viernes, 9 de agosto de 2019

12,171. ENCUENTRO CON GOROSITO…


Por el Dr. (c) Washington Daniel Gorosito Pérez.
Docente, investigador, ensayista, articulista y poeta.
Desde el Estado de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI

MARIO BENEDETTI: LA MAFIA LITERARIA MEXICANA, JUAN RULFO; OCTAVIO PAZ, E IDA VITALE.

Hace unos días se cumplieron los primeros 10 años sin Mario Benedetti, el poeta, novelista, ensayista y traductor que falleció el 17 de mayo del 2009 y en el 2020 se conmemorará el centenario de su nacimiento en Paso de los Toros, el 14 de septiembre de 1920.

El escritor uruguayo fue durante su prolongada carrera literaria un hombre preocupado por la labor y el compromiso del escritor en lo socio-político en América Latina. En una de sus obras publicada la primera edición en 1974 en Argentina, titulada: El escritor latinoamericano y la revolución posible, Benedetti hace una dura crítica al denominado grupo de la Mafia literaria mexicana, en un apartado que titula: Mafia, literatura y nacionalismo.

Después del esnobismo crítico y el frívolo internacionalismo impuesto durante largos años por la mafia intelectual, los escritores mexicanos por fin se han puesto serios y han empezado a discutir sobre algunos temas tan importantes como la relación entre el escritor y la política, o nacionalismo y cultura mexicana.
Con bastante atraso han empezado a llegarnos algunas instancias de esa polémica, y en las mismas es posible reconocer ciertas cicatrices que aquella frivolidad y aquel esnobismo dejaron en la vida cultural mexicana; cicatrices visibles aún ahora, cuando las circunstancias obligan a una reflexión más rigurosa y madura.

La mafia mexicana fue y todavía sigue siendo una experiencia casi única en América Latina. Octavio Paz es su dios; Carlos Fuentes, su profeta. Entre sus miembros más conspicuos figuran el pintor José Luis Cuevas, y escritores talentosos como Carlos Monsiváis, Juan García Ponce, Fernando Benítez, Tomás Segovia, Salvador Elizondo, José Emilio Pacheco, Marco Antonio Montes de Oca y prácticamente la primera línea de la literatura mexicana más publicada y publicitada.

Tanto en sus diálogos (públicos o privados) como en sus textos, la mafia usó un lenguaje que tenía sus claves, y de alguna manera hacía cómplices a sus miembros, de una actitud que llevaba implícito un menosprecio hacia las masas populares y sus reacciones primitivas o despojados silencios. Por otra parte, la sede natural de estos escritores no era Puebla o Guanajuato, sino la equidistante París. La “Zona Rosa” es en rigor una nostalgia europea.

Para Benedetti: En términos ya no literarios, sino humanos, todo es recuperable, y no hay por qué descartar que la mafia aprendiera algún día su lección de humildad.

Pero sobre todo no hay que descartar que esa experiencia detonante, espectacular, fragorosa, sirva como canjeable lección a los jóvenes intelectuales y artistas mexicanos, y los acerque definitivamente a lo más auténtico y más válido de la literatura mexicana actual.

Me refiero a Juan Rulfo, claro. Mucho se ha murmurado sobre las diversas causas que puedan haber impedido que Rulfo, autor dos libros excepcionales (El llano en llamas y Pedro Páramo), haya continuado esa faena impar.

Pero ¿a nadie se le ha ocurrido pensar que el gran mariachi armado por la mafia puede  haber sido un factor de inhibición para el mejor narrador de América Latina?

A esta altura, y aunque las condiciones cambien, ya parece difícil que el creador de Comala retome su mundo prodigiosa e inevitablemente mexicano. Tengo confianza, sin embargo, en que el tan aguardado “tercer Rulfo” sea en definitiva escrito por los jóvenes que no sólo pasaron por Comala, sino también por Tlatelolco.

Una muestra más de la opinión que tenía Mario Benedetti sobre Octavio Paz, son las declaraciones que hizo la poeta uruguaya Ida Vitale en mayo del 2018 a la Agencia France Presse (AFP). La galardonada con el Premio Cervantes dijo que cuando estaba a punto de exiliarse en México, se encontró en Buenos Aires con el escritor uruguayo Mario Benedetti quien le dijo:

“Cuidado porque ahí, en México, puede ocurrir que te encuentres con Octavio Paz: ten cuidado”, le advirtió él. En ese momento empezaron las “discrepancias ideológicas” con Benedetti, quien había encabezado el radical Movimiento 26 de Marzo, brazo político del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros. (MLN-T).

Ida Vitale le aseguró que la “generación no marca por su posición frente a la política”, porque “eso no es tan importante desde el punto de vista literario”. La poetisa recuerda a un Octavio Paz con una enorme capacidad de trabajo, “de estar siempre presente en temas desde muy amplios e importantes a otros pequeños, pero que los respetaba igual. Actuaba con mucho sentido de solidaridad”.

Ida Vitale fue invitada e una actividad cultural que se realizó en Montevideo, en el Liceo 47 Hugo Batalla, denominada: “Día del libro en el oeste. 10 años sin Mario Benedetti e Idea Vilariño”. Esta última otra poetisa, ensayista y crítica literaria extraordinaria, perteneciente a la Generación del 45 al igual que Benedetti e Ida. Leyó rodeada de adolescentes, algo de su última obra Shakespeare Palace- Mosaico de mi vida en México- y evocó su experiencia de exilio que duró 11 años en este país.

“Este libro tiene que ver con los años que pasé allí y trata de una manera de corresponder a la enorme generosidad de México, que cada vez que ha habido problemas políticos en otros países, ha recibido de brazos abiertos a quienes han necesitado radicarse allí”.

Cuando Ida Vitale recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en el 2018 en Guadalajara- Jalisco, recordó y agradeció en su discurso a Octavio Paz: “Él no sólo era un gran maestro sino un humano generosísimo”.

¡Hasta el próximo encuentro…!

Dr. (c) Washington Daniel Gorosito Pérez.

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