miércoles, 19 de septiembre de 2018

11,188. EL DISCURSO DE AMLO SOBRE ROBLES DESTANTEA A LOS ANALISTAS: AÑADE CONFUSIÓN Y AMBIGÜEDAD, DICEN.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Efrén Flores.
SinEmbargo. Septiembre 18, 2018.

Las recientes declaraciones del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador, acerca de que los actos de corrupción en la Sedesol y Sedatu, exhibidos bajo la gestión de Rosario Robles, son “un circo” y que ella es “un chivo expiatorio”, han provocado una serie de reacciones negativas en la opinión pública que ponen en entredicho una de las máximas de su campaña: acabar con la corrupción en México.


Politólogos consultados por SinEmbargo coincidieron en que si en dos años no vemos avance en casos emblemáticos de procuración de justicia como lo son Ayotzinapa, Odebrecht, la Estafa Maestra, entre otros, su credibilidad y la de su movimiento tocarán fondo.

Alargar el pacto de impunidad que vivimos con las pasadas administraciones priistas y panistas sería una completa “traición” a los electores que confiaron en Andrés Manuel, dijeron. “No habrá una cuarta transformación mientras la impunidad sea la madre de todos los problemas del país”, explicó el doctor Juan Luis Hernández, director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Para Enrique Toussaint, politólogo de la Universidad de Guadalajara, AMLO “comete un error muy claro al confundir dos cosas. Una es no utilizar la justicia a tu favor y otra es no castigar casos que todo indica son actos de corrupción”.

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Si AMLO no va tras “famosos”, el Legislativo sí: vamos a demandar a Rosario Robles, afirma Monreal.

Ciudad de México, 18 de septiembre (SinEmbargo).- Las recientes declaraciones de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre el presunto desvío de recursos públicos de Rosario Robles Berlanga reflejan la ambigüedad que aún existe en su discurso de justicia y genera incertidumbre sobre su estrategia para combatir la corrupción y la impunidad en México, dijeron politólogos consultados.

En febrero de este año, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) dio a conocer que durante la gestión de Robles como titular de las secretarías de Desarrollo Social (2012-2015) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (2015-presente) hubo simulación de contratos gubernamentales con 76 empresas, para el desvío de 1 mil 900 millones de pesos del erario público federal.

Poco más de siete meses después, una investigación del diario Reforma revivió el caso señalando que, entre 2014 y 2017, parte de ese dinero (708.2 millones de pesos) fue transferido en efectivo a diversas empresas fantasma a través de los servicios de transporte de Tameme, Cometra y Panamericano.

Cuando surgió la investigación de la ASF a principios de año, López Obrador apremió que la Procuraduría General de la República (PGR) atrajera la investigación (de la Sedesol) y procediera conforme a la ley. Sin embargo, el 16 de septiembre dijo que Rosario Robles era un “chivo expiatorio” y que las acusaciones difundidas en medios de comunicación eran un “circo”.

Asimismo, explicó que durante su administración sí habrán procesos en contra de funcionarios públicos pero que eso “no corresponde al [Poder] Ejecutivo” sino al Poder Judicial. Y detalló que “no vamos a perseguir a nadie, no vamos a hacer lo que se hacía anteriormente, de que habían actos espectaculares, de que se agarraba a uno, dos, tres, cuatro, cinco como chivos expiatorios, y luego le seguían con la misma corrupción”.

En la imagen, Rosario Robles Berlanga, titular de la Sedatu, dependencia que ha sido señalada de desvío de recursos junto con la Sedesol. En ambos casos los presuntos actos de corrupción se llevaron a cabo bajo la gestión de la funcionaria. Foto: Victoria Valtierra, Cuartoscuro.

En esta coyuntura, AMLO ha sido señalado por integrantes de los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) de defender a Robles, e inclusive, integrantes de la bancada del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Senado de la República –como Lilly Téllez y Ricardo Monreal Ávila– han contestado diciendo que sí impulsarán la investigación desde la Cámara Alta porque “al menos Robles es cómplice en los actos de corrupción exhibidos”.

Para Enrique Toussaint, politólogo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), lo que AMLO hizo es deslindarse de las prácticas de justicia política (cuando se castiga a los enemigos y se protege a los aliados) y de justicia selectiva (cuando el gobernante decide contra quién serán iniciados los procesos de investigación) por parte del Ejecutivo federal. En ese sentido, dijo, López Obrador “acertó”.

No obstante, Toussaint advirtió que “el hecho de separarse de la politización y selectividad de la justicia no significa darle borrón y cuenta nueva a todos los procesos previos” sino que, contrario a ello, debe de dejar correr las investigaciones por parte de las fiscalías para que después los jueces determinen quién es y quién no es culpable.

Los politólogos consultados por SinEmbargo concordaron en que el problema de fondo radica en la confusión que AMLO genera con sus declaraciones y que en apariencia parecen contradictorias. Algo muy similar a lo que sucedió en enero de este año, cuando el político tabasqueño fue criticado por ofrecer amnistía a quienes hubieran incurrido en un ilícito y evitar hacer “cacería de brujas” con la finalidad de iniciar un proceso de pacificación del país.

“Hicieron todo un escándalo con eso de la amnistía. Hice un planteamiento que sostengo, de que vamos a buscar todas las posibilidades para conseguir la paz en México. Pero entonces, los de la mafia en el poder dijeron: ‘¡Claro, ahí está! Andrés Manuel va a perdonar a los delincuentes’. Son muy perversos, hay que ver la propuesta integral, no sólo retazos”, dijo el 5 de enero en el estado de Morelos.

AMLO “comete un error muy claro al confundir dos cosas. Una cosa es no utilizar la justicia a tu favor y otra es no castigar casos que todo indica que son escándalos de corrupción”, señaló Toussaint, quien dijo que a pesar de todo, el próximo Presidente de la República está obligado a dar resultados en materia anticorrupción, que fue uno de los principales motivos por los que la ciudadanía votó por él.

Los especialistas concordaron en que AMLO puede ser ambiguo pero que, si en dos años no vemos avance en casos emblemáticos de procuración de justicia como lo son Ayotzinapa, Odebrecht, la estafa maestra, entre otros, su credibilidad y la de su movimiento tocarán fondo.

Alargar el pacto de impunidad que vivimos con las pasadas administraciones priistas y panistas sería una completa “traición” a los electores que confiaron en Andrés Manuel López Obrador la principal demanda nacional –después de la violencia– que es la lucha contra la corrupción y la impunidad. “No habría una verdadera transición de régimen y una cuarta transformación nacional mientras la impunidad sea la madre de todos los problemas del país”, explicó el doctor Juan Luis Hernández Avendaño, director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Para el académico, en el peor de los casos las declaraciones de AMLO refleja lo que ha venido sucediendo en América Latina en las últimas décadas. Procesos de transición política en los que hubo la necesidad de pactar con el viejo régimen para dar paso a un nuevo. Y para lo cual, fue “siempre necesario que hubiera esta suerte de mirada hacia adelante y no hacia atrás”.

En ese sentido, Avendaño mencionó que el problema es que no sabemos si las declaraciones del tabasqueño sólo son parte de una estrategia política de transición “para no enturbiar la llegada del nuevo gobierno”, o si es la antesala de lo que será la dinámica durante todo su sexenio.

De cualquier modo, dijo, “plantar impunidad” al Gobierno saliente es una “clara traición a los más de 30 millones de electores” que votaron por él, máxime considerando que el mensaje de la ciudadanía en las urnas –el 2 de julio pasado– fue “la necesidad de castigar el saqueo institucional” que protagonizó la administración del Presidente Enrique Peña Nieto.

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¿ANTICORRUPCIÓN BASE CERO?

Rosario Robles, además de estar involucrada en el desvío de recursos de la Sedesol y de la Sedatu, entre 2003 y 2004 estuvo involucrada en el uso indebido de recursos públicos por parte de su entonces pareja sentimental, el empresario Carlos Ahumada. Aunque Rosario Robles no fue inculpada, en medios de circulación nacional corrió la noticia de que ella, en calidad de presidente del PRD, introdujo a Ahumada al círculo político perredista, por lo que lejos de ser inocente era, en efecto, cómplice del crimen.

Los señalamientos en contra de Robles no dejan de levantar sospecha. Y las declaraciones de López Obrador en un momento crítico como lo es el periodo de transición de gobierno, o son “infortunadas” o son el portento de una “tragedia” por venir, lamentaron algunos de los analistas.

Según el doctor José Fernández Santillán, analista político de Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), AMLO “está sacando el cobre priista y está mostrando su verdadera naturaleza”. Su problema, explicó, “es que está rodeado de una serie de maleantes que no pueden ocultar su pasado” –como Manuel Bartlet, Napoleón Gómez Urrutia, Marcelo Ebrard, Rigoberto Salgado, entre otros– y que “ahora han lavado sus pecados por estar o haberse doblegado ante el gran jerarca” (AMLO).

En su opinión, si López Obrador en verdad está planteando dejar lo del pasado en el pasado y velar por el cumplimiento de la ley desde el 1 de diciembre en adelante, nos enfrentamos al riesgo de de un “gravísimo retroceso para nuestra democracia”, ya que estaría incurriendo en “una falta de respeto para las instituciones de la República, un engaño para sus votantes y un […] ejercicio del poder de acuerdo a criterios de conveniencia y oportunidad”.

En muchos procesos políticos y sociales, dijo Juan Luis Hernández Avendaño de la Universidad Iberoamericana Puebla, sucede lo que se conoce como “arrancar de cero” con nuevas reglas. A pesar de que es una práctica válida en muchos Estados, no obstante, en la lógica práctica de México, el hecho de dejar impune los saqueos institucionales y gubernamentales en la actual coyuntura nacional “haría muy poco creíble el esfuerzo del nuevo Gobierno de echar a andar una verdadera política anticorrupción”.

Santillán, por su lado, añadió que esto se debe a que la gente que votó por el tabasqueño “no quiere borrón y cuenta nueva” sino que la nueva administración acabe con la lógica de corrupción e impunidad de los últimos sexenios, lógica sin la cual no se entendería la abrumante victoria de AMLO en las urnas.

Además, para el politólogo, el caso de Rosario Robles no se trata de una cacería de brujas ni de un circo, sino de observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Y lo que AMLO podría estar haciendo al ponerlo así, además, “es faltarle al respeto a las instituciones. Porque decir borrón y cuenta nueva y que es una persecución, es descalificar lo que ha hecho institucional e imparcialmente la ASF”.

El próximo Presidente de México quizá intentó expresar que durante su mandato no habrá corrupción e impunidad y que no se entrometerá en las investigaciones de la PGR, que por lo menos en el sexenio de Peña Nieto, ha sido señalada de simular operativos e investigaciones, por tratarse de un brazo político del Poder Ejecutivo federal.

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De acuerdo con el doctor Gustavo López Montiel, director de la Facultad de Ciencias Políticas del ITESM, no son del todo ciertas las declaraciones de AMLO acerca de que los procesos en contra de funcionarios públicos no corresponden al Poder Ejecutivo, ya que a su consideración y derivado del hecho de que la PGR es un órgano que investiga los delitos del orden federal y que depende del Poder Ejecutivo, éste tiene la facultad –al igual que el Poder Legislativo– de impulsar investigaciones que pueda atraer y ser valoradas por el Ministerio Público, con la posibilidad de derivar en una acción penal.

“El tema es que el Sistema Nacional Anticorrupción está incompleto y que, por otro lado, hemos visto que la PGR es utilizada con fines políticos y están suspendidas las averiguaciones precisamente por este uso de la PGR. Sin acciones directas desde el Ejecutivo federal, será difícil que una Fiscalía pueda, verdaderamente, procurar y aplicar la ley para hacer justicia”, comentó.

Además de los problemas mencionados, el analista político de la UdeG, Enrique Toussaint, indicó que lo más preocupante de todo es “la idea que tiene AMLO de periodismo” y que, al acusar que los medios de comunicación hicieron un circo, esté demostrando ser incapaz de “entender que buena parte de su victoria electoral se pavimentó con las revelaciones [sobre corrupción e impunidad] que hicieron los medios de comunicación”.

“Mucho de lo que explica la llegada de López Obrador a la Presidencia es el circo que hicieron los medios de comunicación […] que desnudaron lo que supuso el proyecto de Enrique Peña Nieto en materia de corrupción. Es inexplicable el ascenso de Andrés Manuel, la capacidad que tuvo para generar un discurso antisistema, la erosión del régimen de Peña Nieto y de su Gobierno, sin el trabajo y las revelaciones de la prensa”, concluyó al respecto.

EL GOLPE A MORENA.

Los politólogos apuntaron que las aparentes discrepancias discursivas al interior de Morena –como aquellas diferencias entre AMLO y Monreal o AMLO y Téllez– reflejan la realidad del partido, que lejos de ser un monolito es una “coalición variopinta con distintos intereses” que no está libre de fracturas, e incluso, de la formación paulatina de tribus partidarias, refirió Hernández Avendaño.

Este tipo de circunstancias, abundó, evidencian la heterogeneidad de posturas en un partido que inició como un “movimiento social que aglutinó a muchas fuerzas políticas, sociales, civiles, partidarias y ex partidarias”, que no acaba de consolidarse del todo. El hecho de que Morena mande “mensajes encontrados” –como cuando Monreal subió a la tribuna a defender al Gobernador Manuel Velasco Cohelo y otros diputados morenistas lo criticaron– significa que, “como proyecto político, aún no tiene una consistencia institucional”, explicó Toussaint.

Ricardo Monreal Ávila, coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República, anunció que iniciarán una investigación respecto a las recientes denuncias de un presunto desvíos de recursos que comprometen a Rosario Robles Berlanga. Foto: Misael Valtierra, Cuartoscuro.

Para los especialistas es muy importante lo que AMLO haga de aquí en adelante, pues como dijeron, dependiendo de la forma en que gestione el legado de corrupción y de reformas de Peña Nieto, será determinada la solidez de Morena en los próximos meses. Y si López Obrador se equivoca, podría ocasionar disputas internas que afecten la operatividad institucional del partido.

“Su proyecto se puede dividir y perder mucha legitimidad política y social si [AMLO] no se atreve a encabezar acciones contundentes contra la administración anterior”, mencionó Santillán, quien también advirtió que ”sí se ven fracturas internas [en Morena], pero hay que recordar que es un partido personal. Y que a fin de cuentas la última decisión es la que toma el gran tlatoani” que es AMLO.

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Por Efrén Flores.

11,187. LA PRENSA ANTI-AMLO.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Sanjuana Martínez.
SinEmbargo. Septiembre 17, 2018.

 “Hasta ahora, no conozco ningún caso de un periodista, articulista, comentarista, intelectual, escritor o columnista silenciado por AMLO, pero si los silenciados por los últimos gobiernos…” Foto: Especial.

¿Cuántos periodistas anti-AMLO conoce? El ejercicio riguroso del periodismo es verdaderamente necesario, indispensable en una democracia. Y la crítica siempre es bienvenida y sana, absolutamente indispensable.

Sin embargo en México, una nueva especie de “periodistas” lleva años nutriéndose de un solo tema: el anti-AMLOismo. Durante casi dos décadas, estos comentadores, tertulianos, escritores, intelectuales o columnistas, han sido monotemáticos.

No importaron los años en la oposición, ni los graves errores y despilfarros de los últimos gobiernos, los antiamloistas se dedicaron a seguir con su “especialidad” y prefirieron el silencio frente a los excesos, crímenes y delitos cometidos.

Ante los múltiples escándalos de corrupción de los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, callaron. Ante el derramamiento de sangre por la violencia del Estado, callaron. Ante el crecimiento del empobrecimiento a causa de sus fallidas recetas económicas, callaron. Ante el enriquecimiento inexplicable de las familias presidenciales, callaron. Ante el otorgamiento de publicidad oficial a discreción en sus medios, callaron. Ante la prosperidad de sus medios y sus jefes, callaron. Ante las reformas nefastas, callaron… Y continuaron callados.

Su voz, está única y exclusivamente dirigida hacia un tema: el anti-AMLOismo. Y triunfaron. Hay que reconocerlo. La fuerza de sus palabras, de su empeño y en ocasiones de su acérrimo odio, dio frutos durante unos años. La manipulación, tergiversación, y alteración de la realidad, surtieron efecto.

Su especialidad antiamloista fue tan valorada, que se convirtieron en una pieza clave de los últimos gobiernos. Fueron los peones de los gobernantes. Los peones, es decir, según el diccionario, los “obreros de baja categoría sin especialidad alguna”, más que el antiamloismo.

Y cosecharon grandes frutos. Algunos, hasta yate se compraron, otros, menos afortunados, adquirieron con sus ganancias, buenas propiedades e incrementaron sus cuentas bancarias y las de los medios que representan. El antiamloismo vendía y sigue vendiendo.

El problema es que ahora, su buena fortuna ha caído en desgracia. No es igual ser antiamloista mientras Andrés Manuel López Obrador era un simple contrario, un simple miembro de la oposición. Ahora, su antiamloismo ya no representa beneficios y jugosos rendimientos. En este momento, su antiamloismo es un riesgo para sus jefes, para sus medios. Esos medios que se venden al gobernante en turno y que gracias a ello han sobrevivido. Televisoras, periódicos, programas de radio, revistas, medios electrónicos, están preocupados. Sus peones ya no les sirven.

Corren nuevos tiempos. Algunos ya fueron despedidos, otros simplemente cerraron sus publicaciones ante el inminente cambio de gobierno. Y es que los especialistas antiamloistas han quedado de pronto en desuso. Ya no se requieren sus servicios.

Muchos otros son simples mercenarios y ya han cambiado su camiseta. Ahora no son antiamloistas, son simplemente periodistas aplaudidores del gobierno, aunque tal vez, siempre lo fueron, al menos de los gobiernos en turno.

Sin embargo, existe aún un remanente de antiamloistas profesionales. Este grupo residual de expertos se dedica ahora a anunciar la catástrofe, el apocalipsis de lo que nos espera. Siguen en la senda del rencor. Se lo han tomado personal. Es una lucha entre ellos y el mal. Ahora no solo significa combatir a un opositor, ahora se trata de estar en guerra contra un presidente. Semejante hazaña debe ser tomada en consideración.

Una cosa muy distinta es criticar al gobierno en turno, cosa que los amloistas no hicieron. Pero otra cosa es venir del antiamloismo y ahora querer ser parte de la prensa rigurosa y crítica.

Para no confundirlos sugiero un análisis de contenido breve. Primero, observemos los medios con ojo crítico. Si AMLO dice que Rosario Robles no es la única involucrada en los casos de corrupción y que falta investigar a sus jefes del saqueo, hay quien tituló que “AMLO defiende a Rosario Robles”. De manera constante, los especialistas antiamloistas seguirán publicando una información manipulada a sus intereses.

Si AMLO critica la manipulación informativa de ciertos medios y de los antiamloistas, inmediatamente dirán que se sienten agredidos, calificarán como un ataque a la libertad de expresión.

Peor aún, si AMLO se atreve a etiquetar a quienes lo atacan como “prensa fifí, alquilada o deshonesta” o como “alcahuetes de la derecha”, eso ya es la hecatombe, porque se trata de un dictador dispuesto a coartar la buena salud de la prensa cultivada por Fox, Calderón y Peña Nieto, auténticos próceres y cuidadores respetuosos del buen periodismo.

Durante años nadie ha cuestionado a los antiamloistas. Los que hemos sufrido, somos los que decidimos criticar al poder en turno. Mientras éramos amenazados por agentes del Estado, mientras asesinaron a 160 compañeros, mientras desaparecieron a 26 más, ellos se han dedicado a disfrutar de las mieles de su cercanía al poder.

Tal vez por eso no soportan que llegue a la presidencia un hombre votado por el 53 por ciento de los mexicanos electores, tampoco un hombre que se atreva a cuestionarlos sin coartar su derecho a disentir. Mucho menos que hable de “pasquines del régimen” o de la “prensa inmunda” o de la “mafia del poder y la prensa”.

Hasta ahora, no conozco ningún caso de un periodista, articulista, comentarista, intelectual, escritor o columnista silenciado por AMLO, pero sí los silenciados por los últimos gobiernos, esos grandes simuladores envueltos en la bandera de la libertad de expresión que han convertido a México en el país más peligroso de la región para ejercer el periodismo. Conozco casos en donde fueron los propios funcionarios hablando a los medios para pedir nuestras “cabezas”, para amenazar y exigir que se nos despidiera por atrevernos a investigarlos, criticarlos y exhibir la podredumbre que les rodea. Ahí está la lista de despedidos.

De esa parte, los antiamloistas prefieren no hablar. Ahora son ellos las víctimas de la libertad de expresión. Se flagelan. Se han autoinmolado. Pobrecitos, su especialidad ha dejado de interesar. Son los damnificados del régimen anterior a punto de perder su minita de oro. Ahora se preparan para reinventarse y convertirse en los mártires del nuevo gobierno. Aplausos, por favor, el show debe continuar.

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Por Sanjuana Martínez

11,186. UN GRAN MALENTENDIDO.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Alejandro Páez Varela.
SinEmbargo. Septiembre 17, 2018.

El poder acaba. Foto: Cuartoscuro.

Se necesita un esfuerzo mayor para asimilar los impulsos que mueven a la política. No son valores comunes, ordinarios. Dos verdades: nunca se traiciona a alguien para siempre, y las lealtades no lo son del todo. Los que ves a tu lado, no están; y los que tienes, andan a kilómetros de distancia.

Alguien me dijo que la soberbia de Aurelio Nuño era, básicamente, producto de su ignorancia. Que lo movía la confianza en sí mismo, y esa confianza se basaba en un gran malentendido: el poder que acumulaba. Mi fuente –que andaba cerca de la campaña del PRI– dijo esto: “Nuño cree que el poder que disfruta se puede extender para siempre”. Ese era su gran malentendido.

También me dijo, entonces, que me fijara bien en las declinaciones que vendrían. Vaticinó que Armando Ríos Píter renunciaría a su sueño de ser presidenciable. Declinaría, me dijo, por José Antonio Meade. Le atinó pero no había demasiada sorpresa en el vaticinio: Ríos Píter, Meade y Nuño son una misma cosa. Responden a un mismo titiritero: Luis Videgaray. Era previsible, pues, tal renuncia.

“Acerca El Jaguar la izquierda progresista y voto joven a Meade”, dijo La Razón. Daba risa la sinrazón. El texto estaba acompañado con una foto ridícula de Meade y Ríos Píter con el gesto infantiloide que se inventó el “Macron mexicano”: simula (o simulaba) que araña la lente de la cámara mientras ve (veía) por encima de los lentes.

Mi fuente dijo entonces que atendiera las siguientes declinaciones. Para ese momento se escuchaba que seguían Margarita Zavala y “El Bronco”. No sucedió.

–Vendrán los gobernadores. Varios –me dijo. También se equivocó. No hubo “gobernadores”, en plural. Sólo uno declinó para unirse a Meade: el extraviado Silvano Aureoles.

Y luego pasó todo lo que pasó: nada.

Las lealtades no lo son del todo, en política, aunque nunca se traiciona a alguien para siempre.

Un eufemismo para decir que los políticos no tienen palabra: tienen intereses.

***

Pasaron los meses y concluyó la campaña con la derrota que conocemos. Me vi con otra fuente del PRI. Me contó que Aurelio Nuño y José Antonio Meade habían cerrado acuerdos con varios gobernadores de PAN y PRD para que, en un cierto momento, renunciaran su apoyo a Ricardo Anaya y se unieran al candidato del PRI (que no era del PRI y que, al final, no fue de nadie). Me dijo que los traicionaron.

“Estos gobernadores le prometieron a Nuño y a Meade [y al final a Videgaray] que renunciarían. ‘Yo te hago ganar a Meade’, le decían a Nuño. El PRI puso candidatos cómodos para esos gobernadores a cambio de la declinación. Pero esas declinaciones a favor de Meade nunca llegaron”, me contó.

Me habló de los gobernadores de Querétaro, Puebla, Veracruz, Michoacán, Baja California y Tamaulipas. Esos habían prometido, dijo, anunciar que dejaban al muchacho para irse con Meade. No lo hicieron. Sólo el michoacano extraviado.

El resto dejó pasar tiempo. Luego, supongo, entendieron que era ya imposible ganarle a Andrés Manuel López Obrador (aún declinando) y le dieron la espalda a Nuño.

Y así se enteró, Nuño, que el poder no es la gran cosa; que el poder es siempre un gran malentendido.

–Sobre hechos consumados, ¿José Antonio Meade fue el mejor candidato del PRI, Presidente? –le preguntó Ciro Gómez Leyva a Enrique Peña Nieto.

–José Antonio Meade fue mi colaborador y es un extraordinario colaborador. Fue una gente formada con una larga trayectoria –bla, bla.

–Pero no funcionó –interrumpió el periodista.

–Y no funcionó –aceptó.

Las lealtades no lo son del todo, en política. Pero nunca se traiciona a alguien para siempre: veo perfectamente a Meade y a Peña juntos, una mañana cualquiera, desayunando huevos rancheros frente a un campo de golf cerca de Mazatlán, Sinaloa.

***

El poder que Aurelio Nuño disfrutaba no era de él, así como el dinero que repartía a la prensa amiga no era suyo. Pero ejercía poder y dinero como si se los hubiera ganado y fuera para siempre. Poder, dinero: casi cualquiera se marea. Y casi cualquiera pierde el piso aunque, hay que reconocer, no todos.

El PRI se ha reacomodado. Hay gente de Miguel Ángel Osorio Chong; de Alfredo del Mazo en representación de lo que queda del Grupo Atlacomulco; los ex presidentes nacionales tienen peso; Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón colocaron a los suyos. Incluso Carlos Salinas tiene a Claudia Ruiz Massieu. Y hay un grupillo que definen como “los radicales”: César Augusto Santiago, Ulises Ruiz: esos.

A Enrique Ochoa Reza le queda su flotilla de taxis; a Luis Videgaray, Malinalco; a Aurelio Nuño, el exilio.

Le pregunté a un amigo que se mueve en la izquierda si veía a éstos últimos de regreso. Me dijo esto: nunca descarto nada. Y me dio un ejemplo desde la izquierda:

–Mira, ve a Manuel Velasco; ahora está del lado correcto de la historia, protegido por Morena. O ve a [Miguel Ángel] Mancera: quien lo da por muerto podría equivocarse. Morena no va a ir por él. Marcelo [Ebrard] quisiera, pero no puede, no tiene esa posición en estos momentos. Claudia [Sheinbaum] no vengará a Marcelo y [Ricardo] Monreal es amigo de Mancera.

Me dijo que Claudia y Monreal no querrán darle una ventaja competitiva a Marcelo porque cinco años se van volando y en cinco años estarán buscando la misma candidatura. Ni Ricardo ni Claudia van a ir por él.

Los políticos no tienen amigos; tampoco tienen enemigos. Los políticos tienen intereses, y los que entienden bien de estas cosas –no todos– saben que el poder es un gran malentendido.

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Por Alejandro Páez Varela.
Periodista, escritor. Es autor de las novelas Corazón de Kaláshnikov (Alfaguara 2014, Planeta 2008), Música para Perros (Alfaguara 2013), El Reino de las Moscas (Alfaguara 2012) y Oriundo Laredo (Alfaguara 2017). También de los libros de relatos No Incluye Baterías (Cal y Arena 2009) y Paracaídas que no abre (2007). Escribió Presidente en Espera (Planeta 2011) y es coautor de otros libros de periodismo como La Guerra por Juárez (Planeta, 2008), Los Suspirantes 2006 (Planeta 2005) Los Suspirantes 2012 (Planeta 2011), Los Amos de México (2007), Los Intocables (2008) y Los Suspirantes 2018 (Planeta 2017). Fue subdirector editorial de El Universal, subdirector de la revista Día Siete y editor en Reforma y El Economista. Actualmente es director de contenidos de SinEmbargo.mx.

11,185. MÉXICO, EL CEMENTERIO MÁS GRANDE.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Adela Navarro Bello.
SinEmbargo. Septiembre 19, 2018.

Peña no pudo ni combatir ni contener a los cárteles de la droga. 
Foto: Cuartoscuro.

Era el año 2016 y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara estaba en el cenit de su desarrollo. Elena Poniatowska, presentaba su para entonces último libro, Las Indómitas, cuando mi compañero Enrique mendoza le hizo una entrevista. Fue inevitable abordar en el encuentro periodístico, el contexto sociopolítico del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto. En relación a las fosas clandestinas, esos sepulcros subterráneos y anónimos del narcotráfico, la intelectual reflexionó:

“Ya rascas y hay un muerto; eso es una infamia, es una gran vergüenza para nuestro país; México es un país de desaparecidos y de fosas donde está sepultada gente que ahora, ¡te imaginas para saber quiénes son! En el Distrito Federal, y Tijuana ni se diga, pero ves cantidad de muertos, es una cosa horrible; ¡ya casi la gente lo está tomando como normal!”.

Han pasado dos años de aquella conclusión de Poniatowska y el gobierno federal de México no cambió la política del combate a la inseguridad, ni enderezo el rumbo. La situación actual es peor. Todo México es un cementerio para el narcotráfico y los criminales organizados.

En 2018, la comisión nacional de los derechos humanos, estima que en los últimos once años se han descubierto en el país más de mil 300 de las llamadas narco-fosas, donde se habrían recopilado osamentas y cuerpos de más de tres mil 700 personas.

En México la cifra actualizada de desaparecidos supera los 37 mil individuos. Muchos de ellos están en esas fosas clandestinas que los narcotraficantes y criminales utilizan para ocultar el cuerpo de su delito. Más impunidad.

Hace unos días, dos estados registraron hallazgos en ese sentido. En Guanajuato se localizaron tres narco-fosas con un total, hasta ahora, de 37 cuerpos enterrados, y en Veracruz un vertedero clandestino de cadáveres que ocultaba al menos unos 170 cráneos. Ese estado, símbolo de la corrupción en México, contabiliza ya unas 600 narco fosas con más de mil 170 cuerpos localizados en 85 de los 212 municipios del estado que defraudaron los Duarte, Javier y su esposa Karime.

A escasos dos meses y días que el presidente Enrique Peña Nieto deje de serlo, y luego que saturó las redes sociales y los medios tradicionales con propaganda sobre lo que presume fueron logros en su sexenio, la realidad es que Peña deja un país lleno de sangre. En una severa crisis de inseguridad y violencia que alcanzará los más de 150 mil ejecutados durante sus seis años de mandato.

Peña no pudo ni combatir ni contener a los cárteles de la droga. Por incapacidad, corrupción, o complicidad, las fuerzas federales de investigación ministerial, y operativas, no investigaron ni las redes financieras de los cárteles, ni desmantelaron las estructuras criminales, permitiendo con tal impunidad, el crecimiento de las organizaciones delictivas en México.

Ante el crecimiento de los cárteles, sea en estructura o en territorio, las guerras entre unos y otros por controlar territorios, ampliar su línea de traficantes, de asesinos o vendedores de droga, suben el tono de la violencia. De la amenaza de muerte pasan a la ejecución, a la desaparición con fines fatales, a la extorsión y la desintegración de las familias, hasta llegar al contexto en el cual México vive hoy. De ejecuciones en lugares públicos como Garibaldi en la Ciudad de México, de balaceras en sierras y poblados, y de muchos otros ataques que no son públicos hasta en tanto no se descubran más narco fosas, o como el desafortunado caso de Guadalajara, Jalisco, cuando aparecen tráileres llenos de cadáveres que la autoridad no tiene dónde depositar.

La violencia en México es una bola de nieve que inicia en el ámbito federal y crece en el estatal. Los asesinados lo son producto del contexto del narcotráfico y el crimen organizado, cuyos delitos son facultad investigarlos del gobierno federal, pero que siendo omisos, trasladan la responsabilidad a los estados.

Que el servicio médico forense de Jalisco, de Tamaulipas, de Guerrero, de Veracruz, de Baja California, por mencionar algunos, este colapsado, tiene que ver con el deficiente combate a la inseguridad por parte del gobierno federal, y la poca asignación de recursos por parte del mismo orden de gobierno, y de los congresos estatales.

Así es el caso de los dos tráileres que almacenan más de 230 cadáveres en Guadalajara, Jalisco, y que uno de ellos fue enviado a dar rondines o ser estacionado en puntos fijos ante la falta de infraestructura para el almacenaje de cuerpos, o la determinación de territorio para fosas comunes.

Luis Octavio Cordero Bernal, el hasta hace unos días director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (uno de los mejores del país, por cierto), durante los últimos dos años estuvo solicitando le ampliaran el presupuesto para ampliar las instalaciones, además de habilitar un panteón forense con 700 espacios, pero no recibió respuesta positiva. El incremento en la inseguridad y la violencia rebasa el compromiso por incrementar los presupuestos para combatirlas.

A Cordero Bernal, quien antes de ser director del instituto fue presidente de un colegio de abogados, y un crítico del gobierno, hace unos meses los criminales le desaparecieron a una hija. Abogada también, no ha desaparecido. Ya de antes el ex funcionario que la fiscal general sacrificó, había generado empatía con los grupos de rastreadores (como les llaman ahora) de desaparecidos. Les ayudaba en la medida de lo posible a la identificación de cuerpos. Los atendía con los recursos limitados, pues tampoco le aprobaron su solicitud de más recursos para la contratación de peritos.

A la fecha tan solo en Guadalajara, hay más de 300 cadáveres sin identificar, y de cuando los cuerpos no reconocidos podían incinerarse (desde el nuevo sistema de justicia penal ya está prohibido), cuentan con mil 300 bolsas de cenizas no reclamadas.

El caso Guadalajara ejemplifica perfecto lo que sucede en México. Ninguna autoridad sabe qué hacer con tanto muerto. La violencia del narcotráfico y el crimen organizado superan a la capacidad de las fuerzas armadas para contenerla. Ante la incapacidad del gobierno federal para que impere el Estado de derecho, los cárteles impunes van ganando la batalla, haciendo del territorio mexicano el cementerio más grande. Donde dos años después de la reflexión de Elena Poniatowska, todo sigue igual, opero: “ya rascas y hay un muerto”.

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Por Adela Navarro Bello.

11,184. BANCARROTA: ¿FINANCIERA O MORAL?


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Martín Moreno.
SinEmbargo. Septiembre 19, 2018.

¿Por qué había dicho AMLO que México estaba en “bancarrota”? Foto: Cuartoscuro.

+ El país, bajo odios y enconos

+ Corazoncitos mamones

El lunes pasado, las luces de alerta se encendieron desde el Banco de México hasta Wall Street: el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, había declarado en “bancarrota” a México. Sí, como en 1982. O en 1994.

De inmediato, el Banxico desmintió lo dicho por AMLO. Los empresarios también lo negaron. Aún más: ninguno de sus operadores financieros – ni Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda, ni Graciela Márquez, quién ocupará la cartera de Economía-, respaldaron públicamente que el país estuviera en “bancarrota”, como lo advertía el próximo Presidente. La pregunta surgió, entonces, inevitable:

¿Por qué había dicho AMLO que México estaba en “bancarrota”?

Preocupa, y mucho, este tipo de declaraciones planteadas por AMLO al calor del discurso. Una cosa es tener alguna pifia verbal o un error discursivo, y otra cosa, muy diferente, es declarar a un país en “bancarrota”. Gravísimo. Eso no es un desliz. Ni de lejos. Y eso lo debe atajar López Obrador o su equipo a la brevedad.

“No hay crisis política. No tenemos una crisis financiera”, había dicho AMLO hace apenas unos días, el 5 de septiembre, en Monterrey. Vale.

“El país está atravesando por una crisis económica y social muy difícil; posiblemente por la situación en bancarrota en que se encuentra, no podamos cumplir todo lo que se está demandando”, corrigió el domingo pasado en Nayarit.

Entonces, ¿a cuál AMLO le debemos de creer: al de Monterrey o al de Nayarit?

Más nos valdría creerle al de Monterrey.

No queremos más 1982 o 1994.

Aunque, sí: es fin de sexenio y no sabemos en realidad cómo dejan las arcas los que se van, ni cómo manejarán a la economía los que llegan.

“A finales de cada sexenio y al arranque del nuevo, más vale no adquirir créditos ni hacer inversiones fuertes. Hay que esperar a que se acomoden las cosas”, recomiendan algunos expertos financieros.

Y el fin de sexenio cada vez está más cerca.

*****

Preocupa el bandazo financiero de AMLO, pero mucho más preocupan las reyertas entre los poderes políticos, que se han metido en una arena de pelea de gallos con las navajas bien afiladas y los picos dirigidos a la yugular.

La Reforma Educativa que desinflará el nuevo gobierno erige triunfadores a la CNTE y a quienes se oponen a ella, y derrota – hasta ahora-, a los que exigen mayores y mejores evaluaciones para los profesores. “Ni una coma quedará de la reforma”, advierte un empoderado Mario Delgado, trepado en la aplanadora morenista en la Cámara de Diputados. Los ánimos se crispan y las antorchas se prenden para quemar una de las reformas-emblemas del peñismo. La gran pregunta es: ¿qué sustituirá a esa reforma?

Las redes se encienden porque AMLO le dice “corazoncitos” a algunas reporteras. ¡Misógino!, le gritan voces con tufo feminazi que se retuercen por una chabacanada, pero que callan cuando la “izquierdista” Rosario Robles permitió el desvío de cientos de millones de pesos desde el gobierno federal, delito más que documentado. ¡Sonrían, corazoncitos!

Peña Nieto no sabe dibujar corazoncitos con la mano. ¡Uy, qué grave! Las redes lo ridiculizan y lo vuelven tendencia en TW, mientras algunas voces lo convierten en mofa, sin reparar en el asunto de fondo: bancarrota o no, deja al país con la deuda más alta de su historia, gasto publicitario y de imagen como nunca lo habíamos pagado, hundido en una violencia imparable y con la corrupción como modus operandi de su sexenio. Bancarrota o no, nuestro mediocre crecimiento sexenal será apenas del 2%. Un gobierno fallido el de éste señor Peña. ¡Tomen su corazoncito!

Senadores vs moneros. Morenistas vs prianistas. Vencedores vs derrotados. Se insultan. Se escupen. Se condenan. ¡Ya supérenlo!

Valiente rasero moral: quemar las naves en tikis-mikis y en boberías, mientras el país se desangra.

*****

Bancarrota o no bancarrota, el país ha entrado a una espiral de ataques políticos, personales, clasistas y hasta de odio, que llevan a una pelea fútil que solamente abona a la descomposición moral que de manera indiscutible estamos presenciando. Los ganadores no se ponen de acuerdo entre sí, provocando confusión. Los perdedores nada más no superan el triunfo de AMLO y muestran los colmillos y las garras. Los cuchillos se han desenfundado. Únicamente esperamos quién clava la primera puñalada.

Entre corazoncitos mamones nos la hemos llevado.

¡Una pena!

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FB Martin Moreno

Por Martín Moreno.
Columnista. Conductor radiofónico. Autor de los libros Por la mano del padre. El Caso Wallace. Paulette: lo que no se dijo. Abuso del poder en México. Necaxista.