es que el mecanismo de compensación dejará de aplicarse en tres años.

Las pocas voces que se han levantado para demandar anular cláusulas que afectan los derechos de los pueblos han sido ignoradas, incluso por la prensa, que no cuestiona las repercusiones del tratado, por ejemplo en el precio de los medicamentos de patente que impedirán durante 30 años que se pueden producir genéricos en los países consumidores.

Los tratados no se hacen para promover el libre comercio, sino para imponer condiciones y reglas que favorecen siempre a los consorcios, a los industriales y magnates, los ciudadanos de los países involucrados, en este caso Canadá, Estados Unidos y México, no fueron consultados, se nos imponen reglas y nunca somos consultados. Entonces, ¿Quién manda en el planeta?

11,250. EL MACABRO JUEGO DE BRUCE NAUMAN.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Susan Crowley.
SinEmbargo. Octubre 05, 2018.

Nauman es uno de los más influyentes artistas de la segunda mitad del siglo XX. Foto: Especial.

Cualquier intento de definir la obra de Bruce Nauman (Indiana, 1941), sin tomarse el tiempo suficiente para conocerla y analizarla, seguramente dará como resultado la frustración al no poder asir un solo concepto lógico, incluso, la evidente imposibilidad de agruparla o delimitarla racionalmente. La práctica indeterminada del artista es una constante danza entre los más diversos medios en los que ha desarrollado obras majestuosas a la vez que incomprensibles: objetos encontrados que incluyen fragmentos del cuerpo humano reutilizados, esculturas con formas anómalas y hasta espeluznantes, fotografías de situaciones incoherentes, neones con frases irritantes, dibujos que parecieran hechos por un niño, impresiones en papel con frases vulgares, videos que rebasan el entendimiento o acciones performáticas que exponen al artista a situaciones límite. En fin, ideas, juegos de lenguaje e inteligencia, semántica, estados de alerta constante que ponen todo nuestro sistema de pensamiento en shock para producir un estado propicio al conocimiento.

Nauman ha trasladado el poder del artista y su genialidad a un detallado proceso de hermenéutica de la condición humana. Para este jugador profesional del arte el verdadero entendimiento, el que parte de la absoluta autenticidad, no puede ser más que en función de la experimentación individual y se encuentra en los procesos lingüísticos que utiliza en cada una de sus obras. Nauman es un pensador en acción constante y con ello nos obliga a pensar, no solo como un desafío, también como un acto de responsabilidad de quien acepta el reto y entra al juego. Pero también son desbocadas sus reflexiones sobre el dolor infringido al cuerpo, la angustia ahogada, el amor, la vida y la muerte, provocando en el espectador momentos de perturbación, incluso, instantes en los que el aturdimiento responde como un rechazo natural. ¡Claro, nos colocamos a la defensiva! La obra de Nauman ejerce un poder sobrecogedor, curiosamente no para anular, más bien para exigir lo mejor de cada uno. Golpear al espectador con palabras altisonantes y expresiones crudas para exigir su atención, para sacarlo de su zona de confort. Estar delante de cualquiera de sus obras es entrar a las ligas mayores del arte contemporáneo y de todos los tiempos.

Una muy merecida retrospectiva en el PS1, el ala incluyente, desenfadada y divertida, del MoMa de Nueva York nos permite ser parte de este inquietante mecanismo tal y como si nos adentráramos al extraño mundo en el que Alicia penetra al perseguir al conejo. Parece mentira, pero a pesar de ser uno de los artistas más cotizados en el mercado, no todos los que lean este nombre sabrán de quién estamos hablando.

¿Quién es Bruce Nauman? Después de estudiar matemáticas, física y arte, formó parte de la generación posminimalista. Un grupo de rebeldes de finales de los años sesenta que se colocaron en medio del mainstream americano confrontando las delimitaciones exigidas por los movimientos conceptualistas y minimalistas. Al encontrar insuficientes estas prácticas, que ponían al arte en riesgo de “enfriarse” (debido a la preponderancia de la idea por encima del objeto), esta generación buscó a través de nuevos materiales (cera, látex, fibras de vidrio, etc.), subvertir los valores cerrados del arte. Inauguraron así, procesos más libres, incluso excéntricos, no basados en la forma y su pureza, más bien en la deslimitación. Un movimiento artístico que se conocería como Antiform. A este grupo pertenecen entre otros Robert Morris, Richard Serra, Louise Bourgois, Eva Hesse, Gary Kuhen, Richard Aushwager y el mismo Nauman. De todos ellos, Nauman fue quien buscó las vías más arriesgadas al basar su trabajo en las prácticas del filósofo Ludwig Wittgenstein que exponía cómo el lenguaje no era más que un cúmulo de limitaciones para expresar las emociones volviéndolas conceptos. Nada que fuera dicho era capaz de expresar del todo una emoción. Regresando a la comunicación previa a las palabras, es decir a los meta lenguajes, se abría a la posibilidad de iniciar un viaje introspectivo y profundamente emocional.

Tal vez sea más fácil exponer un par de sus obras para poder entender la magnitud de su trabajo y como opera: en 1981 crea una instalación móvil llamada Suspended Chair. Una silla volteada al revés permanece suspendida (a manera de móvil) en el centro de un triángulo formado por vigas de construcción. Si nos tomamos el tiempo para analizar la obra, veremos que existe un primer cuestionamiento: la imposibilidad de sentarse en la silla nos puede llevar a especular sobre qué significa en nuestra vida. Objeto de uso cotidiano, también ha servido para someter, es un aparato de control. Por un momento podemos pensarnos como niños obligados a permanecer sentados a manera de castigo. Al dislocar la utilidad de la silla, Nauman burla la función punitiva y libera de manera tácita nuestros dolorosos recuerdos. Al pender en medio de la estructura a manera de lámpara votiva, nos evoca una suerte de ritual sacro, esas enormes estructuras dentro de las iglesias en las que el pueblo ofrecía como humilde diezmo sus contribuciones para ser salvado.

En One Hundred Live and Die, de 1984; una enorme parrilla de neones funciona como trasmisor de cien palabras que combinadas entre sí y a través de un sistema de algoritmos, forman frases que nos permiten llegar a cien expresiones que relacionan la vida y la muerte. Con un ritmo vertiginoso, las diferentes luces van activando imágenes emocionales. Todas encendidas son un golpe visual a nuestros sentimientos. Cabe decir que esta instalación luminosa es siempre distinta, como distintos son las posibilidades que de ella surjan y diversos son nuestros estados de ánimo y reflexiones sobre la vida y la muerte. Además de ser muy bella, su acción angustiosa nos ayuda, en cuestión de minutos, a explorar en lo más profundo de nuestros miedos y alegrías. Es una catarsis radical. En forma de aparador de ventas, nada mal para apoyar las técnicas del psicoanálisis.

De esto tratan las obras de Nauman. De llevarnos a estados límite en los que cada uno de los objetos, frases, acciones, devengan oráculos. Una fuente de ideas y atajos partiendo de la práctica constante y del desplazamiento, cada obra es un punto de partida para la reflexión sensorial y anímica. Nauman jamás separa la acción de la idea, van de la mano con la intención de hacernos vivir una experiencia. Es una suerte de cosmogonía, infinitos enumerados de una forma caprichosa, sincopada. Son síntomas de un orden que no pertenece a la lógica, es anterior a ella. Fascinado por los objetos encontrados, suma a ellos las distintas partes del cuerpo, las separa para jugar con ellas, utiliza el azar para asegurar la indeterminación. Inventa monstruos y figuras anómalas para articular con ellos temores, complejos, prejuicios y continuar provocando al espectador.

Lejos de la complacencia y la simplicidad en la que hemos obligado al arte a caer en una era donde todo es consumible, vendible y comprable, las obras de Nauman resultan ser por demás complejas, raras, arriesgadas y difíciles de desentrañar, requieren nuestra atención constante, y aun así no hay garantía de que salgamos bien librados. Son un quebradero de cabeza, un eterno acertijo, nos obligan a especular sin límite, a suspender la razón y tentar a ciegas para tratar de descubrir de que va la cosa.

Sin temor a equivocarnos, la obra de Nauman es un sistema de valores artísticos que reta los lugares comunes y los compromisos con la estética convencional. Para este inventor de estrategias, una obra es bella en cuanto puede cumplir con su objetivo eficazmente. Ahí donde se plantee un dogma, ofrecerá muchas otras alternativas, diversas, indeterminadas que le permitan generar nuevas maniobras. Explorar su obra es un reto, no necesariamente para la erudición, tan sobrevalorada hoy en día. Se trata de jugar con los sentidos y obligarlos a exponerse, inclusive, atrevernos a responder sin temor a equivocarnos. Total, es tan solo un juego.

Bruce Nauman, ya es tiempo de saberlo, es uno de los más influyentes artistas de la segunda mitad del siglo XX. Ha construido un poderoso cuerpo de trabajo a partir de detritos, del lenguaje, de las variaciones entre sonido y ruido, del incordio que genera la repetición de un pésimo chiste hasta aturdirnos, de la separación abismal que existe entre eros e intelecto, de la confusión de valores, del olvido y la pérdida de la inocencia. En suma, es un rebelde en contra de la educación como represor de los impulsos naturales, de la espontaneidad. Por eso su obra es en apariencia simple, inmediata, ajena a cualquier pose intelectual. Pero al contrario, está cargada de gritos, de frases que nos alteran, de vulgaridad en los gestos exagerados, de lo grotesco y de las payasadas que nos hacen reír a carcajadas para terminar por descubrirnos profundamente perturbados y con ello explorar ese universo que hemos extraviado. A fin de cuentas, de eso se trata el poder y la libertad en el uso común del lenguaje. Estemos alertas, si nos topamos con una pieza de Nauman debemos tomar decisiones rápidas, o salir huyendo o bien caer en sus maquiavélicas redes y jugar el macabro juego que él nos ha ordenado.

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@suscrowley.com

Por Susan Crowley.
Nació en México el 5 de marzo de 1965 y estudió Historia del Arte con especialidad en Arte Ruso, Medieval y Contemporáneo. Ha coordinado y curado exposiciones de arte y es investigadora independiente. Ha asesorado y catalogado colecciones privadas de arte contemporáneo y emergente y es conferencista y profesora de grupos privados y universitarios. Ha publicado diversos ensayos y de crítica en diversas publicaciones especializadas. Conductora del programa Gabinete en TV UNAM de 2014 a 2016.

11,249. LA PAZ Y LAS FUERZAS ARMADAS.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Epigmenio Ibarra.
SinEmbargo. Octubre 05, 2018.

No necesita este país un ejército represor y armado. Foto: Cuartoscuro.

La defensa nacional ya no es la prioridad. Ningún ejército extranjero atacará a México. Ninguna potencia tiene interés en ocuparnos militarmente. Nuestros recursos naturales, el único botín apetecible, lo obtuvieron los extranjeros sin necesidad de invadirnos. No hay, por otro lado, disputas territoriales en curso con ningún país del mundo y la defensa de la soberanía nacional hoy, más que nunca, está en las manos de quienes, en los foros diplomáticos, representan los intereses nacionales o en las de quienes negocian los acuerdos comerciales con nuestro poderoso vecino del norte.

Un vecino que, desde el siglo XIX, consiguió arrebatarnos militarmente todo el territorio que le hacía falta para convertirse en potencia y que, desde entonces, con sólo educar y reclutar a unos cuantos políticos corruptos, sin más armas que el dinero, consiguió consolidar su influencia y su poder en México. Washington no necesita pues hacernos la guerra. Nadie, en el planeta, nos quiere, nos necesita, nos imagina como su enemigo. En estricto sentido, ni el Ejército, ni la Marina -concebidos para enfrentar una amenaza externa- son ya necesarios.

Menos todavía se necesita gastar miles de millones de pesos en armamento, en tecnología, en pertrechos y para mantener sobre las armas a más de 400 mil hombres en un país agobiado por la pobreza y la desigualdad. No nos hacen falta misiles, aviones caza, drones, helicópteros artillados, lanchas torpederas, tanques y toda esa parafernalia militar que, en el improbable caso de un enfrentamiento armado con los Estados Unidos, de poco o nada serviría.

Como de nada sirven esas armas sofisticadas para combatir a una fuerza irregular como el narco que, protegida por gobernantes corruptos, se mueve entre la población civil. Las ametralladoras Gatling, de los helicópteros Black Hawk por ejemplo, esos que hemos visto sobrevolando y ametrallando zonas pobladas, son armas inteligentes manejadas por estúpidos. No tienen órganos de puntería de precisión sino de saturación; ponen una bala en cada pie cuadrado en una extensión similar a la de un campo de futbol. Ante esa lluvia de fuego, el narco puede huir y esconderse; la población civil, no.

Paradójico y trágico resulta que las fuerzas armadas concebidas para proteger a la ciudadanía y defender a México de un enemigo externo sean ahora las responsables de graves, masivas y constantes violaciones a los derechos humanos, y sean también las fuerzas que más activamente comprometen la soberanía nacional. Y es que la guerra que el Ejército y la Marina de nuestro país libran contra el crimen organizado desde los tiempos de Felipe Calderón Hinojosa es una guerra impuesta por una potencia extranjera. No defienden los militares (esa es sólo su coartada) los intereses nacionales: defienden los intereses de Washington y del régimen corrupto que lo ha servido durante décadas.

Si el gobierno de los Estados Unidos no quiere reconocer que el consumo de drogas es un problema de salud pública y se mantiene en la línea de erradicarlo a balazos, que lo haga con sus propias fuerzas y en su propio territorio. Si la guerra le sirve para que el precio de la droga en las calles suba y centenares de millones de dólares provenientes de ese mercado oxigenen su economía, que haga la guerra en su propio territorio. México no tiene por qué seguir poniendo los muertos mientras ellos ponen las armas y los dólares. Las y los mexicanos no tenemos por qué sostener a unas fuerzas armadas empeñadas en una guerra por encargo y que ha resultado tan sangrienta como inútil.

No solamente fue la megalomanía y la necesidad de obtener una legitimidad de la que Calderón carecía la que desató el infierno en este país; también fueron la megalomanía y falta de probidad y patriotismo del alto mando militar. Utilizando como coartada la obediencia debida al Comandante Supremo de las fuerzas armadas, los generales y almirantes no sólo se lanzaron a esta guerra sino que se pusieron al servicio del régimen corrupto y se prestaron para ejecutar operaciones represivas contra el pueblo al que deberían servir y proteger.

No necesita este país un ejército represor y armado hasta los dientes, que envía a sus soldados a los escombros, como sucedió tras el sismo del 19 de septiembre del año pasado, con las manos vacías y al que la población civil tuvo que dar cascos, palas, guantes para que pudieran trabajar. Es preciso que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador abra la caja de Pandora de la corrupción en torno a la guerra, al equipamiento y la operación de las Fuerzas Armadas. Miles de millones de pesos se han gastado, con el pretexto de la seguridad nacional, sin someterse a control civil alguno, permitiendo así que jefes militares y policiacos, funcionarios de inteligencia y seguridad hicieran de la muerte un negocio.

Es preciso también que el gobierno de López Obrador, para dar cumplimiento a los compromisos adquiridos con las víctimas, y dar verdadero cauce a la transformación del país, establezca comisiones de investigación para esclarecer los crímenes de lesa humanidad perpetrados o tolerados por los militares. La verdad y el castigo a los responsables de esos crímenes es, a estas alturas, lo único que puede fortalecer y dar prestigio a las Fuerzas Armadas que, por necesidad y habida cuenta de la desaparición de todos los cuerpos policiacos, han de mantenerse todavía un tiempo en las calles. Sin ser sometidas por la justicia civil a un proceso de depuración, ni el Ejército ni la Marina deben seguir operando entre la población.

En este mismo espacio hace unas semanas escribí de la trágica paradoja que enfrentamos: Con el ejército en las calles no habrá paz, si se retira a sus cuarteles no tendremos seguridad. A partir del 1 de diciembre las órdenes a la tropa deben cambiar radicalmente. No están en las calles para hacer la guerra. No volverán a levantar sus armas contra la población. Deberán convertirse en un ejército de paz. En una fuerza disuasiva, de interdicción y hacer una tarea similar a la que hacen los Cascos azules de las Naciones Unidas. Esto no es una utopía; es una necesidad urgente. Tampoco una estupidez; estúpidos son quienes no entienden que esto puede y debe hacerse ya. Lo prioritario es la paz, y la paz (así como el fuego no se apaga con gasolina) no se construye con las armas en la mano.

Transformar este país pasa necesariamente por seguir el ejemplo de Costa Rica. Desde mediados del siglo pasado esa república, ubicada en la zona más conflictiva de América Latina, disolvió a sus fuerzas armadas y las sustituyó por una Guardia nacional que ha mantenido la paz todos estos años. Ejército y Marina fueron creados en México para defendernos de un enemigo externo y utilizados como brazo represor de un régimen al que 30 millones de ciudadanas y ciudadanos decidimos sepultar. Las fuerzas armadas, para sobrevivir en estos nuevos tiempos, han de fusionarse y convertirse, como lo plantea López Obrador, en una Guardia nacional y ser así una fuerza que garantice la paz, de seguridad a las y los ciudadanos y sirva a la democracia.

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TW: @epigmenioibarra

Por Epigmenio Ibarra.
Periodista y productor de Cine y TV en ARGOS. Ex corresponsal de Guerra en El Salvador, Nicaragua, Colombia, Guatemala, Haití, El Golfo Pérsico, Los Balcanes. Ha registrado, con la cámara al hombro, más de 40 años de movimientos sociales en México y otros países.

11,248. “ES VIABLE AUMENTAR EL SALARIO”: JONATHAN HEATH; COINCIDE CON LA AUSTERIDAD: “EL GOBIERNO ABUSÓ”.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Guadalupe Fuentes López.
SinEmbargo. Octubre 05, 2018.

Jonathan Heath, quien será propuesto por Andrés Manuel López Obrador como subgobernador del Banco de México, habla en entrevista para SinEmbargo sobre su postulación en este organismo y opina sobre algunas de las propuestas en política económica del Presidente electo, como el aumento al salario mínimo, el cual “ve viable”, y el plan de austeridad.

Jonathan Heath será propuesto por Andrés Manuel López Obrador como subgobernador del Banco de México. Foto: Twitter @IMEFOficial.

El economista de 63 años, quien ha observado de cerca la evolución de la economía mexicana en estos años, también evalúa el trabajo del Mandatario saliente Enrique Peña. Considera que cometió algunos errores en materia económica que le han costado al país un menor crecimiento económico y pobreza.

“Nos vendieron unas reformas como si fueran la gran panacea y prácticamente no se resolvió nada y muchas de las decisiones que se han tomado hacen que este Gobierno saliente vaya a terminar con el nivel de popularidad más bajo para cualquier Presidente”, dice.

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El economista Jonathan Heath confirma que acepta ser Subgobernador del Banxico en sexenio de AMLO.

Ciudad de México, 5 de octubre (SinEmbargo).– Jonathan Heath, quien en diciembre será propuesto como Subgobernador del Banco de México (Banxico), cree que su nominación se debió a que el equipo de Andrés Manuel López Obrador quiere mandar una señal al mercado de que se va a respetar la autonomía del organismo, una de las promesas del Presidente electo a inversionistas y de la cual el economista independiente no tiene duda.

En entrevista para SinEmbargo, el doctor en Economía por la Universidad de Pennsylvania, considera que el Banxico es una de las pocas instituciones mexicanas que ha contribuido a la estabilidad macroeconómica de México, aunque también piensa que el organismo puede mejorar en transparencia y comunicación con la sociedad.

“Hay mucha falta de entendimiento del por qué (el Banco) hace y toma las decisiones que toma (como subir las tasas de interés), no necesariamente para la gente especializada en el tema, más bien como para la gente común y corriente. Creo que sí es importante el tratar de explicarles más y mejor”, dice el economista de 63 años.

Heath, quien será la primera persona que llega del sector privado a la Junta de Gobierno del Banco central desde 2009, ve viable algunas de las políticas económicas del Presidente electo como aumentar el salario mínimo [actualmente en 88.36 pesos diarios] e implementar un plan de austeridad.

“Yo creo que es viable aumentar el salario mínimo siempre y cuando se vigilen los efectos de esos aumentos para asegurar que se pueden absorber dentro de la economía”, menciona el economista quien sustituiría en la Junta de Gobierno a Manuel Ramos Francia, cuyo término como subgobernador concluye en diciembre.

Sobre el tema de la austeridad en el nuevo Gobierno, dice estar de acuerdo con la implementación de estas políticas, aunque esto reduzca los salarios en el Banco de México. “A nivel general estoy de acuerdo con buscar implementar políticas de austeridad porque yo creo que el Gobierno ha abusado en muchos casos”, asegura.

Jonathan Heath, quien ha observado de cerca la evolución de la economía mexicana en estos años, considera que durante el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto se cometieron algunos errores en materia económica que le han costado al país un menor crecimiento económico y pobreza.

Entre estos errores, detalla, son las promesas de que con las reformas México crecería por arriba del 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). “Nos vendieron unas reformas como si fueran la gran panacea y prácticamente no se resolvió nada y muchas de las decisiones que se han tomado hacen que este Gobierno saliente vaya a terminar con un nivel de popularidad o con el nivel de apoyo más bajo para cualquier Presidente”.

Para Heath, quien ha sido profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, la Universidad Panamericana, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Anáhuac, la Universidad de las Américas y en la Universidad Iberoamericana, “es un honor” haber sido nominado como uno de los integrantes de la Junta de Gobierno del Banxico y pretende darle “una dosis de frescura y de debate” al organismo encargado de garantizar el poder adquisitivo de la moneda y promover el sano desarrollo del sistema financiero.

 El economista Jonathan Heath, junto a Graciela Márquez, futura Secretaría de Economía (al centro en la foto), dice que es viable aumentar el salario mínimo siempre y cuando se vigilen los efectos de esos aumentos para asegurar que se pueden absorber dentro de la economía. Foto: Twitter, @JonathanHeath54

***
Guadalupe:
-¿Cómo fue el acercamiento del equipo de AMLO con usted para hacerle saber sobre su nominación a la Junta de Gobierno del Banxico?

Graciela:
–Me invitó Carlos Urzúa [próximo Secretario de Hacienda] a desayunar y me lo planteó, así nada más.

Guadalupe:
–Los integrantes de la Junta del Banxico tienen un perfil muy similar porque se han formado dentro del organismo, pero usted sería un integrante con formación independiente, ¿por qué cree que el equipo de Andrés Manuel lo buscó a usted, qué mensaje envía el próximo Gobierno con su nominación?

Graciela:
–Ha habido economistas que han venido de afuera y han estado en la Junta de Gobierno [del Banxico] antes como Everardo Elizondo, Guillermo Güémez, pero ya había pasado un buen tiempo en que ya no habían metido ese perfil [externo] y ahora se regresa ese perfil más balanceado, yo me imagino que lo que estaba buscando el equipo del Presidente electo era mandar una señal al mercado de que sí se iba a respetar la autonomía del Banco de México no mandando a alguien de su propio equipo o que tuviera una conexión con el equipo de [Andrés Manuel] López Obrador.

Guadalupe:
–¿Cree que Andrés Manuel López Obrador va a respetar la autonomía del Banxico?

Graciela:
–Yo creo que sí.

Guadalupe:
–En caso de que sea ratificado por el Senado de la República usted será uno de los cuatro subgobernadores que tomará las decisiones en materia de política monetaria. ¿Cuál será su aportación para mantener la estabilidad económica del país?

Graciela:
–Mi aportación sería participar en las discusiones de la Junta de Gobierno sobre los anuncios de política monetaria y creo que podría aportar una dosis de frescura y de debate, pero (eso) creo porque como nunca he participado y son a puerta cerrada ahora si que no sé que haya a priori.

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Guadalupe:
_ ¿Cómo ve Jonathan Heath el papel del Banco de México en la economía mexicana, qué debería cambiar o mejorar en el organismo?

Graciela:
–Yo creo que el instituto (Banxico) desde que se tornó autónomo se ha ido consolidando y creo que siempre fue de las pocas instituciones mexicanas que realmente tiene mucha solidez y esa solidez se ha ido mejorando a través del tiempo. Vemos que de alguna forma ha contribuido a la estabilidad macroeconómica, hemos tenido una tasa de inflación relativamente baja en los últimos casi 18 años.

Y (pienso) que lo que se pudiera mejorar es la comunicación y la transparencia del mismo instituto, que es algo que ha venido mejorando a través de los años, pero todavía se pudiera mejorar más. Hay mucha falta de entendimiento de por qué (el Banco) hace y toma las decisiones que toma, no necesariamente para la gente especializada en el tema, más bien como para la gente común y corriente que no necesariamente entiende este tipo de cuestiones, creo que sí es importante el tratar de explicarles más y mejor.

Guadalupe:
–Su nominación ha sido vista con buenos ojos por la banca y por la iniciativa privada. ¿Qué representa para usted formar parte de la Junta de Gobierno del Banxico?

Graciela:
–Es un honor, creo que para cualquier economista aspirar a ser parte de la Junta de Gobierno es algo que la gran mayoría aspira, y pues yo lo veo como un honor y un reconocimiento a mi trayectoria, lo cual me da mucho gusto.

Guadalupe:
–El Banco de México tiene como uno de sus objetivos que la inflación se ubique en 3 por ciento, ¿cómo se logrará esta meta?

Graciela:
–En el 2015 la inflación estuvo por debajo del 3 por ciento, estuvo en 2.1 por ciento, y fue el gasolinazo de [José Antonio] Meade [ex Secretario de Hacienda de diciembre de 2016 a noviembre de 2017{ en enero de 2017 el que provocó que la inflación se disparara por arriba del 6 por ciento el año pasado. Ahorita si vemos la inflación subyacente, que es la parte de los precios que sí son más susceptibles a las acciones de política monetaria, pues vemos que ahorita va en 3.6 por ciento, muy cerca del objetivo.

La única parte que no está cerca del objetivo es la [inflación] subyacente, que son aquellos precios que no son susceptibles a la política monetaria y en este caso muy específico son los precios de los energéticos, pero hay que recordar que los precios de los energéticos los determinan entre el Gobierno federal y los precios internacionales, entonces esto cae fuera de las acciones de política monetaria del Banxico.

El banco está un poco atado de las manos para poder bajar más la inflación, tenemos que esperar que los precios de los energéticos lleguen a su pico y ojalá que al rato empiecen a bajar, si eso pasa creo que sí podría ser muy factible volver a tener fluctuaciones cerca del 3 por ciento (en la inflación).

Heath ha sido profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, la Universidad Panamericana, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Anáhuac, la Universidad de las Américas y en la Universidad Iberoamericana. 
Foto: jonathanheath.net

Guadalupe:
–Hablando del tema de la inflación, el Presidente electo ha dicho que buscará que se aumente el salario mínimo sin que esto provoque un descontrol en los precios, ¿usted ve viable esta propuesta o cómo podría lograrse una mejora en el salario sin causar inflación?

Graciela:
–Yo creo que es bastante viable, lo único que hay que hacer es hacerlo con una cierta dosis de responsabilidad, implica dar aumentos significativos [al salario], pero no sólo un aumento de golpe. Lo que algunos han propuesto es que a partir del 1 de enero de 2019 se duplique el salario mínimo, yo creo que ese no es el camino, más bien se debería hacer a lo largo de dos o tres años máximo aumentos escalonados para ir poco a poco al nivel requerido, pero siempre vigilando los efectos de esos aumentos para asegurar que se pueden absorber dentro de la economía sin provocar ningún problema inflacionario.

Guadalupe:
–Sobre el tema de salarios, la nueva ley de austeridad abarcará también a órganos autónomos como Banxico, ¿está de acuerdo con la reducción de salarios en el Banco Central?

Graciela:
–A nivel general estoy de acuerdo con buscar implementar políticas de austeridad porque yo creo que el Gobierno ha abusado en muchos casos. Ahora, muy particular (en Banxico) me va a doler porque para mi sí significa una reducción significativa del salario.

Guadalupe:
–El domingo EU-México-Canadá llegaron a un nuevo acuerdo comercial, el USMCA, la mayoría de los analistas dicen que este acuerdo llevaría al Banco de México a poner pausa al encarecimiento del precio del dinero, ¿qué opina sobre este tema y si cree que fue un buen acuerdo para México?

Graciela:
–Yo creo que fue positivo el hecho ya de llegar a un acuerdo porque era un punto que estaba generando mucha incertidumbre y ante esa incertidumbre se tenía virtualmente parada la inversión privada desde hace como dos años. El hecho de haber llegado a un acuerdo puede ayudar a que se reactive la inversión privada por un lado y también le va a dar un poco de margen al Banco de México para seguir una política monetaria que ya no esté tan sincroniza con la de Estados Unidos.

Guadalupe:
–Usted es una persona muy activa en Twitter, siempre hace análisis de las minutas que publica Banxico, ¿dejará de usar esta red social o la usará con menos frecuencia en caso de que se incorpore a la Junta del Banxico?

Graciela:
–No sé, tendré que ver, tomaré esa decisión más adelante porque no sé exactamente cuáles son las políticas (del Banxico) y en su momento tendré que tomar esa decisión, por lo pronto ni si quiera lo he pensado.

Guadalupe:
–En la recta final de este sexenio, ¿cómo considera el trabajo en materia económica del Gobierno del Presidente Peña Nieto, ha sido bueno o se pudieron haber hecho mejor las cosas?

Graciela:
–Yo creo que han habido algunos errores esenciales. En los primeros cuatro años elevaron mucho la deuda pública y apenas el año pasado empezaron a tratar de corregir ese error, no es lo mismo tener una deuda pública como proporción del PIB cercana al 50 por ciento, como está ahora, a estar por debajo de 30 por ciento como estaba a principios del sexenio de (Felipe) Calderón. Entonces yo cerque es muy importante no utilizar la deuda para financiar el gasto, eso es lo primero.

Lo segundo que creo es que el propio gasto del Gobierno ha sido mal encausado, que no ha contribuido al crecimiento económico y tampoco ha logrado reducir la pobreza, y pues en dos de nuestros problemas básicos el Gobierno no ha logrado realmente si quiera acercarse a esas metas.

Hay que recordar que el Gobierno (de Peña Nieto) prometió cuando se acordaron todas las reformas económicas que a estas alturas estaríamos creciendo por arriba del 5 por ciento y estamos creciendo a la mitad de eso. Entonces nos vendieron unas reformas como si fueran la gran panacea y prácticamente no se resolvió nada y muchas de las decisiones que han tomado hacen que este Gobierno saliente vaya a terminar con un nivel de popularidad o con el nivel de apoyo más bajo para cualquier Presidente.

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Guadalupe:
–¿Cuáles son los tres principales retos para el Gobierno de López Obrador en materia económica?

Graciela:
–Yo creo que el primero es cambiar la forma de gastar porque el gasto en este sexenio [el del Presidente Peña ha sido, como ya dije, bastante ineficiente, entonces tiene que volver a encausar el gasto hacia un gasto eficiente, esto lo tiene que hacer manteniendo la estabilidad macroeconómica y respetando a autonomía del Banco de México para asegurar de que se puede mantener el poder adquisitivo de la población.

Por último sería mantener y respetar las restricciones presupuestales, lo que (AMLO) ya ha dicho, que no va a gastar lo que no tiene, no empezar a recurrir a un endeudamiento para financiar en un gasto sino simplemente tratar de ejercer los ingresos que tenemos y maximizar el uso de esos recursos mediante un gasto eficiente para obtener ese mayor crecimiento, generación de empleo y reducción de pobreza, que es lo que él (López Obrador) ofrece.

Guadalupe:
–¿A qué rubros debería encauzar el gasto el nuevo Gobierno?

Graciela:
–Yo pensaría que en apoyar al crecimiento económico y al mismo tiempo tratar de reducir a pobreza en una forma significativa, y también disminuir la disparidad regional que tenemos en el país.

El economista Jonathan Heath es hijo de canadienses. Ha escrito más de dos mil artículos que han aparecido en cerca de 60 periódicos y revistas, tanto en México como en el exterior, de acuerdo con información que aparece en su biografía. Actualmente tiene una columna en la sección de negocios en el periódico Reforma y es una de las más leídas.

De ser ratificado por el Senado, Heath asumirá el cargo de Subgobernador del Banxico a partir del 1 de enero de 2019.

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Por Guadalupe Fuentes López.