sábado, 24 de noviembre de 2018

11,436. MAYO ZAMBADA, EL INTOCABLE.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd. De México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Ricardo Ravelo.
SinEmbargo. Noviembre 23, 2018.

El capo se ha mantenido en bajo perfil. A parte de las fotografías tomadas con Julio scherer casi no hay imágenes sobre él. Foto: AP.

En la Corte de Nueva York, donde se lleva a cabo el juicio contra el exjefe del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, han salido a relucir datos y evidencias de la corrupción que desplegó ese grupo criminal desde el 2001 a la fecha, a lo largo de tres sexenios.

Resulta evidente que tras su fuga del penal de Puente Grande, Jalisco, El Chapo se mantuvo impune durante los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y buena parte del sexenio de Enrique Peña Nieto, que está a pocos días de finalizar como uno de los peores de la historia.

Rey Zambada, hermano de Ismael El Mayo Zambada abrió la boca y está soltanto toda la información que sabe respecto a la corrupción en México: ya empinó a Genaro García Luna, el policía del panismo, quien brindó protección al narcotráfico y en particular al cártel de Sinaloa, de acuerdo con las declaraciones de Rey Zambada.

Y es que el cártel de Sinaloa, por ahí de los años 2006 y 2010, tenía amplios controles en la ciudad de México. Corrompió a los más altos funcionarios de las PGR, a los que les pagaban mensualmente medio millón de dólares a cambio de información sobre operativos e investigaciones.

También fueron capturados altos mandos de Interpol-México, que operaban en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, funcionarios de las aduanas, entre otros, que se encargaban de proteger los cargamentos de droga que arribaban a la terminal aérea desde Centroamérica y Sudamérica.

No es todo: personal de la embajada de Estados Unidos en México, agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA), de acuerdo con las versiones de Rey Zambada, formaban parte de la lista de aliados del cártel de Sinaloa. Estos funcionarios siempre estaban prestos para filtrar información sobre investigaciones y extradiciones.

De acuerdo con otras versiones, contenidas en el expediente denominado Operación Limpieza, el encargado de todas estas maniobras de corrupción no solamente era Guzmán Loera y Rey Zambada sino Ismael El Mayo Zambada, cabeza del cártel de Sinaloa, quien se ha mantenido impune a lo largo de más de seis décadas.

El Mayo Zambada vive en Sinaloa, en la ciudad de Culiacán, tiene sus refugios. Se trata de casas, departamentos y ranchos donde pasa la mayor parte de su tiempo.

Se asegura que cuando sale a la calle, a bordo de alguno de sus vehículos, su chofer tiene la encomienda de no pasarse un alto, de manejar con esmerada precaución para no infringir las reglas de tránsito.

Suele moverse con absoluto sigilo, al fin viejo lobo de mar, hombre de la vieja guardia del narcotráfico, inició en los años setenta en el negocio del tráfico de drogas y desde entonces ninguna autoridad lo ha podido detener.

Zambada García militó en el cártel de Guadalajara, fue pieza del cártel de Tijuana, después de ligó al cártel de Juárez, al lado de Amado Carrillo Fuentes, muerto en 1997, según la versión oficial, y desde hace varios años es una de las cabezas más poderosas del cártel de Sinaloa.

Siempre se ha manejado con bajo perfil, de ahí su antigüedad en el negocio del narcotráfico. Se asegura que entre sus propiedades figuran fastuosos ranchos con ganado de alto registro, es productor de leche y de otros productos agrícolas. El mismo le contó a Julio Scherer García que en varias ocasiones ha estado a punto de ser detenido, pero que se ha librado de puro milagro.

Quien sabe si en realidad ha estado a punto de ser capturado o simplemente lo dijo como una forma de afirmar que el Ejército y la policía han realizado su trabajo con respecto a su búsqueda. Pero lo cierto es que en más de seis décadas El Mayo Zambada no ha sido molestado ni durante los gobiernos priistas ni mucho menos con los panistas.

Zambada García es una figura emblemática, según ha dicho su hermano, Rey Zambada. El propio Chapo Guzmán, con quien al parecer rompió relaciones, sostiene que el verdadero jefe del cártel de Sinaloa es Zambada García.

Lo que no es un secreto es que fueron varios los capos responsables de la expansión del cártel de Sinaloa. Ahí está el propio Guzmán Loera, los hermanos Beltrán Leyva, Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, declarado muerto hace tres años, aunque ninguna autoridad lo haya confirmado, entre otros personajes que fueron clave para el posicionamiento de esa organización criminal, la más poderosa del mundo, según el gobierno de Estados Unidos.

La única forma de lograr la explosiva expansión del cártel de Sinaloa sólo lo explica la corrupción desatada por sus miembros. Y es que en aras de mantenerse impunes y en constante crecimiento, el cártel de Sinaloa lo corrompió todo. Seguramente pagaron campañas políticas, como ha ocurrido en Colombia, es bastante probable que hayan corrompido a los más altos mandos de la policía federal, del Ejército Mexicano y a funcionarios de la presidencia de la República.

Pero lo que resulta difícil es probar los sobornos otorgados a políticos y policías. Faltas las pruebas que, por ahora, todavía no se exhiben en la Corte de Nueva York, donde están empezando a salir nombres y más nombres de los presuntos protectores del narcotráfico en México.

Falta mucho por conocer respecto de esta madeja de corrupción que ha permitido la expansión del narcotráfico en México. Mientras en la Corte de Nueva York salen a relucir detalles de la corrupción, en México Ismael El Mayo Zambada permanece en silencio y escondido, protegido, impune, intocable.

Nadie se mete con él, nadie lo molesta. Todos los respetan y hasta le dicen El Señor Don Mayo, pues resulta que este personaje del crimen organizado es uno de los benefactores sociales más importantes en Sinaloa. El suele hacer todo tipo de favores y mucha gente –políticos, empresarios, soldados y policías –viven agradecidos por sus favores. Por eso lo respetan y también lo quieren.

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Por Ricardo Ravelo.
Ricardo Ravelo Galó es periodista desde hace 30 años y se ha especializado en temas relacionados con el crimen organizado y la seguridad nacional. Fue premio nacional de periodismo en 2008 por sus reportajes sobre narcotráfico en el semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca durante quince años. En 2013 recibió el premio Rodolfo Walsh durante la Semana Negra de Guijón, España, por su libro de no ficción Narcomex. Es autor, entre otros libros, de Los Narcoabogados, Osiel: vida y tragedia de un capo, Los Zetas: la franquicia criminal y En manos del narco.

11,435. Y PEÑA NIETO SE VA, TAN CAMPANTE.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd. De México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Francisco Ortiz Pinchetti.
SinEmbargo. Noviembre 23, 2018.

Con semejante absolución, bendecido por quien será en apenas ocho días el Presidente mexicano más poderoso del siglo XXI. Foto: Cuartoscuro.

Luego de las turbulencias mediáticas que marcaron su administración, fustigado durante cinco años por adversarios políticos, malquerientes y medios, usados sus frecuentes yerros y resbalones como motivo de burlas y tema de campañas opositoras, el Presidente de la República termina su mandato en un impasse de tranquilidad, sin sobresaltos ni temores sobre una eventual persecución posterior en su contra por actos de corrupción, matanzas de inocentes y hasta delitos de lesa humanidad. Enrique Peña Nieto entregará la banda presidencial dentro de una semana y se irá tan campante a su retiro, seguro de que “hay vida después de la Presidencia”, como dijo en Antigua, Guatemala durante la Cumbre Iberoamericana, el pasado 14 de noviembre.

Su sucesor le hizo el gran servicio, con su protagonismo e hiperactividad, de tenderle un velo protector que le permitió atravesar los últimos cinco meses de su gobierno con un bajo perfil, en paz, sin acusaciones ni cuestionamientos. Sospechosismos al margen, es evidente que se acordó entre ambos una transición efectivamente de terciopelo que se evidenció en una etapa de respeto, buenos modales y colaboraciones mutuas, encuentros tersos, sin ataques ni controversias y con sonrisas, fotos posadas y apretones de mano. Y que culminó con una comida de amigos, en la casa de Andrés Manuel en Tlalpan, para afinar detalles de la ceremonia de transición… y “para agradecerle todas sus atenciones”, según tuitió el propio anfitrión, que difundió en las redes una foto de ambos en ese encuentro.

Con semejante absolución, bendecido por quien será en apenas ocho días el Presidente mexicano más poderoso del siglo XXI –cuando menos— Peña Nieto presume ahora, radiante, que cumplió el 97 por ciento de sus compromisos y que entregará un México mucho mejor que el que recibió hace seis años. Y se da el lujo, con tono de desafío, de dar público espaldarazo al miembro tal vez más cuestionado de su gabinete, el secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruiz Esparza, a quien felicitó por su integridad y su entereza y para quien encabezó una efusiva ovación.

El trato tan civilizado que distinguió la transición se sella con la afirmación del Presidente electo de que no perseguirá a Peña Nieto ni a ninguno de los ex mandatarios por sus presuntos actos de corrupción. “No vamos a empantanarnos en eso”, dijo el tabasqueño en dos sucesivas entrevistas, a pesar de sus promesas de campaña en contrario. Y luego de nuevo dio un giro al afirmar en una conversación con Carmen Aristegui que someterá a consulta el tema… aunque enseguida le dio nueva revolcada al asunto para convertirlo en un galimatías.

Según el Presidente electo, cuando ya ejerza el cargo hará tres preguntas a los mexicanos, una de ellas en estos términos: “¿Crees que Andrés Manuel debe de promover que se juzgue para que haya justicia y no sólo se persiga a chivos expiatorios y se revisen las responsabilidades en delitos de corrupción y otros a Salinas, a Zedillo, a Fox, a Calderón y a Peña Nieto? ¿Sí o no?”… Sin embargo, de inmediato volvió a contradecirse: “Perseguir a los corruptos polarizaría el país y nos empantanaríamos… generaría inestabilidad”, dijo textual.

En realidad, ni AMLO ni nadie ha hecho un cargo concreto al todavía presidente por el que pudiera ser llevado a juicio. Los casos de los casi 125 mil asesinados en la “guerra” contra el crimen organizado durante su sexenio, las desapariciones de decenas de miles, la matanza de Tlatlaya, la Casa Blanca, la tragedia de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el socavón de Cuernavaca, la llamada Estafa Maestra, los viajes, excentricidades y excesos de su esposa Angélica Rivera Hurtado y de las hijas de ésta, los multimillonarios contratos de obra a sus amigos, fueron golpes mediáticos que dañaron brutalmente su imagen, pero no delitos que pudieran ser judicialmente imputables al mexiquense.

El único caso por el que efectivamente pudiera ir a la cárcel es por el desvío de 250 millones de pesos de la Secretaría de Hacienda al PRI a través del gobierno de Chihuahua encabezado por el hoy prófugo César Duarte Jáquez. Este caso, al que Andrés Manuel inexplicablemente ha ignorado, está sin embargo detenido por una controversia constitucional interpuesta por la Presidencia de la República ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación que impide que el propio Peña Nieto y sus principales colaboradores sean juzgados por ese desvío, documentado prolijamente por el gobierno chihuahuense del panista Javier Corral Jurado.

De modo que el hijo predilecto de Atlacomulco va a terminar su mandato sin mandar, pero feliz y tranquilo, para dedicarse posiblemente a algunas de sus aficiones predilectas, como viajar por el Mundo. A nadie se le ocurre por supuesto que pudiera como varios de sus antecesores asumir labores académicas en alguna afamada Universidad del planeta o ponerse a escribir sus memorias.

Sin pensión como ex presidente, pero con una fortuna estimada en unos 50 millones de pesos entre bienes e inversiones, según su propia declaración patrimonial, no pasará apuros económicos durante un buen rato, independientemente del caudal personal de su Gaviota, que triplica esa cifra.

Enrique Peña Nieto se va tranquilamente, como si nada hubiera pasado en estos años turbulentos. Salvó el pellejo. Que se sepa, nada impide hasta ahora al mandatario saliente pasar a disfrutar de esa vida que según él existe después de la Presidencia y que espera puede ser (mucho) mejor que la que ha sufrido hasta ahora. Válgame.

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@fopinchetti

Por Francisco Ortiz Pinchetti.
Fue reportero de Excélsior. Fundador del semanario Proceso, donde fue reportero, editor de asuntos especiales y codirector. Es director del periódico Libre en el Sur y del sitio www.libreenelsur.mx. Autor de De pueblo en pueblo (Océano, 2000) y coautor de El Fenómeno Fox (Planeta, 2001).

11,434. EL VERDADERO ROSTRO DE LÓPEZ OBRADOR.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd. De México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Epigmenio Ibarra.
SinEmbargo. Noviembre 23, 2018.

López Obrador administra, con un pragmatismo brutal, los combates que tiene ante sí. Foto: Cuartoscuro.

“Dicen que me arrastrarán por sobre rocas. Cuando la revolución de venga abajo… Será que la necedad parió conmigo. La necedad de asumir al enemigo. La necedad de vivir sin tener precio”. Silvio Rodríguez.

Ni en los momentos de mayor confrontación en la última campaña electoral se sintió en la prensa y en las redes sociales el odio, el miedo, el encono y la rabia que se siente en estos días en contra de Andrés Manuel López Obrador, de sus compañeros y de quienes simpatizamos con él y lo apoyamos.

Nunca como ahora los ataques habían sido tan virulentos, tan masivos. Quienes los encabezan son los mismos que hicieron todo para impedir que obtuviera la victoria en las urnas. Estaban seguros de que lo lograrían; fracasaron. Hoy, a sólo 9 días de que se ciña la banda presidencial, se niegan a aceptar que fallaron y se empeñan en descarrilarlo.

Nos tachan a quienes votamos por López Obrador de ignorantes, dicen que nos engañó a todas y todos, que somos ciegos y se declaran dispuestos a desenmascararlo, a develar ante el país el verdadero rostro del presidente electo.

Lo cierto es que, así como no lo vieron venir en la campaña, hoy, y a pesar de la derrota aplastante que sufrieron, tampoco son capaces de darse cuenta de que López Obrador no lleva máscara, que su rostro y su pensamiento siempre han estado a la vista. Son la soberbia, los prejuicios, el asumir como verdades absolutas los principios de la guerra sucia, lo que les impide verlo.

Simplificaron groseramente las propuestas de AMLO, se burlaron de sus promesas de campaña, no lo escucharon hablar de perdón a los corruptos y de dar sus razones para hacerlo. Las mismas, por cierto, que hoy esgrime. No dieron tampoco importancia a su cercanía con las víctimas. Se burlaron de su intención de suspender las obras del NAICM en Texcoco, seguros de que no llegaría a la Presidencia o, de llegar, que no sería capaz de enfrentar al poder económico.

Tampoco escucharon a los pobladores de las regiones asoladas por la violencia -cuyo territorio jamas pisan- hablando de la necesidad de mantener al ejército en las calles para preservar la seguridad, y menos todavía entendieron la voluntad de López Obrador de lograr una transición pacífica a toda costa. Como lo desprecian, no lo descifran; como no lo descifran, los vence.

Así como con acciones radicales –la suspensión del NAIM en Texcoco, el corte a la publicidad oficial y a las pensiones de los expresidentes, la desaparición del Estado Mayor Presidencial- se deslindó de los poderes fácticos, ahora, establecida la soberanía de la institución presidencial, marcado el tono de su mandato, le vuelve a tender puentes a medios, empresarios, políticos del régimen y militares.

Hace todo esto el Presidente electo consciente del costo político de sus acciones, no teme pagarlo, sabe que cuenta con capital político para hacerlo y de que el régimen al que pretende cambiar sigue vivo, que permanece en casi todas las esferas de la vida pública y tiene mucho poder.

Y lo hace también con la claridad de que, por el solo hecho de dar vida –imperfecta si se quiere- a la democracia participativa, sometiendo a consulta las decisiones mas polémicas, puede desandar el camino, desmontar esos puentes, enfrentar las situaciones mas difíciles, como sucedió en el caso de Texcoco, si el pueblo se lo ordena.

López Obrador administra, con un pragmatismo brutal, los combates que tiene ante sí. Puede que los posponga, pero nunca deja de librarlos.
Eso no lo entienden esos que hoy pronostican a grandes voces su fracaso y lo responsabilizan de lo que habrá de ser un inevitable naufragio nacional. Para muchos columnistas, líderes de opinión y usuarios de las redes sociales parecen ya haberse cumplido todas o casi todas las promesas catastrofistas de la campaña panista bajo el lema “un peligro para México”. Cometen el error de dar por sentada la derrota de López Obrador. Ignoran su proverbial necedad.

Desde la otra orilla, un nutrido grupo de voces liberales e incluso de partidarios del tabasqueño se alza clamando traición y acusándolo de incumplir sus promesas de campaña y de haber pactado con el régimen pronosticando –con la lógica de que todos los políticos son iguales- que su gobierno dará al país más de eso mismo que nos recetaron, en los últimos 12 años, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Muchos de los conservadores que profetizan el desastre y prefiguran escenarios apocalípticos suelen hablar desde una supuesta e inexistente normalidad democrática. Hay columnistas y comentaristas de radio y TV que rasgan sus vestiduras acusando a López Obrador, que escriben y opinan como si México fuera Suiza. Olvidan, convenientemente, que nuestro país ha sido gobernado -y lo seguirá siendo hasta el 1 de diciembre-, a punta de plata o plomo, por un hatajo de corruptos; que aquí al que al que abre la boca se la cierran o lo compran, y al que alza la cabeza se la vuelan.

Quienes bajaron la testa ante el régimen autoritario acusan hoy a López Obrador de atentar contra la democracia como si en este país la democracia hubiera existido en realidad. “Si no hubiera democracia –me dicen algunos- no hubiera ganado tu mesías”, sin reconocer que el régimen, para poder presentarse ante el mundo, necesitaba simular la democracia y que hizo de los procesos electorales –a los que hasta este 1 de julio había manipulado a su antojo- sólo una coartada y una válvula de escape para contener un posible estallido social.

Del otro lado del espectro político también muchos de los críticos, sobre todo los más radicales, parten de la creencia de que el 1 de julio las y los mexicanos en lugar de acudir a las urnas asaltamos el Palacio de Invierno y destruimos al régimen. No reconocen que este se resiste a morir y que sus coletazos pueden ser devastadores.

Cometen así, amplificado, el mismo error de los conservadores. Creen, por un lado, que López Obrador lo puede todo y que debe ir a fondo en sus propuestas como, si en efecto, el régimen se hubiera venido abajo; y por otro lado, asumen la existencia de la misma normalidad democrática suponiendo que los poderes fácticos respetarán las reglas del juego y cederán graciosamente el poder.

Vive México momentos extremadamente volátiles y peligrosos. La crítica a la acción gubernamental es más necesaria que nunca. Estoy convencido de que con López Obrador los ciudadanos tenemos el derecho –nos lo hemos ganado- y la posibilidad de expresar nuestro descontento libremente y sin riesgos. Tenemos, además, y este es un hecho inédito en la historia, la posibilidad real de definir el rumbo del país. De mandar al Presidente, y de hacerlo -si es preciso- enmendar la plana.

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TW: @epigmenioibarra

Por Epigmenio Ibarra.
Periodista y productor de Cine y TV en ARGOS. Ex corresponsal de Guerra en El Salvador, Nicaragua, Colombia, Guatemala, Haití, El Golfo Pérsico, Los Balcanes. Ha registrado, con la cámara al hombro, más de 40 años de movimientos sociales en México y otros países.

viernes, 23 de noviembre de 2018

11,433. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA “PROGRESO” ES “GUERRA”, PARA LAS COMUNIDADES ORIGINARIAS.


REPORTE- Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El significado de la palabra “progreso” es “guerra”, para las comunidades originarias.

“No queremos ningún tipo de mega proyecto porque atentaría contra la vida de los pueblos originarios zapoteco, mixe y chinanteco, y no creemos en las consultas, lo único que queremos es que respeten nuestras tierras y territorios, no pedimos gran cosa, sino que respeten nuestra decisión y nuestra forma de vida”. De la Asamblea de la región de Chinantla.

¿Qué significa la palabra “progreso”? El diccionario Pequeño Larousse Ilustrado,  que era nuestro librote de cabecera en los tiempos en que no aparecía San Google para dilucidar las  dudas, dice que “progreso” significa “Desarrollo de un ser o de una actividad”, San Google va más allá y afirma que “progreso” es: “Mejora o avance que experimenta una persona o una cosa hacia un estado mejor, más avanzado o más desarrollado”, una segunda versión del significado de la misma fuente dice que es: “Desarrollo continuo, gradual y generalizado de una sociedad en los aspectos económico, social, moral, científico, cultural, etc”.

Para el gobierno “progreso” es crear fuentes de empleo, aumentar el PIB, incrementar el intercambio comercial con China o  atraer más turistas, y para las comunidades indígenas qué significa la palabra “progreso”; para una interpretación de lo que significa la palabra “progreso”, para los pueblos originarios sería necesario un estudio profundo, por lo pronto podríamos analizar las razones de los  Pueblos de la Cuenca del Papaloapan que rechazan los megaproyectos mineros e hidroeléctricos que propone el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

En Oaxaca, la Asamblea de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio de la Cuenca del Papaloapan rechazaron todo tipo de megaproyectos, también rechazan la iniciativa de ley para el desarrollo agrario y las consultas, mecanismos del gobierno para justificar los “despojos” el saqueo, palabra que fue utilizada frecuentemente por López Obrador en su larga campaña.

Las palabras de los indígenas son terribles: “vivimos una guerra de despojo para la acumulación de la riqueza en unas cuantas manos, desde nuestros pueblos podemos mirar que para el futuro solo nos ofrecen la muerte”.

No es la primera vez que los pueblos originarios denuncian que son objeto de una guerra de despojo, la región, rica en yacimientos minerales, hidrocarburos, agua, bosques, es codiciada por los consorcios mineros nacionales y extranjeros. La posición de los pueblos indígenas es calificada por los medios de difusión alineados con el gobierno como retrógrada, se oponen a los megaproyectos que se han planeado para las zonas económicas especiales como presas, minas y  autopistas.

Una clave fundamental en el pensamiento de los pueblos originarios se deduce de lo que dijo uno de los representantes de los pueblos en una rueda de prensa: “No aceptamos, ni aceptaremos ningún megaproyecto porque atentan contra la vida de nuestra madre tierra y todos los que en ella habitamos; declaramos que nuestro no, es rotundo, definitivo, innegociable e irreconciliable”.

La frase “Porque atentan contra la vida de Nuestra Madre Tierra y de todos los que en ella habitamos”, la vida de la Madre Tierra es sagrada lo mismo que la vida de los seres humanos y el agua, los minerales, los animales, las semillas y sus frutos, son un regalo de la madre Tierra, no son mercancía que se pueda vender.

Para los capitalistas, los magnates dueños de los consorcios de la muerte, la tierra, el agua, los minerales e hidrocarburos, son una fuente de enriquecimiento, una mercancía, por eso, para las comunidades la palabra “progreso” en boca del gobierno y de los megaempresarios, es muerte.

11,432. ENCUENTRO CON GOROSITO…


Por el Dr. (c) Washington Daniel Gorosito Pérez.
Docente, investigador, ensayista, articulista y poeta.
Desde el Estado de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI

ISRAEL: LA DIMISIÓN DEL MINISTRO LIBERMAN HAMÁS LA VIVE COMO UNA GRAN VICTORIA.

Avigdor Liberman dimitió al cargo de Ministro de Defensa del Gobierno de coalición que lidera Benjamín “Bibi” Netanyahu. El renunciante ocupaba la cartera de Defensa desde mayo del 2016, cuando cayó su antecesor por investigaciones referentes a la compra de submarinos Delfín para la armada israelí, construidos en astilleros alemanes comprobándose corrupción en la operación.

La razón fundamental por la que Liberman se alejó de su cargo se debió a que rechazaba  la oferta de tregua que ofreció Hamás a Netanyahu y éste terminó aceptándola. El líder político de los judíos de origen ruso fue tajante al presentar su renuncia ante la Knéset (Parlamento) israelí dijo: “No puedo seguir en mi cargo de Ministro de Defensa, no puedo mirar a los ojos a las familias del sur que viven en manos de Hamás”.

“Lo que pasó ayer es rendirse al terrorismo, no hay otro nombre. Se está ganando estabilidad a corto plazo a cambio de seguir teniendo problemas en el futuro”. Mientras que Hamás ha calificado de “victoria política para Gaza”, la renuncia de Avigdor Liberman a la cartera de Defensa israelí:

 “Es un terremoto político en Israel, Liberman ha admitido su derrota y ha reconocido su incapacidad ante la resistencia palestina”, dice textualmente parte de un comunicado del movimiento islamista Hamás, que gobierna Gaza desde el 2007.

Recordemos la situación que llevó  a esta crisis en el gobierno israelí; en menos de 24 horas, más de 500 misiles fueron lanzados a territorio de Israel por Hamás, para los que el aparato militar israelí, prácticamente no tuvo una respuesta.

 Antes de su nombramiento como Ministro de Defensa, Liberman profesaba que la política que debía seguirse con Hamás en Gaza debía ser muy clara, y prometió que en el momento que recibiera su nombramiento daría 48 horas de plazo a Ismael Hania, que en ese momento lideraba a Hamás en Gaza, para que encontrara un sitio donde ser enterrado ya que no sobreviviría ese tiempo. Indudablemente no fueron más que bravuconadas.

Pero también en el caso del Primer Ministro Benjamín Netanyahu, debemos tener presente que en el 2008, en vísperas de las elecciones de febrero del 2009 en plena campaña, “Bibi” fue entrevistado sobre el tema y aseguró que en un mes si llegaba a ser Primer Ministro de Israel, acabaría por destruir a Hamás.

Ha trascurrido casi una década de gobiernos liderados por Benjamín Netanyahu, hubo tres ministros de defensa y Hamás continúa en el poder. La situación de días pasados se puede considerar trágica para el Estado de Israel, debido a que Hamás al dictar las condiciones de apertura del fuego contra Israel y posteriormente dictar también las condiciones de una tregua o cese del fuego, logró un gran objetivo estratégico- militar.

Ante tal situación y la poca respuesta al ataque con los 500 cohetes, el gobierno israelí ha demostrado la falta correcta de manejo de esta crisis y el daño que dicha situación le ha hecho internamente al gobierno de Netanyahu y ante la opinión pública, será muy difícil de superar.

¡Hasta el próximo encuentro…!

Dr. (c) Washington Daniel Gorosito Pérez.

11,431. TRAGAR PINOLE.


LA FERIA

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Tragar pinole.
Tía Cuquita, a los 70 años de edad, finalmente aceptó que se había quedado para vestir santos. Resignada a morir sin conocer varón (nota: acepción bíblica del verbo “conocer”, combinación de la taurina suerte de entrar a matar con el ansia de una buena faena, usted entiende); resignada pues, tía Cuquita explicaba que no fue por falta de pretendientes, sino que de uno supo era cliente frecuente del “Edén” (impío nombre de un establecimiento de solaz y esparcimiento genésico, regenteado por la Rompecatres, entonces afamada); de otro, ella supuso “lo peor”, dado el sospechoso respeto con que la trataba; a otro más lo vio en Misa, sentado más cerca de lo aceptable, de una señorita con la que “algo” ha de haber tenido. Así, a cada pretendiente le encontró cosa que no le permitió entregar a todo trapo su corazón (?)… y solterona quedó, por desconfiada. Su prima hermana, la abuela Elena (la paterno-autleca), un día oyéndola contar otra vez sus desventuras, le dijo: -¡Cuca!, la que se queda con hambre por miedo a enchilarse, no lo anda contando; hubieras probado; si te salía muy bravo, la enchilada como quiera se pasa… pero tú, con la duda y la gana quedaste -pues sí.

Ahora resulta que una buena parte de la comentocracia sabe de estrategias de seguridad pública; que más le vale al próximo Presidente acatar las advertencias de numerosas ONG’s (unas, no todas pero no pocas, de intenciones por determinar); que es muy de tomarse en cuenta la opinión de Europa; y que el planeta entero está con el alma en un hilo por el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos en México… ahora resulta.

Ayer, a todo trapo se papaloteó que Amnistía Internacional, AI (hágase de cuenta, el Espíritu Santo), conminó a AMLO a corregir su plan de seguridad. Sí, damas y caballeros, el secretario general de AI, Kumi Naidoo, por video, instó a nuestro Presidente en funciones (don Peña Nieto es como un marido firmando el acta de divorcio: jurídicamente, todavía es marido, pero ya muy poquito), a no cometer los mismos errores de los últimos dos presidentes, “corregir la estrategia militarista de seguridad pública” y crear una fuerza policiaca de rechupete, en la que los tenochcas confiemos como si fuera nuestra abuelita la consentidora (siempre hay una que es más apapachadora).

Don Kumi, desde la atalaya de su autoridad moral, aprovechó para darle una repasada a nuestro ejército, diciendo que  “en los últimos 50 años, la organización ha documentado los momentos más graves en que miembros de las fuerzas armadas cometieron tortura, desapariciones forzadas e incluso ejecuciones extrajudiciales desde la horrible masacre de 1968 a la fecha” (tomado de Proceso, de ayer).

Lo de la “horrible masacre” de 1968, lo podemos discutir en otra ocasión, junto con lo de 50 años de barbarie militar por demostrar. Nuestras fuerzas armadas son (siguen siendo), de lo mejor que este país tiene.

Ahorita, es más oportuno preguntar ¿qué dijo AI cuando la firma del Plan Mérida?... sí, cuando en mayo de 2008 estaba en el proceso de aprobación en la Cámara de Representantes del Congreso de los EUA la Iniciativa Mérida, Larry Cox, director Ejecutivo de Amnistía Internacional-Estados Unidos, no se opuso, recomendó que la asistencia yanqui incluyera rigurosos mecanismos de rendición de cuentas y que no debía “(…) ser un cheque en blanco para las fuerzas de seguridad mexicanas, que han sido implicadas en crímenes como violación y tortura”. Recomendaciones, acusaciones, no oposición al Plan Mérida que formalizó la situación en que estamos.

¿Con qué cara -y con autoridad de quién- Amnistía Internacional opina, señala, acusa?:

El 15 de julio de 2010, AI publicó el informe titulado “El despedazado estado de la salud en Corea del Norte”, denunciando amputaciones sin anestesia, cirugías a la luz de las velas y que muchos médicos atendían a los pacientes solo si les pagaban por adelantado. Al día siguiente, Margaret Chan, entonces directora General de la Organización Mundial de la Salud de la ONU, desacreditó el informe por “poco científico”, basado en “casos anecdóticos” y remató doña Chan con pase de pecho, diciendo que los servicios de salud en Corea del Norte podrían ser “envidia de muchos países desarrollados”. El portavoz del gobierno de ese país, informó que nadie de AI ha pisado nunca Norcorea. A todo dar.

Una de las (no pocas) críticas a AI es que su Informe Anual incluye reportes sobre violaciones de los derechos humanos en países en los que no tiene presencia, ni afiliados, ni oficinas, con reportes periodísticos tomados de otros países. Por cierto, el Vaticano los mandó a volar desde 2007.

Amnistía Internacional apoyó a todo pulmón la intervención armada en Libia en 2011 y “lamentó” la muerte de 55 civiles por los bombardeos de la OTAN, que se hicieron “con la intención de proteger a civiles de las fuerzas del coronel Gadafi”… mmm. También difundió “miles de ahorcamientos en las cárceles sirias”… y no abrió el pico para desmentir la existencia de armas químicas en Irak, armas imaginarias que justificaron la invasión a ese país. 

¿Quién mantiene a AI, quién manda ahí?... según ellos, viven de “donaciones particulares”, sin pedir ni aceptar dinero de gobiernos… dicen, pero tener oficinas “en más de 150 países”, barato no sale.

El exsecretario General del Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE) Ricardo García Damborenea (condenado a cárcel por la guerra sucia contra ETA en España), dijo en 1985: “No he visto a Amnistía Internacional preocuparse por los derechos de una sola víctima del terrorismo (…) sin embargo, son capaces de alborotar a redoble de tambor si a un terrorista que tiene catorce muertos a la espalda un guardia civil le da una bofetada”.

Que se guarden sus opiniones. Ahorita, en México, no tenemos de otra (¡qué diera AMLO por poder regresar al ejército a sus cuarteles!).

Lo seguro es que de alguna manera, como siempre, resolverá México su problema, solo, como siempre. Lo que no se puede es chiflar y tragar pinole.

jueves, 22 de noviembre de 2018

11,430. ¿POR QUÉ DEBEN SER POLICÍAS Y NO SOLDADOS?


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd. De México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Jorge Javier Romero Vadillo.
SinEmbargo. Noviembre 22, 2018.

La organización, el objetivo y el entrenamiento de las policías civiles son totalmente diferentes. Foto: Cuartoscuro.

La próxima secretaria de Gobernación acaba de hacer un papelón, en el episodio “La Guardia Nacional” de la serie La cuarta transformación, escrita, dirigida y protagonizada por Andrés Manuel López Obrador, con doña Olga y Alfonso Durazo como secundarios de esta entrega de la primera temporada de las seis que sin interrupción nos esperan a los mexicanos, sin posibilidad de cambiar de canal y sin la virtud de la ficción, que suele no tener consecuencias fuera de nuestra mente en la vida cotidiana.

De talante dialogante y moderado, con una visión garantista y promotora de derechos, doña Olga había hasta ahora llamado la atención por tomar la iniciativa de la regulación de la mariguana y la del aborto y por promover la justicia transicional y la atención a las víctimas como causas que encabezaría desde una oficina que se tomaría muy en serio los derechos humanos. Entre el elenco de secundarios que hasta ahora habían sido comparsas del héroe de la trama, la senadora Sánchez Cordero ha generado simpatía, entre un conjunto de personajes bastante antipáticos.

Lamentablemente, en una secuencia que ya ha sido repetida de manera viral en las redes, la estupenda jurista, jueza liberal y admirable, que hasta ahora se había desempeñado como lo mejor del elenco, aunque algo desdeñada por el gran protagonista, apareció cantinfleando para tratar de convencer al respetable de que la Guardia Nacional sería policía y no ejército.   

En el enrevesado parlamento de su principal escena del episodio, Sánchez Cordero, que hasta ahora se había mostrado como paladina de la seguridad ciudadana, declaró que en los foros realizados sobre reconciliación y paz nadie había planteado el retiro del ejército de sus ciudades e incluso había predominado la petición de que permaneciera el despliegue militar. Después entró en una suerte de trabalenguas para insistir en que serían policías, aunque militares o navales, pero policías al fin, los integrantes del nuevo cuerpo de nombre decimonónico. Finalmente, hizo la apología de las fuerzas armadas con el tópico de considerarlas parte del pueblo.

Sobre el último tema, Claudio Lomnitz disertó en su artículo de La Jornada y no hace falta agregar nada. La primera afirmación sorprende si se lee la página 97 del documento de conclusiones de los Foros Escucha, donde dice que “para la nueva estrategia de seguridad del presidente electo, se debería repensar la idea de la Guardia Nacional, porque con ello se militarizaría el actuar de la policía”. Pero incluso si el clamor reiterado hubiera sido por la permanencia del ejército, un gobierno responsable debería actuar con base en la evidencia y durante los últimos doce años se ha acumulado suficiente sobre lo fallido del despliegue militar como política pública para frenar la inseguridad y la violencia, junto con caudales de pruebas de que el actuar de las fuerzas armadas ha violado consuetudinariamente aspectos centrales del título primero de la Constitución.

Pero el principal dislate de doña Olga fue el de pretender convencernos de que las policías militar y naval son policías en el sentido de los cuerpos necesarios para construir una seguridad ciudadana, con apego al orden jurídico y con respeto a los derechos humanos. Me parece que es en este punto donde debería centrarse la discusión: el fondo del asunto radica en entender por qué los soldados no sirven para construir una seguridad ciudadana y cuál es su diferencia con las policías, pues a simple vista podría resultar irrelevante la distinción, al ser unos y otros agentes armados del Estado.

Sin embargo, se trata de servidores públicos de muy distinto talante, debido a las reglas definitorias y operativas de las organizaciones a las que pertenecen –fuerzas armadas o policías– y por los aprendizajes de comportamiento rutinario distintos que un tipo y otro de organización les imponen a sus integrantes. Como bien explica Lomnitz, la profesionalización de los ejércitos implica que los soldados y sus oficiales se sometan a una disciplina rigurosa, propia de una organización racional y jerárquica, donde el mando oficial superior tiene prioridad absoluta, pues, agrego, de la obediencia a las órdenes puede depender la vida o la muerte y el éxito o el fracaso de una operación, que generalmente consiste en enfrentarse a adversarios armados a los que se debe aniquilar.

La organización, el objetivo y el entrenamiento de las policías civiles son totalmente diferentes. El objetivo de la policía no es el aniquilamiento de un adversario irreductible, sino la protección de la población y la reducción de la violencia. Si bien también se trata de una organización racional y jerárquica, sus cuadros profesionales deben contar con la iniciativa propia de un profesional capacitado para contener, detener, preservar la escena de los delitos, acopiar pruebas y salvar vidas, de manera que los presuntos delincuentes sean presentados ante la justicia y sean sometidos a un proceso con garantías, sin haber sido torturados ni extorsionados ni obligados a incriminarse. Incluso sus cuerpos de asalto se deben someter a estrictos protocolos de uso de la fuerza, lo mismo que sus cuerpos de contención de algaradas y motines.

El punto central de una estrategia de reducción de la violencia debe centrarse en una reconstrucción del Estado donde la prevención y la persecución de los delitos se haga con el objetivo de hacer justicia. A partir del gobierno de Felipe Calderón en cambio, la estrategia adoptada ha sido la de identificar a los delincuentes como enemigos armados a los que hay que combatir y no como parte de la sociedad que ha violado la ley y debe ser detenida y sometida a proceso. Por más que doña Olga, en su despliegue histriónico fallido, haya querido marear la perdiz con lo de que serán policías, el más somero análisis de la iniciativa de reforma presentada hace evidente que la Guardia Nacional será un cuerpo de carácter militar, sometido al control de las fuerzas armadas y en el cual predominará el adiestramiento y la disciplina propia de soldados, no de policías.

Al final del episodio, lo que queda claro es que el héroe tiene una visión de la seguridad como resultado de la fuerza y la autoridad incontestable. Cree, como en todos los temas, que su voluntad es suficiente para transmitir sus designios hasta el último subordinado y para que este los cumpla al pie de la letra, sin desviación alguna. De ahí su preferencia por un cuerpo de disciplina militar y en su desconfianza por los profesionales con iniciativa. No entiende de problemas de agencia y de los mecanismos institucionales que se requieren para resolverlos. De ahí que pretenda que no habrá violaciones a los derechos humanos, como hasta ahora ha habido, porque él será el jefe supremo y no ordenará que sean violados. Como si las organizaciones no tuvieran comportamientos rutinarios, como si todos los intereses estuvieran perfectamente alineados y como si él, magnánimo, pudiera poseer toda la información sobre cada caso. No cabe duda de que nuestro próximo presidente se tiene en alta estima.

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Por Jorge Javier Romero Vadillo.
Politólogo. Profesor – investigador del departamento de Política y Cultura de la UAM Xochimilco.